Los nuevos 'zares' de las esmeraldas

Los nuevos 'zares' de las esmeraldas

Doce empresas son las dueñas del negocio en Colombia y cinco clanes mandan en la zona esmeraldífera.

Los nuevos 'zares' de las esmeraldas
19 de mayo de 2013, 03:55 am

La muerte de Víctor Carranza Niño, el llamado ‘zar de las esmeraldas’, desenterró, hace 45 días, el interés de autoridades por el millonario negocio de las gemas colombianas.

A pesar de los intentos del gremio por legalizar y tecnificar ese oficio, la precariedad de los controles estatales no ha permitido que se despejen por completo las dudas sobre la infiltración de mafiosos y de grupos armados.

De hecho, el propio Gobierno admite que no conoce con exactitud cuántas gemas se extraen de los socavones y apenas ahora está implementado nuevos mecanismos para verificar las cifras que declaran los propios esmeralderos.

Lo que sí se tiene claro es que las exportaciones pasaron de 480 millones de dólares en los 80 a menos de 125 millones. Además, que las gemas africanas y de Brasil tienen ahora la supremacía.

Óscar Baquero, presidente de la Federación Nacional de Esmeraldas (Fedesmeraldas), le atribuye ese desplome a la falta de nuevos hallazgos y de tecnología. Pero autoridades sospechan que una parte de la producción minera sale del país de manera subrepticia y se reporta en paraísos fiscales, para evadir impuestos, regalías e incluso para lavar dinero.

De hecho, hoy se indaga quiénes están detrás de las firmas que controlan las vetas más productivas – Muzo, Cunas, Coscuez, La Pita, Chivor y el Consorcio– que han cambiado de manos en los últimos años.

EL TIEMPO investigó a los accionistas y estableció que 12 empresas se reparten esa jugosa torta y que el gran ‘señor’ de las esmeraldas es Jesús Hernando Sánchez, quien hace 7 meses perdió un ojo y un riñón en un atentado en plena Zona Rosa de Bogotá.

Desde enero, él controla el 54 por ciento de la próspera mina Coscuez. Además, el 25 por ciento de Cunas, la reina de las exportadoras, en donde los Carranza tienen un 35 por ciento.

La investigación también arrojó que Muzo, mina que disputa con Cunas el primer lugar de producción –con 2 millones de kilates al año– está en manos de empresas panameñas cuyos socios prefieren el anonimato. Así mismo, que en Esmeraldas de Zulia, operadora de la legendaria mina La Pita, figura como accionista Gilberto Garavito, extraditado a EE. UU. por narcotráfico, al lado de un cuñado del general (r.) Flavio Buitrago.

Fedesmeraldas insiste en que se trata de casos aislados. Además, que hay una nueva generación de empresarios, formados en universidades, que trabaja en unión con las autoridades para depurar el negocio y reactivar la producción.

De hecho, firmas como Santa Rosa contrataron a multinacionales para implementar filtros contra el lavado e investigar a los nuevos socios. Pero los antecedentes del gremio tienen a varios de sus miembros en la mira de EE. UU.

Para despejar dudas los empresarios colombianos buscan que Naciones Unidas cree una certificación internacional de buenas prácticas con el fin de que el comprador de gemas colombianas tenga la certeza de que no provienen de negocios ilícitos. La idea es que las 10 mil familias que viven de las esmeraldas no terminen afectadas por los actos de sangre que han rodeado a este multimillonario negocio.

La puja por la mina ‘Consorcio’

Aunque representantes del gremio y de la Iglesia, que han servido de garantes al proceso de paz de los esmeralderos, niegan que haya una guerra entre grandes patrones, fuentes en la zona aseguran que aún hay un pulso por la franja conocida como ‘Consorcio’, ubicada entre las minas La Pita, de la familia Rincón, y Cunas, de los descendientes de Víctor Carranza y sus socios. Según le dijeron a EL TIEMPO, hace tres años descubrieron que la veta de los Rincón se extendía hacia predios de Carranza y decidieron conformar un consorcio entre ambos para sacar las gemas y partir ganancias. Sin embargo, en el 2011, Carranza habría decidido acabar con la sociedad por los problemas judiciales de algunos socios de La Pita y por algunas inconsistencias en las cuentas. Aunque nadie habla del tema, fuentes oficiales dicen que esas diferencias son una de las hipótesis del asesinato de Mercedes Chaparro (en julio de 2012), y el atentado contra Jesús Hernando Sánchez (tres meses después), considerados fichas de Carranza. Y aunque allegados al ‘zar’ dicen que este cedió los derechos de ‘Consorcio’ antes de morir y acabó con el lío, otros sostienen que aún hay conversaciones entre ambas partes, sin resultado, para reactivar esa franja minera.

