Caucasia recupera calma después de violentas jornadas de paro minero

Caucasia recupera calma después de violentas jornadas de paro minero

Pese a aparente normalidad, la gente siente temor por anuncio de que no levantarán la movilización.

25 de agosto de 2013, 03:43 pm

Tres niños juegan en la cabina quemada de un camión. Ignoran la preocupación de su abuela, Celia Castillo, que los observa desde el frente de su casa. Es porque no tiene plata con qué comprarles el desayuno. Y como en los últimos 37 días, desde que inició el paro minero en Caucasia, si mucho almorzarán.

El vehículo en el que se trepan es de un amigo de la familia. Estaba parqueado allí cuando los manifestantes lo incineraron. Fue hace dos semanas en medio de los enfrentamientos entre mineros y policías.

Y es que el barrio Obrero, donde vive doña Celia, se convirtió en uno de los tres campos de ‘batalla’ de ese municipio del bajo Cauca antioqueño, donde hasta el martes pasado se había vivido con fuerza la movilización.

Además de pensar en la comida, que de por sí es suficiente, a doña Celia le ha tocado salir corriendo por las piedras y gases lacrimógenos que en su momento entraron por ventanas o por el techo de la humilde vivienda habitada por 18 personas.

También viven de la minería artesanal y aunque están de acuerdo con las quejas que el movimiento tiene contra el Gobierno, no comparten la violencia con la que asumieron el paro.

En el patio de la casa está la motobomba con la que hace unas semanas limpiaban la tierra que compraban por 170.000 pesos. “Las tiendas las abren por la mañana pero no hay plata con qué comprar comida”, dice.

En los últimos días, desde que inició el paro agrario, ha sentido tranquilidad pero aún así permanece la incertidumbre: “Cuando escuchamos gritos me da miedo. Tengo ganas de irme de aquí pero no tengo a donde”, expresa la mujer de 51 años.

Ese temor es generalizado. Muchas de las casas del Obrero fueron adecuadas como para soportar una guerra: tablas pegadas con largas puntillas protegen los ventanales, en algunas tienen mascarillas para soportar los gases mientras en otras tienen rutas de evacuación por si vuelven a presentarse disturbios.

Y no es para menos. En todo el pueblo aún se habla de la participación de las bandas criminales y la guerrilla. Tanto así, que un alto oficial de Inteligencia de la Policía le reveló a EL TIEMPO que, a la fecha estos grupos habrían “invertido” 370 millones de pesos, solamente en Caucasia.

“Se gastan 10 millones de pesos por día y manutención de los manifestantes, tantos para los que –hace un par de semanas– se enfrentaban con la policía como para los que simplemente protestan”, aclara el oficial.

Pero la relativa calma dejó al descubierto denuncias aún más delicadas. Según el investigador las bandas criminales del sur de Córdoba –en límites con Antioquia– obligaron a los mineros de esa zona a desplazarse a Caucasia aclarándoles que la ‘vacuna’ –de dos a cinco millones de pesos– no les será perdonada.

“Les dicen: ‘Ahora no nos tienen que pagar. Es más, nosotros les prestamos esa plata para que estén allá y cuando vuelvan ustedes nos la pagan a cuotas’. Así los mantienen aquí mientras los siguen extorsionando”, asegura.

‘Seguimos en paro’

Aunque el alcalde de Caucasia, José Nadin Arabia, confirma que ya no hay desabastecimiento, que los negocios están abriendo y que el diálogo es la voluntad de los manifestantes, los representantes de los mineros aseguran que el paro continúa.

La presidente ejecutiva de la Confederación Nacional de Mineros de Colombia, Luz Stella Ramírez ,aclara que el pasado viernes se reunieron con la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes, la cual se comprometió a tratar de hacer un acercamiento con el Gobierno Nacional que aún se niega a negociar con los mineros informales.

“A mí no me gusta especular sobre eso, pero algunos senadores nos dijeron que tratarían de organizar una reunión con el ministro de la Defensa (Juan Carlos Pinzón) y del Trabajo (Rafael Pardo). Supuestamente sería el martes pero por ahora seguimos en paro”, aclara la dirigente minera.

Doña Celia espera que eso sea verdad. Necesita trabajar. No aguanta más tener que decirles a sus nietos, que no tiene cómo darles un buen pedazo de carne.

Resultados de más de un mes de paro

Desde que inició el paro minero los manifestantes del bajo Cauca han bloqueado varias veces la troncal a la Costa, han quemado 14 vehículos (en Antioquia), han amenazado el comercio para que no abran y hasta a los periodistas de la zona.

También van ocho muertos y más de un centenar de heridos. Las autoridades ofrecen recompensas de hasta 10 millones de pesos por quienes den información de quienes estarían financiando las movilizaciones que mantienen el temor en la población.

Yeison Gualdrón
Enviado especial de EL TIEMPO
Caucasia (Antioquia)