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Las Farc destaparon sus cartas políticas

Por primera vez hablan de querer curules en Congreso, asambleas departamentales y concejos.

Las Farc, finalmente, le dejaron ver al país cómo y dónde se imaginan si firman un acuerdo de paz con el Gobierno. O, quizás, apenas hasta ahora se atrevieron a imaginarse a sí mismas en el escenario político.

Lo cierto es que el pasado viernes, por primera vez desde que están discutiendo en La Habana la participación política, hablaron de querer una asignación directa de curules en el Congreso, las asambleas departamentales y los concejos municipales.

Con esta y peticiones como la de un cupo en el Consejo Nacional Electoral y financiación para que el movimiento que formen al dejar las armas cuente con sus propios medios de comunicación, también por primera vez se acercan a lo que se espera de ellas en el segundo tema de la agenda.

El sentido de este punto es, precisamente, definir las garantías para que definitivamente cambien las armas por la acción en la política.

En la práctica, las Farc entraron en la agenda de negociación, de la que se habían ido para mover temas como una asamblea nacional constituyente y reformas en la estructura del Estado, que no fueron bien recibidos ni por el Gobierno ni por el grueso del país. Esto no significa necesariamente que no volverán sobre esos puntos, pero parece ser clara la intención de que sus excombatientes participen de manera directa en política.

Marco para la paz, clave

¿Quiénes? Ese es un asunto que definirá la reglamentación del marco jurídico para la paz, que, sin duda, estará influenciada por lo que el país esté dispuesto a aceptar para el grupo desarmado.

Esto, a su vez, dependerá de la actitud de la guerrilla frente a las víctimas, como ha ocurrido en otros lugares del mundo.

Respecto a sí mismas, las Farc se habían negado a ser explícitas. Por lo menos hasta el viernes, la delegación de esta guerrilla en La Habana prefería referirse a la apertura de espacios para movimientos sociales y políticos ya existentes o nacidos a partir de un eventual acuerdo de paz.

Ahora está hablando de que el detalle sobre las curules quede escrito en el eventual acuerdo para cerrar el conflicto. Y de que esto se dé a partir de la expedición de medidas excepcionales y transitorias y de la creación de una jurisdicción especial de paz.

Independientemente de lo que pacten con el Gobierno en este asunto, las propuestas encajan dentro de lo posible o, por lo menos, discutible, en medio de este y de cualquier proceso de paz.

De hecho, ya varios partidos políticos dijeron ver viables las propuestas de las Farc. Y es que no hay que olvidar de qué se trata este proceso: de construirle una salida política al conflicto.

Peticiones como la de que el Estado les financie “un diario impreso, una revista, una emisora y un canal de televisión de cobertura nacional” son muestras claras de un actuar más realista, pragmático y concreto. Y esto no solo es bueno para las definiciones sobre participación política, sino también para el ritmo de la mesa de La Habana. Y según supo EL TIEMPO, se espera que dentro de muy poco comience la redacción de los primeros acuerdos en el segundo punto de la agenda.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
@margogir

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
4 de agosto de 2013
Autor
MARISOL GÓMEZ GIRALDO

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