EL TIEMPO dona su biblioteca al país

EL TIEMPO dona su biblioteca al país

Más de 26.000 volúmenes podrán consultarse ahora en la Biblioteca Nacional, entre otras.

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13 de agosto 2013 , 04:10 p.m.

Libros del siglo XIX, otros con dedicatorias manuscritas de ilustres colombianos, joyas de la literatura universal y nacional, colecciones completas de importantes revistas y otras curiosidades bibliográficas que dan cuenta de la historia de país del siglo pasado y del actual, que conformaban los más de 26 mil volúmenes de la biblioteca de EL TIEMPO, podrán ser ahora consultados por los colombianos en la Biblioteca Nacional de Colombia y la Piloto de Medellín, entre otras, a donde fueron donados.

El acto oficial de entrega tendrá lugar hoy, a las 10 de la mañana, en la dirección de la Biblioteca Nacional, con la presencia de Roberto Pombo, director de este diario, y la ministra de Cultura, Mariana Garcés, entre otros invitados especiales.

“Por una decisión que tomó la organización el año pasado, se determinó que la biblioteca del periódico tenía que ofrecer un mejor uso y que se le pudiera compartir a la comunidad. Así fue como empezamos a hacer una búsqueda de posibles entidades a las que se les podría donar”, explica Danilo Pizarro, director del área de archivo de este diario, encargada de la custodia de la colección bibliográfica.

La biblioteca de EL TIEMPO se inició con la colección personal del expresidente Eduardo Santos, quien tenía un gusto particular por la literatura francesa, destaca Pizarro. Con los años, las estanterías fueron llenándose de libros que eran obsequiados por editoriales y personas que querían promocionar su trabajo intelectual. Así fue como se pasó de 8.000 a más de 26.000 volúmenes.

“Se pensó que una de las principales entidades que podía estar interesada en recibir esta importante colección era la Biblioteca Nacional, que no solo preserva nuestro patrimonio histórico, sino que custodia el fondo Eduardo Santos, que se creó con una primera donación del exmandatario”, agrega Pizarro.

Así fue como un grupo de especialistas de la Biblioteca Nacional, encabezados por el historiador Camilo Páez, coordinador del área de Colecciones, y con la ayuda de Mauricio Pombo, investigador y asesor de la entidad, hicieron un primer acercamiento, para mirar las curiosidades bibliográficas.

“Lo que no sabíamos era la magnitud de la biblioteca, que estaba muy bien organizada. Entre las temáticas, se destacan, por ejemplo, los libros de viajeros, científicos, de política, de literatura universal y una gran cantidad de materiales relacionados con Colombia”, anota Páez.

Una vez realizada la curaduría, un pequeño equipo de expertos de bata, tapabocas y guantes blancos, liderados por Myriam Marín, del área de Selección y Adquisiciones, montó su campamento en los salones ejecutivos de este diario, en donde reposaba la biblioteca, para iniciar la selección cuidadosa, catalogación digital y empaque en cajas.

Un baúl de tesoros

A medida que iban desempolvándolas, los expertos fueron encontrando valiosas publicaciones, de gran valor histórico, como lo destaca Páez, quien iba llevando en su iPad un registró gráfico de títulos, firmas, dedicatorias, sellos exlibris (aquellos que dan cuenta del propietario de un libro) y de librerías que los vendían. “Hay sellos de librerías francesas, por ejemplo, y me llamó la atención que también se vendían libros en droguerías”.

El historiador explica que si bien, había libros que la Biblioteca Nacional ya tenía, muchos contaban con dedicatorias manuscritas al expresidente Eduardo Santos y a otros directivos de este diario, que los convierte en objetos de gran valor documental. “Las dedicatorias son las más interesantes, porque son de grandes personajes: hay desde poetas, pasando por políticos y escritores. Es decir, la historia del siglo XX pasa por ahí”, dice.

“Al llevar obras repetidas, que quizás vienen en otras ediciones, esto también permite ver la unidad documental. Es decir, cuando el libro o documento da cuenta de lo que leía el dueño y cómo se formó intelectualmente”, explica Páez.

Por su parte, Pizarro destaca otro tipo de colecciones valiosas que reposaban en la biblioteca de este diario, como una completa de las revistas Cromos y Semana, que si bien no son productos de esta casa editorial, representan un valioso documento histórico. Además, una compilación completa de la obra del caricaturista Rendón.

Luego de la curaduría, se decidió que otra parte importante de la biblioteca de este diario reposará en la Piloto de Medellín. “Lo hicimos, pensando en todos los servicios que esa entidad le brinda a las comunas y a las zonas menos favorecidas”, destaca Danilo Pizarro.

A partir de ahora, los miles de libros, que durante años estuvieron guardados en estantes de este diario, podrán ser consultados por investigadores, historiadores y lectores interesados en revisar la memoria patrimonial de nuestro país, desde la mirada de un diario nacional.

CARLOS RESTREPO
REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO