Editorial: ¿Qué pasa con el SITP?

Editorial: ¿Qué pasa con el SITP?


29 de junio de 2013, 01:03 am

La puesta en marcha del Sistema Integrado de Transporte Público en Bogotá (SITP) hace ya casi un año sigue sin arrojar los resultados deseados. Su objetivo esencial, que era la generación de un esquema que permitiera la movilización de los usuarios por una red moderna, rápida, interconectada y más humana, choca ante la evidente realidad de su precaria condición actual.

La nueva flota de buses que ruedan por la ciudad (1.600) a lo largo de 56 rutas no ha hecho mella en la calidad del transporte, pues solo representa el 16 y el 11 por ciento de lo que debería estar en funcionamiento, respectivamente. En cambio, los buses viejos y contaminantes siguen compitiéndole al mismo sistema y manteniendo el estado anárquico de un servicio en el que prima la cantidad sobre la calidad.

Los operadores del sistema aseguran que al actual estado de cosas se suman la falta de paraderos y una señalización más efectiva, que ayude al usuario, como también lo reconoció el recién posesionado Secretario de Movilidad. Aunque cabe advertir que varias rutas de los buses azules ya gozan de una mayor ocupación, en la retina de la gente se quedan las imágenes de los que van vacíos o permanecen estacionados.

Otro de los temas críticos que golpean seriamente al SITP es la duplicidad que se mantiene en el uso de las tarjetas para pagar y acceder al servicio, que se traduce en incomodidad y una carga onerosa para el ciudadano, sin contar el desgaste que representa para el gobierno.

Prueba de ello fue el jalón de orejas del Personero a la Administración esta semana, luego de que el gerente de TransMilenio anunciara un nuevo plazo para la integración de las plataformas que permitan el uso de una única tarjeta.

Si bien el Alcalde tiene razón cuando insiste en que el salto definitivo para la mejora de la movilidad en Bogotá es el SITP, también es cierto que son las decisiones de fondo y una alta gerencia las que garantizan los resultados. Y estas brillan por su ausencia. En cambio, se está tratando de distraer a la opinión con anuncios de más rebajas en TransMilenio y buses eléctricos sobre la 7a. cuando aún no se han paliado las deficiencias que persisten en el sistema.

editorial@eltiempo.com.co