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Siete pecados que dañan la convivencia en Bogotá

La falta de cultura ciudadana se nota en cada esquina, convirtiéndose en una urbe de intolerancia.

Ni siquiera los niños se salvan de los tratos infames de los adultos. De hecho, durante el 2012, tan solo en las comisarías de familia se recibieron 4.340 denuncias por maltrato infantil en las 20 localidades, y en lo que va del 2013 ya van 71 denuncias de este tipo. “Es inconcebible e intolerable al situar a nuestra niñez como las mayores víctimas de prácticas de agresión, indiferencia, descuido, negligencia y discriminación”, dijo Lopera.

EL TIEMPO recogió algunas de las quejas más comunes del ciudadano, siete 'pecados' de la ciudad.

1- Intolerancia

Según Corpovisionarios, que estudia la cultura ciudadana, en Bogotá se pueden presentar hasta 15.000 riñas en un solo fin de semana. Ese fenómeno es cada vez más frecuente en el tránsito y en el sistema TransMilenio (TM). Es pecado que la mayoría de situaciones comiencen con un acto de intolerancia. Lo peor es que muchos de los casos terminan con la muerte de una persona. Bogotá tiene la tasa más alta de violencia intrafamiliar. En el 2012 hubo 15.200 denuncias de mujeres víctimas de abuso físico, sexual o sicológico.

2- ‘Incultura’ en TransMilenio

Usuarios que ingresan a los buses en tumulto, sin permitir la salida de los pasajeros; jóvenes y adultos que ingresan a las estaciones forzando las puertas, para evadir el pago del pasaje; ambulantes que suben a vender sus productos y limosneros que ingresan a los buses a pedir, así como pasajeros que compran o dan limosna, son algunos de los pecados que han deteriorado el sistema TransMilenio. Arreglar las puertas por el mal manejo que los usuarios hacen de las 2.700 que hay en las estaciones del sistema TransMilenio le cuesta a la ciudad la nada despreciable suma de 1.890 millones de pesos al año.

3- Explotación de niños por limosnas

Es pecado que los ciudadanos sigan contribuyendo a que aumenten las tasas de explotación infantil cuando dan limosnas o les compran productos a los niños. Según un estudio de ciudades del Departamento Nacional de Estadística (Dane), Bogotá pasó de tener un porcentaje de 2,8 niños trabajadores en 2009 a 11,3 en 2011 (once de cada cien menores). Casi siempre quienes los explotan son familiares o mafias. El 23% de los niños que trabajan no van al colegio.

4- Vandalismo

Es pecado la forma como los vándalos destruyen la ciudad. Los grafitis invaden las fachadas de las casas en los barrios; de una muestra de 144 canecas públicas ubicadas en diferentes puntos de la ciudad, 92 requieren mantenimiento urgente porque habían sido destruidas; los vidrios de los paraderos son rotos en las noches, las señales de tránsito son dobladas o pintadas y los monumentos son dañados sin clemencia. Eso, sin mencionar los destrozos cada vez que hay marchas o protestas.

5- No denunciar

Es pecado el revelado por una investigación realizada por el Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad de la Secretaría de Gobierno: que 40 por ciento de las víctimas de algún delito no lo hayan denunciado por falta de tiempo; 9 por ciento, por desconocimiento del lugar; 7 por ciento, por falta de recursos económicos para transportarse y 7 por ciento, porque le queda lejos de su residencia. ¡Claro!, es más pecado que las personas que sí lo hacen hayan tenido que tardar más de seis horas en el proceso.

6- No recoger el popó de su mascota

Es pecado que los ciudadanos sigan sacando ‘orondos’ a sus mascotas a realizar su deposición matutina sin recoger los desechos que dejan.

Las heces de los animales pueden contener bacterias que amenazan la salud de animales y personas, en especial de los niños. Según la Ley 746 de 2002, “Queda prohibido dejar las deposiciones de los caninos en vías, parques y espacios públicos. Los dueños o tenedores que lo hagan tendrán una sanción de 5 salarios mínimos vigentes diarios (94.450 pesos)”.

7- Normas de tránsito

Es pecado que en Bogotá sigan ocurriendo accidentes por la agresividad de los conductores, el irrespeto de las señales de tránsito, la irresponsabilidad de los peatones al cruzar por sitios inseguros y, peor, porque conductores en estado de embriaguez sigan al volante.

En Bogotá cada 15 horas se registra un muerto por accidente vial. El año pasado, la Secretaría de Movilidad contabilizó 35.602 accidentes de tránsito (97 por día, en promedio) y a 571 personas que perdieron la vida.

Escríbanos a carmal@eltiempo.com

REDACCIÓN BOGOTÁ

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
30 de marzo de 2013
Autor
REDACCIÓN BOGOTÁ

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