Para aspirantes a mandar

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Física para futuros presidentes: lo que todo líder mundial debe saber.

Para aspirantes a mandar
5 de julio de 2013, 12:24 pm

Física para futuros presidentes: lo que todo líder mundial debe saber

Richard A. Muller
Español, 416 páginas

“No es fácil ser presidente. Pero nunca viene mal saber algo de física”, escribe el profesor de la Universidad de California en Berkeley en este importante y ameno libro, basado en su famoso curso para no científicos -ya sean políticos, estudiantes, o ciudadanos cualquiera del mundo moderno.

¿Cuál cree usted que será el próximo atentado terrorista? ¿Una explosión nuclear? ¿Una bomba radiológica? ¿Una docena de aviones comerciales que estallen simultáneamente? ¿O tal vez algo más convencional, como un avión estrellado contra un rascacielos? Si usted es presidente, una de sus principales responsabilidades será anticipar y prevenir esos actos terroristas. “Por supuesto, no le faltará ayuda, desde su asesor en materia de seguridad nacional, hasta los servicios secretos, pasando por el ministerio de industria y energía, sus ministros, y varios centenares de editorialistas. Pero, en última instancia, la última palabra será suya. Si no toma las decisiones acertadas, nunca se lo perdonará, y la historia tampoco. La responsabilidad es tremenda. ¿Está seguro de que quiere el puesto?”

Muller ha logrado lo que no muchos físicos-autores han podido: un libro donde no hay ecuaciones (ok, tal vez un par), donde se exploran temas que nos afectan profundamente a diario, pero conectados a nuestra realidad inmediata. Lo más importante de todo: da herramientas para tomar decisiones excelentes con respecto a nuestro futuro, basadas en ciencia sólida, en estas áreas cruciales: terrorismo, cambio climático, centrales nucleares, autos eléctricos y reciclaje.

Por ejemplo, ¿quiere bajar los precios del petróleo? La respuesta es producir petróleo a partir del carbón. El carbón es uno de los recursos más abundantes. La razón por la cual no construimos plantas que lo hagan es porque son carísimas. Y cuando la OPEC de la cuenta de nuestras intenciones, baja inmediatamente el precio del crudo, para que volvamos a él sin rechistar.

¿Es la energía solar la solución? No. ¿Es la energía nuclear una buena opción? Sí. El libro explica por qué. También explica por qué el etanol no va a resolver la crisis energética, pero cómo el butanol, hecho de miscanthus, un género de pasto perenne nativo de los trópicos africanos y asiáticos, sí podría hacerlo.

Muller presenta evidencia de cómo la ciencia del calentamiento global ha sido víctima de exageración y distorsión. No obstante, igualmente presenta pruebas irrefutables de sus causas antropogénicas, y ofrece datos concretos sobre cómo la China y la India son los mayores productores de gas carbónico en el planeta, ya que E.U. no produce más que Europa.

Calcular el tipo de ataques terroristas del futuro es otra destreza que agradecería cualquier líder: Diseñar una bomba de uranio es fácil, pero el uranio en estado puro es difícil de hacer. Diseñar una de plutonio es complicado, pero obtener el material es casi como quitarle una chupeta a un niño. No está demás para un presidente saber que ante una amenaza de bomba sucia, a menos que esté dentro de un estadio lleno de gente, no ‘paga’ evacuar la ciudad, ya que el pánico mataría más personas que la bomba.

Finalmente, un presidente que entienda la enorme importancia del uso del espacio es uno que va a dejar bien parado a su país en desarrollo de tecnologías. Específicamente, como explica Muller, que entienda que el espacio es una plataforma excelente para aplicaciones de espionaje, obtención de imágenes meteorológicas, posicionamiento global, mediciones atmosféricas, comunicaciones satelitales y proyectos científicos de todo tipo -la mayoría de los cuales se lleva a cabo con sondas robóticas.

Así pues, al adquirir unas nociones de física, el lector tiene ahora la responsabilidad de aprender más. Por eso pienso que este libro debería ser lectura obligatoria en el bachillerato.

Por ÁNGELA POSADA-SWAFFORD
Miami