Editorial: Biblioteca en el aire

Editorial: Biblioteca en el aire

04 de octubre 2013 , 08:34 p.m.

No solo lo está haciendo la Biblioteca Nacional de Colombia. Y no es apenas un capricho de estos días, sino un programa serio y responsable que un puñado de importantes bibliotecas colombianas –la Luis Ángel Arango, la Pública Piloto de Medellín, la de la Universidad del Norte, entre una veintena– viene siguiendo desde hace un poco más de diez años.

Por lo pronto, constatar que la Nacional ha llegado tan lejos en la tarea de digitalizar las maravillosas obras que viene guardando desde 1777 es darse cuenta de que sí se está haciendo mucho en el país (independientemente y más allá de los gobiernos y de las agobiantes noticias políticas) por no permitir que todo lo bueno que se ha escrito en Colombia se vaya deteriorando hasta perderse para siempre.

Resulta fundamental que se conserven, tal como fueron, los libros preciosos que circularon por las diferentes regiones del país durante los tres siglos pasados. Pero no cabe duda de que el camino por seguir es digitalizarlos y ponerlos en la red, no solo para que los más cuidadosos investigadores no corran el riesgo de acelerar su deterioro cuando los consulten, sino, sobre todo, para que más y más lectores tengan la fortuna de leer en las pantallas de sus computadores –por ejemplo– la primera edición de La vorágine, de José Eustasio Rivera; las Memorias, de José Hilario López; o los Cantos de mi tierra, de Candelario Obeso.

Las cifras son, por decir lo menos, sorprendentes: debido al empeño de un equipo muy serio que ha contado con el respaldo del Ministerio de Cultura –y gracias al profesionalismo de las últimas tres directoras de la institución y a una importante donación del gobierno de Corea– se han digitalizado cerca de 29.000 libros de los 2’600.000 títulos que se encuentran hoy en la biblioteca. Se trata de una gestión fundamental para la época que corre: en tiempos en los que tanto se menciona la necesidad de recobrar y representar nuestro pasado, ahora que se discute, en términos del conflicto, la importancia de documentar y de conocer lo que nos ha estado ocurriendo, poner a la mano de todos la suma de lo que se ha escrito en Colombia sobre Colombia es una labor digna de aplauso.

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