'Cien Años de Soledad no hubiera sido posible sin Eduardo Carranza'

'Cien Años de Soledad no hubiera sido posible sin Eduardo Carranza'

Juan Carranza, hijo del poeta, recordó la frase que Álvaro Castaño le escuchó a Gabo.

16 de mayo 2013 , 09:53 a.m.

En el primer día de la ‘Semana Carranza’, que se realiza en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño como homenaje al poeta en el centenario de su natalicio, no solo se anunció la futura publicación de un libro que recopila la participación del escritor piedracielista en la emisora HJCK, sino que se mencionaron algunos recuerdos que han brotado de ese proceso de edición.

“Álvaro (Castaño Castillo) que era tan amigo de ‘Gabo’ y de Álvaro Mutis, el otro día me decía: a mí muchas veces en Ciudad de México o en Cartagena, García Márquez me contaba que ‘Cien años de soledad’ no hubiera sido posible sin la poesía de Eduardo Carranza, pues todos sabemos que ‘Cien años de soledad’ es un poema… de las mariposas amarillas, de Remedio la bella, todo eso es poesía”, recordó el hijo del poeta.

Y es que para Carranza, hijo, en aquella época los poetas era tan importantes que los neonatos escritores los perseguían, la gente vivía pendiente de ellos como hoy de los cantantes. La inspiración que en el pasado se encontraba en la poesía es cada vez más difusa. “Yo sostengo que el último poeta nacional o popular fue mi padre, es decir, yo en la vida me he encontrado con cantidades de personas que dicen: yo enamoré a mi mujer con el Soneto a Teresa y aunque la gente aún recita los poemas de mi padre, eso ya se ha perdido”, agrega.

José Luis Díaz-Granados, el novelista que también se unió al homenaje del escritor, dijo que los sonetos que hoy se están recogiendo de Gabriel García Márquez no solamente son de estirpe piedracielista sino carrancianos. “Él lo dice en sus memorias, se lo debe a Eduardo Carranza”, afirma el periodista luego de recordar que ‘Gabo’ sentía temor de conocer al poeta, miedo que se esfumó meses después cuando ya eran grandes amigos.

Anécdotas como esas fueron escuchadas por no más de 30 personas que se unieron ayer al homenaje de Carranza en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, actividad que comenzó con la participación de Gloria Serpa, escritora del libro ‘Gran reportaje a Eduardo Carranza’ y quien lanzó hace pocos días ‘Lo que se dijo y no se dijo de mi Gran Reportaje a Eduardo Carranza’.

La escritora, que en su nueva publicación incluye información inédita que recopiló durante horas de entrevistas con el poeta y que además conserva en un archivo empastado de dos grandes tomos, aseguró que Carranza irrumpió en su vida y llenó el vacío que dejó su madre cuando murió. “Ella acusó siempre a ese mocito Carranza de haber liquidado a la escuela literaria del modernismo tan en boga en su época y quien se había atrevido a atacar directamente al ícono romántico de Colombia, el poeta Julio Flórez, tío de mi madre”, dijo Serpa, quien además admitió saber mucho sobre su obra, pero poco sobre su vida.

Anécdotas con Mutis, Alberto Lleras y el ‘Soneto a Teresa’

El homenaje a la memoria del poeta de Apiay, como también se le conoce, duró un poco más de una hora y se develaron algunos secretos como el de la mujer detrás del famoso ‘Soneto a Teresa’, María Teresa Holguín, la niña que se le acercó un día en medio de estudiantes del Liceo Benalcázar, en Cali, durante un sesión solemne. “Cuando se termina el acto de clausura se le acerca una niña de 14 o 15 años, y le dice a mi padre: poeta, ¿cómo me veía yo con mi boina? El quedó sorprendido porque ella era una de las 800 igual vestidas, entonces mi padre se quedó pensando y de ahí salió el ‘Soneto a Teresa’”.

