'Las Farc tienen que ganarse a la opinión pública': Antonio Navarro

'Las Farc tienen que ganarse a la opinión pública': Antonio Navarro

El exguerrillero dice que una constituyente no le conviene a la guerrilla.

'Las Farc tienen que ganarse a la opinión pública': Antonio Navarro
16 de junio de 2013, 02:47 am

Antonio Navarro Wolff, el exguerrillero que se ha presentado a más elecciones en la historia del país, está convencido de que la esencia de cualquier proceso de paz en el mundo es la participación política de los desmovilizados. Sin ella, afirma, ningún diálogo tendría posibilidad de éxito.

Con 16 años en el M-19 y 23 en la política, Navarro Wolff es un ejemplo viviente de que es posible lograr el apoyo ciudadano después de dejar las armas.

“Desde la primera campaña, después de firmar la paz, me han llamado guerrillero h. p. Me torturaron, me hicieron un consejo verbal de guerra, estuve preso, me arrojaron una granada cuando estaba negociando la paz, estoy sin una pierna, hablo gago y todavía dicen que me sacaron del monte y me volvieron congresista, ministro y gobernador. Hermano, esto se gana con apoyo ciudadano y votos limpios”, subraya el vocero del movimiento Progresistas en diálogo con EL TIEMPO.

Navarro, que ha ganado en 6 de las 9 elecciones en las que ha participado –solo la Presidencia le ha sido esquiva–, habla sobre los caminos que podrían seguir la guerrilla y el Gobierno para que los insurgentes puedan participar en política.

¿Cómo se negoció la participación política del M-19 (a finales de 1989)?

Lo que hicimos fue negociar una favorabilidad de acceso al Congreso y, luego, a asambleas y concejos, con menos votos. Pero la reforma constitucional se cayó en el Congreso. Nos quedamos sin nada en la mesa, solo con un par de escoltas y unos esquemas de seguridad por seis meses, prorrogables.

Tomamos la decisión de firmar la paz porque teníamos apoyo ciudadano. Eso es lo más importante, no la letra menuda. A veces veo a las Farc más santanderistas que los abogados.

¿Qué es lo más importante en un proceso de paz?

Nosotros, como M-19, logramos la tercera votación más alta en las elecciones presidenciales y tuvimos la más alta para la Asamblea Constituyente, con el 28 por ciento de sus miembros. Más que la mesa (de negociación), lo realmente importante es el efecto que el proceso de paz produzca sobre la opinión pública. Cuando usted participa en política, necesita el apoyo ciudadano. Las Farc deberían pensar en eso.

¿Las Farc sí tienen fuerza para competir en las urnas?

Es difícil pensar que tengan un gran apoyo. Por eso no entiendo a los que se oponen al proceso de paz cuando dicen que quieren entregarle el Congreso a la guerrilla. Lo que les van a dar es la oportunidad de que salgan a conseguir votos, y eso no les va a quedar fácil, pese a que han demostrado tener una organización, con las marchas que se han hecho.

¿Tienen las Farc una figura pública?

Tienen figuras políticas formadas, pero deben buscar el ‘chip’ para conseguir más apoyo público, pues cuando ya no tengan las armas dependerán de él. Siempre habrá un grueso apoyo de opinión para quienes firmen la paz, pues es sensata y los colombianos quieren que se acabe este conflicto. Las Farc tienen que hacer, además de eso, muchas otras cosas para ponerse en sintonía con la clase media y los sectores urbanos.

¿Cómo lo hizo el M-19?

Sin haber firmado los acuerdos de paz, Carlos Pizarro y yo salimos a caminar las calles de Bogotá, para saber si lo que estábamos percibiendo y sintiendo allá en Santo Domingo (Cauca), donde estábamos negociando, era cierto. Encontramos un apoyo ciudadano enorme y firmamos la paz. La piscina puede estar llena de normas y acuerdos, pero si no tiene apoyo de los ciudadanos, es como si no tuviera agua.

¿Cuál es el camino para legalizar esa participación?

Hay que tener una transición. Se debe pensar en algún tipo de favorabilidad para las Farc; por ejemplo, pocos votos para conseguir unos asientos u otros por designación directa, aumentando el número de curules del Congreso.