De un lado estarían los hijos de Carranza, Sánchez, los Molina y Juan Beetar, y del otro los Rincón, sus cuñados Diosdé González, Horacio Triana, Tiberio González y Nelson Palacios, yerno del extraditado José Ortiz.

¿Quién es Sánchez?

Jesús Hernando Sánchez Sierra, nació en Briceño (Boyacá) en abril de 1964. Además de esmeraldero, tiene tierras en Villavicencio (Meta) y Tabio (Cundinamarca). Es reconocido como el mayor exportador de gemas a través de sus firmas Emerald Planet y Perfect Emerald, entre otras. En el 2010 la Superintendencia de Vigilancia le suspendió el esquema de seguridad a esta última firma por prestarle escoltas a la familia del reconocido narco Julio Lozano Pirateque, a quien se señala como el jefe de Daniel ‘el Loco’ Barrera’. También se reveló que era socio de Pirateque en seis firmas. Sánchez no quiso hablar de ese tema ni su atentado, en octubre de 2012.

Cinco poderosos clanes siguen mandando en la zona

Los viejos mineros se fueron de Coscuez
En enero, Sánchez asumió el control, con el 54%

Desde enero, Jesús Sánchez domina el 54 por ciento de la firma Esmeralcol, que tiene los derechos de Coscuez, la tercera mina más productiva. Les compró las acciones a Tecminas, del viejo esmeraldero Pablo Elías Delgadillo, a Cosmicol S.A. y a varios minoritarios. El representante de Cosmicol era Leonardo Absalón Pulido Solano, cuñado del general (r.) Flavio Buitrago, y actual accionista de la mina La Pita. El resto de Esmeracol es de minoritarios como Michael Rincón, José Libar Cabra, Beatriz Godoy, Darío Campos, Héctor Álvarez, Miguel Sierra, Alejandro Rojas y Freddy Rodríguez.

Cunas, el bastión de los Carranza
Sánchez también es accionista

Esmeraldas Santa Rosa explota la mina Cunas, una de las mayores productoras de gemas del país, con cerca de millón y medio de kilates al año. El 38 por ciento de sus acciones lo concentran miembros de la familia Carranza. Pero, en el 2010, Jesús Sánchez se hizo al 25 por ciento a través de la firma Emerald Planet, de la que es único accionista. Ese año, Carlos Julio Molina Murcia, pariente de Gilberto Molina, le vendió su 15 por ciento a Thorn Investment Limited, de Houston. Los hermanos Hugo y Orlando Rodríguez Daza figuran con un 12 por ciento, y Tiberio González, con un 10 por ciento. El gerente de Santa Rosa es Germán Humberto Forero.

Socios de La Pita, los más polémicos de todo el gremio
Hay extraditados, asesinados e investigados

La empresa Prominas de Zulia opera La Pita, la cuarta mina más productiva del país. Aunque entre sus socios figuran esmeralderos de tradición como Julio Solano y su primo Leonardo Pulido Solano (cuñado del general (r.) Flavio Buitrago), también hay varios investigados. Uno de ellos es Pedro Nel Rincón, cuya familia tiene el 40 por ciento de la empresa. Rincón, conocido como ‘Pedro Orejas’, acaba de ser absuelto dentro de un polémico proceso por asesinato. Y aunque otros dos socios, Gilberto Garavito y José María Ortiz, fueron extraditados, el primero sigue figurando como accionista y el otro vendió sin problema. Igual hicieron las dos viudas de Yesid Nieto, señalado narco, asesinado en 2007. Diosdé Rodríguez, indagado por su presunto nexo con la banda de alias ‘Cuchillo’, tiene el 8,4 % de las acciones.

Muzo, con accionistas panameños anónimos
Los carranza solo tienen el 6,6 %

Coexminas explota la mina de Muzo, de 50 hectáreas. La viuda de Carranza y su hijo Hollman tienen el 6,6 por ciento de las acciones. El resto es de 5 firmas creadas en el 2010 en Panamá, cuyos socios se desconocen. Blackrock Group tiene el 37,7 por ciento; Enoc Trading Corp., el 22,5; Hervey Comercial S.A., el 16,2; Golman Capital Fund, el 8,7 por ciento, y Makami Service S.A., el 3,7. Edwin Molina, nieto de Gilberto Molina y gerente de Coexminas, dijo que, por seguridad, no revela quiénes están detrás de esas empresas. “Respetamos el marco legal, pagamos impuestos y regalías, nos visita la Supersociedades y la mina es operada por la firma americana Minería Texas Colombia”, dijo.

Dos firmas explotan la mina de Chivor
Los Umbacia están desde el 2003.

