Editorial: El significado de una donación

Editorial: El significado de una donación

19 de agosto 2013 , 03:16 p.m.

El pasado miércoles, en la dirección general de la Biblioteca Nacional de Colombia se llevó a cabo un acto de hondo sentido cultural. Además, de grato significado para esta Casa Editorial, por cuanto interpreta su filosofía de informar y, a la vez, educar a través de la lectura, en lo cual medios de comunicación como EL TIEMPO juegan un papel fundamental en la sociedad.

Se trató de la entrega oficial a la Biblioteca Nacional, en cabeza de la ministra de Cultura, Mariana Garcés, de los 26.000 volúmenes que constituían la biblioteca de este diario. Con el ribete de que parte de la valiosa colección irá a la Biblioteca Piloto de Medellín, que realiza un bello trabajo social. Allí, ansiosos habitantes de las comunas o de zonas menos favorecidas pueden encontrar el enriquecedor escape hacia ese mundo sin igual de los libros.

Es una donación que nos enorgullece, y en buena hora tomada por el nuevo propietario de este diario, Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien, sabedor del tesoro literario que aquí reposaba celosamente custodiado y enriquecido año tras año –como si se tratara del alma intelectual–, quiso que más lectores, que son a quienes nos debemos como diario, lo compartieran.

Exaltamos este gesto, sin falsa modestia. Y lo hacemos por varias consideraciones: porque incentivar la lectura de libros físicos, más en un mundo tecnológico y veloz, tiene que ser un propósito común, con mayor razón cuando las cifras de lectura, según el Dane, indican que los colombianos mayores de 12 años leen 1,9 libros al año, en promedio. Muy poco. Y esto es preocupante.

Igualmente, porque es un invaluable servicio para millones de personas que muchas veces no disponen de recursos para adquirirlos. Y es que, como lo dijo el escritor francés Marcel Prévost: “El hallazgo afortunado de un buen libro puede cambiar el destino de un alma”.

Finalmente, valga la oportunidad para invitar a quienes atesoran estos preciosos medios del saber, que a veces nadie desempolva, a que tengan un acto de desprendimiento, en la seguridad de que aportarán a las nuevas generaciones y al país en general, pues un pueblo culto tiene, entre ellos, más esperanzas de progreso y de paz espiritual.

editorial@eltiempo.com.co

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