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En lucha contra las drogas hay líneas rojas que nadie cruzará: EE. UU.

Este será el tema central de la Asamblea General de la OEA que arranca en tres semanas en Guatemala.

De acuerdo con el subsecretario de Estado para Asuntos de Narcotráfico Internacional, William Brownfield, ningún gobierno de la región está pensando en serio que la legalización es el camino para derrotar el flagelo de la droga.

Y aunque Estados Unidos ya ha dejado claro que es un camino que no piensa recorrer, la posición de Brownfield, plasmada en esta entrevista con EL TIEMPO, es clave pues esta semana la OEA entregará en Colombia su reporte de recomendaciones sobre políticas antidrogas que le encomendaron los presidentes de la región en la pasada Cumbre de las Américas.

Así mismo, este será el tema central de la Asamblea General de la OEA que arranca en tres semanas en Guatemala.

Brownfield, en anticipo del reporte y la cita hemisférica pide a los países no creer que para esto hay "soluciones mágicas" y les recuerda, en tono diplomático, que existen normas internacionales que no se pueden irrespetar.

Esta semana la OEA entrega su reporte de recomendaciones sobre la lucha contra las drogas. Si bien no sabemos que dice, es claro que apuntará a romper con el 'statu quo' actual, que EE. UU. ha defendido por décadas. ¿Qué esperan ustedes y hasta dónde están dispuestos a llegar?

Comienzo citando al presidente de EE. UU. que ha dicho que está abierto a un debate sobre las políticas antidrogas e incluso sobre la legalización. Sin embargo, él también ha dicho que esto ya lo consideramos y hemos concluido que la legalización no funciona. No sé qué dice el reporte final, pero entiendo que incluirá un análisis sobre políticas antidrogas que existen en el hemisferio y luego escenarios sobre qué pasaría si se hacen algunos cambios.

Participaremos en este esfuerzo. Lo discutiremos durante la reunión de la CICAD la semana entrante y también en junio durante la Asamblea General de la OEA. Pero dejaremos claro que todo país tiene el derecho soberano a decidir sobre sus políticas internas y sus leyes. Así mismo, que todos los países también están obligados a asegurar que sus leyes no generarán impacto en otros países y también resaltaremos que todos tenemos obligaciones bajo la Convención de drogas de la ONU. Y probablemente les advertiremos que no sean tan simplistas en la aproximación creyendo que con una decisión mágica el problema desaparecerá porque, como hemos dicho, nos tomó 40 años llegar aquí y nos tomará un tiempo salir.

¿Hay alguna línea roja que EE. UU. no está dispuesto a pasar así sea la recomendación de la OEA y los otros países estén de acuerdo?

Me sorprendería que lleguemos a eso. Cuando nos veamos en Guatemala, estaremos reunidos como gobiernos. Y los gobiernos por lo general tienden a ser prácticos, pragmáticos y serios. Mientras que las ONG y los académicos pueden plantear posiciones extremas como estrategia para avanzar un debate, los gobiernos tienen que decidir. Debo decirle que no he escuchado a ningún gobierno que este diciendo en serio que hay que legalizar la coca o la heroína. Como consecuencia, me sorprendería mucho que el debate llegue a un punto en el que no podamos seguir en el proceso

¿Pero que pasa si el planteamiento es descriminalizar el uso o producción de ciertas sustancias, que es diferente a legalizar?

Si descriminalizar quiere decir que la coca, la heroína, la metanfetamina, las drogas sintéticas, se permitirán sin ningún tipo de consecuencia entonces insistiremos en un estudio muy serio antes de tomar tal determinación. El punto central de este ejercicio (de la OEA) es reconocer que hay drogas distintas, países distintos, culturas distintas, pero al final del día hay una línea roja que ningún país quiere cruzar y por eso no creo que el debate que tendremos en unas semanas será hostil o polémico.

El jefe del Comando Sur dijo hace poco que los recortes en el presupuesto de EE. UU. podrían tener graves repercusiones en la lucha contra las drogas en la región, pues tendrán que reducir muchas operaciones, entre ellas las de interdicción. ¿Qué tan preocupados están por esta situación?

Nadie en el gobierno le dirá que tiene el presupuesto que desea. Los recortes son una realidad y tenemos que acomodarnos para trabajar con menos recursos. Estamos considerando nuevas tecnologías, nuevos socios, enfocarnos en nuevas áreas. La verdad es que esto no es el fin del mundo y soy optimista que podremos tener el impacto esperado. Lo que hay que hacer no esperar el paraíso o la perfección, sino mejorar las capacidades de nuestros gobiernos para que el precio de la ilegalidad se eleve para los narcotraficantes, en un 10 o 15 por ciento. Y cuando eso pase, es probable que los narcos se vayan para otra parte y eso sería bueno para el Hemisferio.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

Publicación
eltiempo.com
Sección
Mundo
Fecha de publicación
13 de mayo de 2013
Autor
SERGIO GÓMEZ MASERI

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