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La normativa colombiana es buena, pero poco conocida

 

Necesitamos tres cosas: divulgar la normativa; aumentar la coordinación de las actividades de control; y monitorear los resultados. No hace falta cambiar las normas, hay que hacerlas cumplir. Pero son pocos los que conocen la normativa; incluso para esta nota me costó trabajo conseguir y entender la Ley 1383 de 2010 y la Resolución 414 de 2002 del Instituto de Medicina Legal.

Existe suficiente evidencia científica de la asociación fatal de alcohol y conducción de carros y motos (OMS, 2004). A pesar de la evidencia, nos falta mucho por hacer. Una encuesta en países en desarrollo indica que entre el 4% y el 69% de los conductores heridos tenía alcohol en la sangre (OMS, 2007). En Colombia en 2011 la embriaguez aparente resultó en 156 muertes y 1725 lesionados por incidentes en transporte (Forensis).

¿Porque muchos conductores manejan ebrios? Las respuestas van desde la adicción hasta el equivocado entendimiento de que el alcohol “incrementa el control de los sentidos”. También la cultura del consumo y su promoción cuyas advertencias legales parecen no tener mayor efecto. No hay diversión sin alcohol. Y pensamos que no hay problema, pero conducir un carro o moto embriagado es equivalente a apuntar un arma de fuego sin seguro. Un herido o un muerto en esas condiciones no es “accidental”.

La normativa colombiana es consistente con las mejores prácticas globales, pero es poco conocida. La OMS indica que el riesgo de choque comienza a incrementarse a partir de un contenido de alcohol en la sangre de 0.4 g/l. La mayoría de los países desarrollados establecen un límite de 0.5 g/l, aunque sitios como Canadá, varios estados de EEUU y el Reino Unido tienen un límite mayor 0.8 g/l. La evidencia indica que el riesgo con 0.8 g/l se duplica. El límite colombiano a partir del cual se considera primer grado de embriaguez de 0.4 g/l es consistente con la la evidencia científica. Subir el límite es aumentar el riesgo; bajarlo genera problemas de control y no reduce significativamente el riesgo.

Por eso es importante que las personas conozcan la normativa: el límite en Colombia es equivalente a media copa de vino o una cerveza; y si estamos envueltos en incidentes con heridos o muertos y tenemos tercer grado de embriaguez (más de 1.5 g/l) podemos enfrentar la cárcel.

Parece que después de muchas campañas seguimos pensando que el riesgo es bajo. Y es importante que exista temor frente a la norma; esto sólo es posible con una acción fuerte y coordinada de control policial. Colombia es reconocida por los operativos aleatorios; hay que reforzarlos. Por último hay que hacer seguimiento a los resultados para ver si la normativa y su gestión de cumplimiento son efectivas. Tal vez si estas acciones se hubieran tomado a tiempo una porción de los 5,700 muertos totales por incidentes de transporte al año estaría aún con nosotros. Entre ellos mi papá.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
20 de julio de 2013
Autor
Dario Hidalgo-Director de Investigación y Práctica EMBARQ

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