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Conducir en estado de embriaguez tiene consecuencias

Uno de los mayores factores de riesgo en las vías es la mezcla de alcohol y volante. Esa es una realidad que vamos entendiendo los colombianos y la indignación de la ciudadanía frente a los hechos trágicos recientes muestra que ya no consideramos conducir con tragos una conducta aceptable.

Este cambio que hemos tenido en la sociedad viene de comprender los peligros asociados a esta conducta. Conducir es una actividad peligrosa, que debe ser ejercida en óptimas condiciones. Estudios científicos muestran que desde la primera copa de alcohol se empiezan a perder habilidades para conducir de una manera segura. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud estima que, en los países de ingresos medios y bajos, entre la tercera parte y el 69% de quienes fallecen en las vías habían consumido alcohol antes del siniestro.

Para reducir la incidencia de esta conducta, son importantes pedagogía y persuasión: la enseñanza desde el hogar, con el discurso y el ejemplo, sobre que conducir con alcohol es inaceptable; el ejercicio de control social que condene y evite esta conducta en nuestros familiares, amigos y conocidos; la pedagogía desde los colegios de los valores ciudadanos que hacen buenos usuarios de las vías.

También es necesario realizar esfuerzos en medios masivos que incentiven buenas conductas y den opciones de comportamientos adecuados. Campañas realizadas por el Fondo de Prevención Vial como Entregue las Llaves, el Conductor Elegido, La Tengo Viva o Inteligencia Vial han penetrado en el diario vivir de los colombianos y han ayudado a que esta conducta se haya vuelto inaceptable.

En Colombia existen normas que sancionan con severidad la conducción en estado de embriaguez. La ley 1548 disminuyó los niveles permitidos de alcohol a unos de los más bajos del mundo y endureció las sanciones, que incluyen: comparendo; inmovilización del vehículo; retención y suspensión de la licencia. Sin embargo, en más de 900 municipios de Colombia nunca se impone un comparendo. Nunca. Para que cada vez menos personas tomen la decisión de conducir después de haber consumido alcohol, es fundamental que exista una alta probabilidad de que incurrir en esa falta sea castigado.

Necesitamos que haya mayores niveles de control efectivo en las ciudades y municipios de Colombia y que más alcaldes se comprometan con el control en las vías urbanas. Necesitamos más hombres en la Policía de Tránsito, de manera que podamos tener una real cobertura nacional en el control. Necesitamos una ‘policía promiscua’ al tenor de los jueces promiscuos, que pueda ejercer control en las vías de los municipios más pequeños. Está demostrado en el mundo que solo pedagogía y persuasión no modifican de manera consistente los comportamientos y que la percepción de control incide fundamentalmente en mejorar los comportamientos en las vías en el largo plazo.

La seguridad vial es un tema de corresponsabilidad y para que esta conducta cese, requerimos el concurso de todos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
20 de julio de 2013
Autor
Alexandra Rojas-Directora Ejecutiva Fondo de Prevención Vial

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