Giro a la realidad de empleadas domésticas en Medellín

Giro a la realidad de empleadas domésticas en Medellín

Cuatro tutelas se han proferido a favor de empleadas de oficios en hogares de terceros.

8 de octubre de 2013, 01:40 pm

La contratación de las empleadas domésticas en Colombia continúa siendo tan tradicional como informal.

Al menos cuatro tutelas han proferido la justicia a favor de estas trabajadoras, por abusos de las que fueron víctimas en más de 20 años de servirle a un patrón.

Esas decisiones, como la orden del Ministerio de Trabajo de afiliar a las empleadas domésticas a las Cajas de Compensación, han sentado jurisprudencia en una labor en la cual –según un informe de la Escuela Nacional Sindical– el 61,9 por ciento tiene un promedio de ingresos mensuales entre 151.000 y 300.000 pesos.

Para Ana María Zapata, magistrada de la Sala Laboral del Tribunal Superior de Medellín, los argumentos de estos fallos son el derecho a la dignidad humana y la obligación de tener acceso a la seguridad social.

“En esos casos se ha logrado advertir que, después de haber trabajado durante más de 20 o 30 años, cuando ya llegan a la mayoría de edad y no tienen la fuerza física para seguir prestando el servicio, estas mujeres son despedidas”, indicó.

Una de esas situaciones es la de Flora Inés Perea. Ella llegó a Medellín a los 9 años de edad. Su madre la envió del Chocó a trabajar en una casa de familia. Solo a los 12 años pudo empezar a trabajar, en Bello.

“Un día le pedí a mi patrona que yo quería estudiar, que me dejara hacerlo los sábados. Me dijo que no, porque debía trabajar hasta los domingos. Esa respuesta me truncó los sueños”, recordó.

Flora trabajó dos años más y luego regresó a Istmina, su pueblo, para hacer la primaria. A los 18 años volvió a Medellín. Llegó a una casa de familia y allí, otra vez, le negaron la posibilidad de terminar el bachillerato.

“Apenas el año pasado, a los 47 años, pude terminar el bachillerato. Si me hubiesen dado la oportunidad no me hubiera demorado tanto, sino que habría entrado a la universidad”, dijo, entre sonrisas y con la voz quebrada por la nostalgia de sentir que no podrá recuperar el tiempo perdido.

De acuerdo con la magistrada Zapata, las empleadas domésticas, al dejar su trabajo o ser despedidas, se encuentran con la dificultad de que a esa edad ya no pueden conseguir empleo, pero tampoco tienen aportes para acceder a una pensión.

“La Corte consideró, en un precedente, que en esos casos que no afiliaron a las trabajadoras, los patrones deben hacer el reconocimiento de las pensiones de vejez y afiliarlas a una EPS”.

Tienen quien las defienda

La capital antioqueña es pionera en agrupar organizaciones que defienden a las empleadas domésticas.

Hace un año, por ejemplo, nació la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico (Utrasd), como una iniciativa de María Roa.

Ahora, un grupo de comunicadores creó, hace dos años, la iniciativa ciudadana ‘Hablemos de Empleadas Domésticas’ con la que mostrará experiencias significativas de movilización ciudadana en el mundo digital.

REDACCIÓN MEDELLÍN