La mina San Francisco, en Chivor, es explotada hace 40 años por Mineros Quebrada Azul Ltda. Desde mediados del 2003, la firma está en manos de la familia Umbacia Bohórquez, cuatro hermanos que registraron un capital de apenas 30 millones de pesos. En mayo del 2006, Shirley Patricia y Carlos Arturo Umbacia vendieron sus acciones a sus hermanos, Víctor Hugo y Julio César. El título minero es compartido con Empresa Minera de Chivor, H. M. y Cía., cuyo representante es Hermes Henry Montenegro.

‘Ha habido una débil institucionalidad’
Presidente de Fedesmeraldas

Según el presidente de la Federación Nacional de Esmeraldas, Óscar Baquero, el Estado es en parte responsable del estigma que le ha tocado cargar al gremio por tres décadas a raíz de la infiltración de mafias y grupos ilegales, y de la violencia en las zonas de producción. “Ha habido una débil institucionalidad y en últimas es la justicia la que debe pronunciarse frente a los brotes de delincuencia”, dijo. Sin embargo, aclaró que en estas áreas no existen ya grupos armados, que el 90 por ciento de las explotaciones están legalizadas con título minero y que los empresarios cumplen con acciones de responsabilidad social. “Treinta mil personas derivan su sustento de acá y se han construido municipios enteros, como Quípama. Pero no podemos sustituir al Estado”, aseguró y agregó que las muertes violentas han disminuido.

‘Estamos afinando los controles’: Gobierno

María Constanza García, directora de la Agencia Nacional de Minería (ANM), le admitió a EL TIEMPO que no es fácil llevar el control sobre la explotación y exportación de esmeraldas. Además, que algunas de las firmas que manejan las minas son sociedades anónimas cuyos accionistas son desconocidos. Pero anunció que el Gobierno afina los instrumentos de vigilancia.

¿El Gobierno tiene certeza de cuántos quilates de esmeraldas salen de las minas en concesión?

Parte del proceso de fortalecimiento de la institucionalidad que estamos desarrollando incluye este tema. Las autodeclaraciones que hacen los esmeralderos de lo que se produce a boca de mina las estamos cruzando con datos como consumo de energía y el registro de exportaciones. No es fácil, porque una esmeralda se puede llevar fácilmente en el bolsillo y hay otras que se producen en vetas sin título. Estamos aplicando los instrumentos de control.

¿Ya han hallado inconsistencias?

Apenas se está analizando la información y después se proyectarán las acciones a que haya lugar.

¿No es irresponsable otorgar concesiones sin tener controles?

Lo primero que haremos como autoridad minera es un barrido para establecer que efectivamente hayan cumplido con los requisitos de salubridad, seguridad, cumplimiento de legislación laboral y ambiental, antes de sentarnos a discutir con ellos.

Hay accionistas de concesiones extraditados. ¿Por qué no se les extinguen esos derechos?

Lo que yo hago es revisar que cumplan el Código de Minas. Lo otro, como los antecedentes penales, los revisan otras autoridades. Mientras alguien no haya sido sentenciado, no se le puede negar acceso a su derecho a solicitar títulos.

¿La falta de control es culpable de que la mafia haya permeado a ese sector?

La autoridad minera no es la llamada a ejercer ese control. Si encontramos alguna irregularidad, la reportamos a la autoridad competente.

¿El Gobierno sabe quiénes son los actuales dueños de las empresas que explotan las minas más productivas?

Tenemos en el expediente una lista de personas que están, pero hay muchas sociedades anónimas y SAS y tocaría entrar a revisar quiénes las conforman. Sobre el capital extranjero, la ley le pone condiciones y es bienvenido si cumple con estas.

¿Está permitido que los concesionarios vendan su participación accionaria?

Sí, previo estudio técnico y jurídico de la autoridad minera.

¿Cómo explicarle al país que las minas más productivas siguen en manos de los mismos desde hace 60 años?

Por ley, el derecho a explorar y explotar esos recursos solo se puede constituir y declarar mediante un contrato de concesión, cuya duración asciende a 30 años, con derecho a prórroga. Las minas más representativas se vienen ejecutando por medio de concesiones celebradas en el marco del Decreto 2655 de 1988. Son procesos que se iniciaron hace más de 25 años siguiendo esas normas.

¿Usted cree que lo que el país recibe en regalías corresponde a lo que realmente sale de las minas?

La ley establece unas fórmulas para fijar los porcentajes de regalías. No obstante, para brindar un mayor control y transparencia de la actividad comercializadora, el Gobierno va a implementar el Registro Único de Comercializadores de Minerales. A través de esta herramienta se busca que solo se puedan adquirir productos registrados en las listas que expida la Agencia Nacional de Minería y que tengan una certificación.

Cifras claves de la actividad

  • Hay vigentes 344 títulos, el 66 por ciento en Boyacá.
  • Particulares tienen 82.421 hectáreas adjudicadas para explotar.
  • En la última década se han exportado 39,9 millones de quilates.
  • La firma inglesa Gemfild anda buscando dónde invertir.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com