Juan Carranza hizo un recorrido a través de los recuerdos de su padre, desde el nacimiento en la vereda de Apiay, en los Llanos Orientales, pasando por Chipaque, municipio cundinamarqués donde el poeta estudió junto Alberto Lleras en el Colegio de la Presentación de las hermanas de la Caridad. Eran los únicos dos hombres en un colegio de mujeres. “Eso fue en 1918 y entonces él por la mañana iba hasta el colegio, salía al mediodía, volvía por la tarde a la casa, recorría 10 kilómetros diarios”, recuerda.

También habló de la época de Carranza como maestro de literatura del Colegio de El Rosario. Un día, recuerda, un estudiante le pasó a su padre unos poemas para preguntarle si en verdad servía para las letras. Veinte días después, los escritos fueron publicados en el suplemento literario de EL TIEMPO. Tanto los poemas como el ejemplar del periódico fueron entregados de regreso al joven estudiante que resultó ser Álvaro Mutis, “Olvídese de las leyes, del derecho, dedíquese a la poesía”, fueron las palabras de Carranza. Por eso, en cada premio u homenaje que se le rindió a Mutis, cuenta Juan Carranza, reconoció a su padre y dijo que no había una línea de su poesía en la que no estuviera el poeta de Apiay.

Recuerdos de Chile y España

Los recuerdos también llegaron desde Chile y España. Según José Luis Díaz-Granados, Carranza, como agregado cultural austral, recibió un homenaje en 1946 por algunos poetas chilenos, entre ellos Neruda, con el que entabló una gran amistad y hasta se convirtió en compadre del poeta (el escritor chileno fue padrino de Juan Carranza, quien nació en Chile).

Ni siquiera la ideas políticas los distanciaron; el poeta llanero, de derecha y tendencia franquista, y Neruda, de pensamiento comunista y estalinista, siempre fueron amigos. “Tú eres Eduardo Carranza, poeta del aire, yo soy de la tierra, tenemos ideas políticas diferentes pero jamás tendremos una controversia política”, fueron las palabras que recuerda Díaz-Granados de Neruda. “Desde entonces, empezaron a brindar, a estar unidos especialmente por la lengua de España, por la España milenaria, esas rocas de España, ese vino milenario, esa poesía del siglo de oro”, agrega.

Pese a su ideología política, a Carranza lo querían mucho en Chile los comunista colombianos “porque cuando él fue agregado, y aunque todo el mundo sabía que era de tendencia franquista, salvó muchas vidas asilando en la embajada colombiana a tantos dirigentes perseguidos por la dictadura”, cuenta Díaz-Granados.

Juan Carranza habló de algunos momentos que vivieron en España cuando su padre fue embajador cultural, los encuentros de amistad con Salvador Dalí, el impulso que su padre hizo para que se publicaran la láminas de la expedición botánica, los recitales en el hoy triste Patio de los Leones, en Granada, el homenaje a Agustín Lara y su magistral interpretación de María Bonita, que conmovió el corazón del poeta y su amigos.

Tal vez uno de los recuerdos más nostálgicos fueron las dos fallidas candidaturas al premio Cervantes. La primera en el año 76, en la que según su hijo, por política no votaron por él, y la segunda, a mediados de los 80, esta vez apoyado por tres academias de la lengua (colombiana, dominicana y panameña). “Era él fijo ganador, pero en ese momento estaba el presidente Felipe González (…) como era el socialismo de González pues no se lo dieron a mi padre, entonces ahí ya estaba mi padre enfermo. Cuando se enteró de que no se lo habían entregado teniendo todos los méritos, ahí se derrumbó físicamente”, recuerda su hijo, que lo vio fallecer en Bogotá el 18 de febrero de 1985.

Programación Semana Carranza

La ‘Semana Carranza’, en homenaje al poeta que fue además director de la Biblioteca Nacional desde 1948 hasta 1951, continuará hoy con un coloquio entre Gustavo Cobo Borda y Helena Iriarte, quienes analizarán su obra, en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, desde las 6:30 p.m.

El viernes habrá recital poético con la participación de los escritores Darío Jaramillo Agudelo, Piedad Bonnett, Federico Díaz-Granados, Camila Charry y Jotamario Arbeláez, desde la 6:30 p.m.

REDACCIÓN LLANO 7 DÍAS