No hay control de la venta de armas no letales en el país

No hay control de la venta de armas no letales en el país

Pistolas eléctricas, como la usada para matar a Terry Watson, y el gas pimienta entran ilegalmente.

No hay control de la venta de armas no letales en el país
22 de septiembre de 2013, 01:55 am

En varios locales de los llamados San Andresitos de Bogotá se exhiben y venden, a 30.000 pesos, pistolas de choque eléctrico, importadas de China, EE.UU., Suiza y hasta Japón, iguales a las usada por un grupo de delincuentes para inmovilizar y luego asesinar al agente de la DEA Terry Watson, hace 93 días.

En la carrera 8.ª con calle 9.ª, su precio aumenta 20.000 pesos, pero la oferta es mucho más amplia.

Allí, el artefacto viene en forma de teléfono celular o de linterna, para no ser detectado en las requisas. Y prometen descargar 5.000 voltios de potencia, suficientes para aturdir a una persona.

El gas pimienta, supuestamente usado en el confuso episodio que hace ocho días dejó seis muertos en un bar del sur de Bogotá, vale entre 20.000 y 50.000 pesos.

También hay pistolas de balines, por 330.000, que vienen acompañadas de 400 cargas y de un salvoconducto “para que la Policía no las decomise”.

Algunos de estos artefactos, calificados de no letales, son importados legalmente al país por el Ejército, la Armada, la Policía y 24 firmas privadas que el año pasado trajeron 670 mil unidades, de todo tipo, por cerca de 2 millones de dólares.

Pero buena parte ingresa ilegalmente, se venden sin control en varios de esos locales y están siendo usadas en actos delictivos. Además de los llamados ‘paseos millonarios’, se ha detectado su empleo en atracos a transeúntes y robos a residencias. Y hasta en las recientes movilizaciones mineras en Antioquia.

De hecho, ese mercado negro tiene en alerta a autoridades civiles y militares. Así lo muestran actas de comités de seguridad de la industria militar, a las que EL TIEMPO tuvo acceso, que denuncian su ingreso subrepticio al país. La Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) y el personal de la Dian también han recibido alertas sobre el uso de encomiendas, maletas de pasajeros o carga aeroportuaria para nutrir ese mercado. Entre el 2012 y lo corrido del 2013 han aprehendido 2.816 de estas armas en diferentes operativos.

‘Hay un vacío legal’

A pesar de las alertas y de los casos que se han registrado, ninguna autoridad controla el uso de ese material.

“Existen serios vacíos jurídicos, por lo que se hace evidente que hay libertad en su venta y uso”, dijo un vocero autorizado de la Superintendencia de Vigilancia, que ejerce control sobre 1.395 de estos artefactos, en manos de empresas de seguridad.

Apenas en octubre se va a presentar en el Congreso un proyecto de ley sobre la regulación, porte y tenencia de estas armas no letales.

“Vamos a empezar clasificando cuáles dejan secuelas y cuáles no. Indumil se haría cargo del control al porte de las que causan algún daño”, explicó el senador del Mira Manuel Virgüez, uno de sus impulsores.

Agregó que, en reuniones con autoridades y comerciantes, se habla de la existencia de un mercado negro, pero nadie ha hecho cálculos de cuánto puede mover.

Paralelo a ese proyecto hay dos más en curso: uno busca extender el uso de esas armas no letales a todas las empresas de vigilancia privada, y la otra iniciativa estudia la posibilidad de que Colombia empiece a fabricarlas a través de Indumil.

Pero, por ahora, nadie las controla. Según Amnistía Internacional, las solas pistolas eléctricas han dejado 500 muertes en EE.UU., entre el 2001 y el 2012.

En algunos casos podrían ser mortales

Si bien los efectos de los gases pimienta y de las pistolas de choques eléctricos no ponen en riesgo la vida, en algunos casos sí podrían ser letales. Así lo asegura Carlos Francisco Fernández, asesor médico de EL TIEMPO. Ese fue el caso de Israel Hernández, un ciudadano colombiano de 18 años quien murió el pasado 6 de agosto, cuando la Policía de Miami le descargó varios voltios en su pecho.

“Si la descarga de una de esas pistolas eléctricas es prolongada, podría causar arritmias cardiacas y ser letal para cualquiera”, dijo. En cuanto al gas pimienta, Fernández agregó que, en personas susceptibles podría provocar una reacción alérgica exagerada, acompañada de una severa caída de la tensión arterial y de una potencial pérdida del conocimiento. “Puede dejar a la gente fuera de combate por 10 o hasta por 15 minutos, pero no es letal”, explicó el experto. Y añadió que ese tipo de gases provoca irritación fuerte y sensación de calor intenso, similar al que deja una quemadura severa.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com