Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

Tres millones de hectáreas de tierras serán redistribuidas

Así será la transformación rural a partir de los acuerdos que se anunciarían en Cuba.

Si bien la revolución agraria comenzó su marcha con la restitución y la formalización de tierras de este gobierno (esta última ya superó los 2 millones de hectáreas), esa marcha llegará lejos con los acuerdos que durante 6 meses sus negociadores han construido con las Farc en La Habana. Incluso si no se firma el pacto para poner fin al conflicto, pues en esos acuerdos están las bases de la transformación rural que Colombia requiere para acortar la brecha de desarrollo entre la gente del campo y la de la ciudad.

Aparte de entregar tierra a los 250.000 campesinos que no la tienen, el plan, que sería anunciado esta semana como el acuerdo sobre el primer punto de la agenda de negociación, deberá dar a los campesinos –los que ya tienen parcelas y los que las van a tener– las garantías que hoy tienen los habitantes de las ciudades en salud, trabajo, educación, infraestructura y vivienda. Todo, de aquí a diez años.

Esa es la profundidad del tema. En lo práctico, implicará cambios en la propiedad del campo; drásticos, si se considera el cálculo de 3 millones de hectáreas que están en manos ilegítimas y que llegarán al Estado para que las reparta entre los campesinos. Es decir, esa cantidad de tierra (equivalente a la de todo Santander) cambiará de dueño. Los cambios serán drásticos también si se piensa en la actualización del catastro rural, que encarecerá los impuestos de la tierra que no tenga un uso adecuado. Según la ONU, el promedio del predial en el campo es de 3 pesos por cada 1.000 que cuesta la propiedad, cuando el potencial es de 16 por 1.000.

Pero el revolcón agrario no consistirá, como algunos creen, en los 100 puntos que las Farc lanzaron durante la negociación sobre tierras. Esta guerrilla y el Gobierno ya han hecho acuerdos en tres capítulos, que bautizaron Gente, Territorio y Medios.

No es tierra para las Farc

La Gente son los 250.000 campesinos que obtendrán tierra, más los que ya la tienen pero cuya actividad en ella no es sostenible.

Frente al Territorio, quizás lo que mejor resume lo que pasará en el campo es lo que dijo hace una semana el comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, en su explicación sobre lo que significará la transición. Será “reversar los efectos del conflicto sobre el territorio y la propiedad de la tierra, y usar mecanismos ágiles y excepcionales de transición en un tiempo limitado”.

Este punto, en el acuerdo del Gobierno y la guerrilla, se reflejará en buena medida en el banco de tierras que se creará para la distribución y redistribución de la tierra, y sobre el cual EL TIEMPO informó en exclusiva el pasado 24 de febrero, cuando publicó las bases de la reforma agraria que se estaba ‘cocinando’.

“El banco de tierras es para los campesinos, no para la guerrilla. No es que se les vaya a decir a las Farc: ‘Vamos a darles 50.000 hectáreas del latifundio tal’, afirma uno de los constructores del acuerdo. Esta tampoco es, en la práctica, la pretensión de la guerrilla.

Al banco llegarán, como lo había anticipado este diario, desde los baldíos que le habían arrebatado al Estado y las hectáreas en poder de grupos armados ilegales, narcotraficantes incluidos, hasta las que obtuvieron de manera irregular otras personas.

Por citar un ejemplo, una antioqueña que poseía 5.000 hectáreas quedará apenas con una, tras la revocatoria de la resolución tramposa que le adjudicó las demás. Además, ella tendrá que responder luego ante la justicia. Su caso y otros 999 en Antioquia, en su mayoría ocurridos en las regiones de Urabá y el bajo Cauca, serán remitidos a la Fiscalía. Solo por esta circunstancia, de Antioquia saldrán para el banco de tierras cerca de 44.000 hectáreas.

Varios de estos predios, en distintos lugares del país, estaban siendo usados para ganadería. Esto no quiere decir que el acuerdo vaya a meterse con los latifundios ganaderos legales.

Otra cosa es el predial alto que seguramente se terminará pagando por hectáreas usadas para lo que no son aptas, categoría en la que entra una buena cantidad de tierras ganaderas. Esto ocurrirá a partir de la actualización catastral del campo, para la cual se destinaron ya 280.000 millones de pesos. Se llevará a cabo entre lo que resta de este año y el 2014.

La puesta al día del catastro podría considerarse parte de los ‘Medios’ para transformar el campo, junto con la inversión en salud, educación, vivienda e infraestructura.

Las zonas de reserva

Así como los latifundios, las zonas de reserva campesina han provocado grandes discusiones entre el Gobierno y las Farc. Si bien esta guerrilla comenzó hablando de 54 de ellas, con 9,5 millones de hectáreas y autonomía administrativa, el acuerdo sería mucho más modesto.

Por supuesto, no serán zonas desligadas del Estado. Y el país tendrá solo las que se justifiquen por razones de violencia contra los campesinos o porque la propiedad que ejercen corra peligro.

El acuerdo diría algo así: “Las partes convienen que las zonas de reserva campesina, previstas desde 1994 por la ley, pueden ser uno más de los instrumentos de desarrollo rural, cuando se justifique”.

En el futuro próximo se crearán una o dos más en los Montes de María. A ellas, como a las ya constituidas, no podrá llegar un gran inversionista a comprar tierras.

En las zonas de reserva campesina, que hoy ocupan 811.000 hectáreas, existe la propiedad privada, pero esta no supera las dos unidades agrícolas familiares, entendida cada una de ellas como lo mínimo que necesita un hogar para vivir. La pretensión de las Farc, 9,5 millones de hectáreas, casi duplicaba lo que se destina hoy a la agricultura: 5 millones de hectáreas.

Es probable que el documento que el Gobierno y las Farc han trabajado desde el 19 de noviembre pasado no entre en el detalle de las inversiones. Sin embargo, el referente es que si hoy en los programas rurales se están gastando 10 pesos, en los próximos diez años, hasta igualar las condiciones del colombiano rural con las del citadino, serán 100.

Obviamente, con el acuerdo sobre tierras apenas comienza el trabajo. Pero se convertirá en la primera carta que las dos partes juegan juntas en su apuesta por cerrar definitivamente estos 50 años de conflicto.

Trece subtemas retrasan el acuerdo
La meta es dejar listo el punto uno

Si bien ya está definido lo grueso del punto de tierras (el primero de la agenda de negociación), comisiones conjuntas del Gobierno y las Farc trabajaban ayer en la redacción del subpunto 1.5 (producción, economía solidaria, asistencia técnica, subsidios, crédito, ingresos, mercadeo y formalización laboral).

Sin embargo, detalles en temas complejos, como minería, inversión extranjera y soberanía alimentaria, retrasan el acuerdo.

EL TIEMPO supo que estos pendientes son 13. Ni por el lado oficial ni por el lado de la guerrilla se atrevían ayer a ponerle una fecha al cierre del tema de tierras.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Enviada especial de EL TIEMPO
En Twitter: @margogir

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
19 de mayo de 2013
Autor
MARISOL GÓMEZ GIRALDO

Publicidad

Paute aqu�

Publicidad