La lógica es que, como el próximo Congreso haría los desarrollos legales para cumplir con estos acuerdos de paz, es sensato que las Farc tengan asiento ahí. La circunscripción especial de paz es una buena opción.

¿Y una constituyente?

Es más mala para las Farc que para cualquier otro. Podría ser utilizada para incluir agendas adicionales o paralelas al verdadero objetivo. Unos buscarán que se permita la reelección indefinida; otros, revivir la inmunidad parlamentaria. Las Farc serían minoría en ese escenario.

¿Prefiere un plebiscito?

El plebiscito, consignado en el artículo 103 de la Constitución, está sin estrenar. Ahí se hace lo mismo que cuando uno se casa: acepta o no a la novia, con sus virtudes y defectos. Así son los acuerdos de paz, unas cosas gustan y otras no. En el plebiscito, la ciudadanía dice ‘sí’ o ‘no’ y le da un mandato al Congreso. Así nos ahorramos las agendas paralelas en una instancia tan poderosa como la Constituyente.

¿Ve a las Farc en política en el 2014 o en el 2015?

Ellos tienen que tomar esa decisión. Han estado aplazándola. Hablan de que en agosto deciden participar o no. Desperdiciar todo el año electoral es una tontería. Deberían participar en todo: en el Congreso y en las elecciones locales y regionales.

¿Qué integrantes de las Farc podrían participar?

Para eso hay muchos caminos. Desde el sudafricano, donde el que decía la verdad recibía el perdón jurídico, hasta la experiencia de Joaquín Villalobos en El Salvador, que recibió el perdón jurídico pero tuvo una inhabilidad de 10 años para participar en política, por la muerte de un poeta nicaragüense.

¿Se puede hacer eso sin llamar la atención de la Corte Penal Internacional?

Todos los acuerdos de paz firmados desde la entrada en vigencia del Estatuto de Roma tienen a los exjefes guerrilleros haciendo política.

¿Ve a ‘Iván Márquez’ en el Congreso?

Pues, si lo eligen. Yo sinceramente dudo de que las Farc tengan una fuerza de votación como para poder hacer leyes en el Congreso. Estas las hace el 51 por ciento del Congreso. ¿Ustedes sí ven a las Farc logrando ese porcentaje por voto popular? Yo creo que no.

¿Usted votaría por un candidato de las Farc?

Primero, que nos convenzan de que son una opción. Estoy seguro de que deben participar en política, de que el proceso de paz es el camino, pero que con mi voto no cuenten por ahora.

¿Qué hacer con quienes están en contra de la participación política de las Farc?

Ellos quieren derrotar a la guerrilla y después desarmarla. Yo les propongo que la desarmen y que luego la derroten en las urnas.

¿Las Farc deben apostarle a la reelección de Santos?

No, y por una razón: estoy seguro de que si el presidente Santos firma la paz no se presenta a la reelección. Esa es mi predicción. Creo que le dejará el berenjenal del posconflicto a su sucesor.

Seguridad
‘Sí hay garantías políticas’

Según Antonio Navarro Wolff, el Gobierno Nacional ha hecho un esfuerzo grande para mejorar las condiciones de seguridad de los actores políticos.

“En general, yo diría que sí hay garantías para los nuevos actores, a pesar de que no hay seguridad perfecta”, asegura.

En su opinión, a su excomandante Carlos Pizarro Leongómez no lo mataron por ser guerrillero, sino porque era candidato presidencial: “Lo mismo pasó con Luis Carlos Galán y Bernardo Jaramillo. La verdad es que a todos esos candidatos los mató el cartel de Medellín: Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha y Carlos Castaño. Los mataron en un intento de desestabilizar a la sociedad”.

Para Navarro, después de esos episodios no volvió a haber un intento sistemático de coartar el derecho a la participación política del M-19.

A dejar el odio

Antonio Navarro Wolff afirma que es importante dejar el odio a un lado y confiesa que trabajó, en algún momento de su vida, con un oficial que estuvo entre los que atentaron contra él en Cali. Dice que, pese a eso, hoy son amigos.

ALEJANDRO BAENA Y ELVIS MARTÍNEZ
Redacción Domingo