'A pesar de todo, le apostamos a la paz'

'A pesar de todo, le apostamos a la paz'


'A pesar de todo, le apostamos a la paz'
17 de mayo de 2013, 10:46 pm

Para contribuir a la construcción de la paz, asunto que le compete a la sociedad en su conjunto y requiere de la participación de todos –como reza el ‘Acuerdo general para la terminación del conflicto’, firmado en Oslo por el Gobierno y por las Farc, con desarrollo posterior en La Habana–, una comisión del Congreso Nacional organizó el 8 de mayo en el Capitolio una mesa para la paz en la cual participaron víctimas de la violencia. Algunas pertenecían a la Fundación Víctimas de Crímenes de Estado, fundada por el congresista Iván Cepeda, y otras, a la Fundación Víctimas Visibles, fundada y dirigida por la periodista Diana Sofía Giraldo de Melo.

El aspecto más significativo de esa reunión fue la entrega, de parte de las víctimas, de algunas pruebas de su propio sufrimiento, para enviarlas a los negociadores del proceso de paz en La Habana. El subteniente John Frank Pinchao, el general Luis H. Mendieta y los coroneles William Donato y Enrique Murillo, 11 años secuestrados, entregaron las cadenas que “usaron” en la selva durante su cautiverio; Franc Sidney Chaux dejó los zapatos que usaba el día que le explotó una mina antipersona; el mayor Rodríguez Porras –10 años secuestrado– dejó una bota pantanera; Héctor Castro entregó un cofre con cientos de fotografías de personas asesinadas y desaparecidas; Dévora Barros, de la comunidad wayú, entregó una mochila blanca como emblema de esperanza de las víctimas indígenas; doña Emperatriz de Guevara, madre del mayor Julián Guevara, muerto en cautiverio, dejó un rosario y una carta conmovedora con frases como estas: “Envío este rosario a La Habana, única arma que he empuñado en toda mi vida, como símbolo de perdón... Orando he logrado soportar el dolor y el desconsuelo... Hablemos con la verdad para que la paz pueda brillar con todo su esplendor en este país tan hermoso... Necesitamos la verdad para poder perdonar... Clamamos por la paz para ser realmente libres”. Al final, las víctimas allí reunidas dejaron este mensaje: “A pesar de todos los crímenes, le apostamos a la paz”.

Diana Sofía ha sido un ángel guardián de las víctimas de la violencia. Trabaja con ellas hace 11 años, desde cuando 242 soldados y policías, después de 4 años de secuestro, quedaron libres por un acuerdo humanitario. Como decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad Sergio Arboleda y con estudiantes entrenados para oír a las víctimas, lideró un proceso de acercamiento. Explica que la historia contada en primera persona les permitió entender sus miedos, sus padecimientos, su dolor y así solidarizarse con personas de carne y hueso. Más tarde, ella aceptó la propuesta de dos notables españoles, Alfonso Coronel y Cayetano González, para crear los Congresos Internacionales.

Han hecho cuatro y con estos le han dado resonancia continental al dolor de las víctimas de la violencia.“Nos ocupamos de su dolor, del reconocimiento de su dignidad, de sus derechos, sin tener en cuenta el origen político de sus victimarios”, dice D.S. “Debemos oír a las víctimas, pues oyéndolas la sociedad se mira en el espejo de su propia memoria. Su visibilidad genera una solidaridad que conduce al apoyo.”

En la conferencia que dictó en el Externado el comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, dijo: “En un proceso de paz, un paso es poner en primera fila a las víctimas con la ley de víctimas. La garantía de sus derechos es la base del proceso”. De ahí la importancia de la labor que con tanta dedicación desarrolla Diana Sofía Giraldo. A través de su Fundación, ha participado en cuanta acción y decisión ha tenido que ver con ayuda a las víctimas. Ahora trabaja en un proyecto de sanación psicoespiritual que consiste en que, combinando la ciencia con la fe, las víctimas superen su dolor y puedan darle un sentido positivo al sufrimiento.

lucynds@gmail.com