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Villavicencio, con un medio ambiente negro

Basuras, tala de bosques, invasión y contaminación a caños y ríos son su triste presente.

Las cerca de 15.000 personas que cada año llegan a Villavicencio buscando oportunidades laborales, además de generar un crecimiento poblacional acelerado, de alguna forma han contribuido a que en menos de 10 años la generación de basuras en la ciudad pase de 200 a 400 toneladas diarias.

Esa situación sumada a la polución, la tala de bosques y las constantes invasiones del espacio público y de predios privados se están convirtiendo en enfermedades que laceran el lastimado corazón verde que aún tiene la ciudad.
Para Nelson Vivas Mora, secretario del Medio Ambiente de Villavicencio, el panorama que hay en la capital del Meta no es nada alentador.

“Estamos en una profunda crisis ambiental, caracterizada por un crecimiento desmesurado de la población que viene o bien desplazada por la violencia o en busca de oportunidades, lo que está causando una superpoblación en Villavicencio y la estamos contaminando a diario”, dice el secretario.

Pero si la producción de basuras, el crecimiento poblacional y las invasiones preocupan, la deforestación en su mayoría producto de los invasores, es agresiva y creciente.

El mejor ejemplo está en el sector del dique perimetral del río Guatiquía, el primero que se hizo. Hace siete años se sembraron más de 200.000 árboles y toda esa área fue deforestada.“Todo eso lo talaron los invasores y quienes hacen carbón vegetal y nada ha pasado. “Ese crimen ambiental abrió un enorme hueco que aún no se ha podido subsanar”, dicen con tristeza en la Secretaría del Medio Ambiente de Villavicencio.

Pero Vivas Mora va mucho más allá y afirma que los caños, los humedales y las rondas de los ríos están invadidos porque hay carteles de invasores dedicados a esa tarea.

El predio San Antonio, por el sector de Catama, y el sector alto de La Nohora, en la vía a Acacías, son el mejor ejemplo de los sufrimientos que ha tenido que padecer la ciudad cuando la voracidad de los invasores ocupa predios y tumba la naturaleza.

Por eso, aunque el pasado 5 de junio se celebró en el planeta el Día Mundial del Medio Ambiente, en Villavicencio no es mucho lo que hay para celebrar.

Sísmica y exploración amargan el panorama

En los últimos cinco años para la comunidad, los ambientalistas y organizaciones defensoras de los recursos naturales que viven en esta zona del país, el principal fantasma que ahora no los deja dormir es el tema de la explotación de hidrocarburos.

Su principal queja radica en que, según ellos, la sísmica y la exploración dejan profundas huellas de contaminación en las fuentes hídricas y provocan desestabilizaciones y deslizamientos de tierra.

Lo preocupante, dicen, es que con el auge de las exploraciones petroleras se pretenden implantar siete nuevos bloques, que están en proceso de aprobación y a esos se suman al bloque Pompeya, en Apiay; el bloque CP0-9 (en 5 municipios), el bloque Cubarral y está en proceso Llanos 36, Llanos 37 y el Llanos 59.

“Si se aprueban y se implementan esos bloques petroleros el panorama se torna bien difícil, y con una grave amenaza que oscurece cualquier propósito de preservar el medio ambiente”, dice el ambientalista Édgar Silva.

Igual piensa el secretario del Medio Ambiente de Villavicencio, quien dice que “con un solo bloque petrolero está contaminada la parte baja de los ríos Guayuriba, Guatiquía y de los caños Morroco y Quenane, simplemente porque la intervención ha sido despiadada”.

Lo que se ha hecho

Aunque el horizonte se vea un tanto oscuro en materia ambiental, en los dos últimos años en Villavicencio la Alcaldía ha hecho tareas de protección al medioambiente como el la recolección de 1.915 toneladas de residuos sólidos y 9.200 llantas usadas.

Igualmente se han plantado 60.000 árboles nativos en los ríos Ocoa y Guatiquía, en los caños Negro, Maizaro, Buque, Tigre y en el sector de Caños Negros y en los humedales La Madrid y Coroncoro.

Son esfuerzos que de una u otra manera sirven como un ‘pañito de agua tibia’ para aliviar y tratar de cerrar un poco ese enorme boquete que a diario los habitantes le abrimos a la ciudad contaminándola y deforestándola sin pensar en lo que se viene para el futuro.

Persiguen a invasores y depredadores

La Unidad de Delitos Ambientales de la Fiscalía, aunque no hace mucho fue creada, ya está trabajando en temas que tienen que ver con invasiones en cerca de 130 fincas y predios a las afueras de Villavicencio donde la Policía judicial ha tenido que actuar para preservar la propiedad privada y evitar los daños ambientales.

Según datos entregados por la Fiscalía, a principios de este año encontraron que fueron arrasadas 53 hectáreas y que los invasores taponaron caños tributarios del río Ocoa.

Por ese hecho hubo cinco personas capturadas que están ahora libres, pero que todavía siguen vinculadas al proceso.
Fuentes de la Fiscalía señalaron que a finales de este mes el ente acusador presentará un escrito de acusación contra estas personas las cuales, si resultan culpables, podrían recibir una pena de entre 48 y 108 meses de prisión por el delito de daño en los recursos naturales.

REDACCIÓN LLANO 7 DÍAS

Publicación
eltiempo.com
Sección
Colombia
Fecha de publicación
18 de junio de 2013
Autor
REDACCIÓN LLANO 7 DÍAS

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