Cartel de Sinaloa ya está en cinco zonas del país

Cartel de Sinaloa ya está en cinco zonas del país

Tiene laboratorios en Nariño y franquicias con Farc. Crecen en Antioquia, Catatumbo y Córdoba.

Cartel de Sinaloa ya está en cinco zonas del país
10 de marzo de 2013, 04:02 am

La visita a Medellín de un grupo de ONG mexicanas, para recoger experiencias sobre programas sociales exitosos, se vio abruptamente interrumpida a finales de 2012.

Sus anfitriones les manifestaron que mafiosos del cartel de Sinaloa estaban en la ciudad y que su vida podría correr peligro. La misión se aplazó y solo en diciembre accedieron a que vinieran por una sola noche, para evitar riesgos.

Un mes después de ese episodio fue capturado en Bogotá Pedro Zamora, ‘Junior’, enlace de esa transnacional del crimen; y en febrero, el propio presidente Juan Manuel Santos pidió investigar la presencia de gente de Sinaloa en Tumaco (Nariño) y en Buenaventura (Valle).

En la seguidilla de episodios que confirman esta avanzada mafiosa está la incautación, hace 72 horas, de media tonelada de coca, con el sello de ‘Supermán’. La droga, que salía de Cúcuta, fue tasada en 1,5 millones de dólares y era movida por la banda ‘los Rastrojos’, ahora al servicio del cartel mexicano. (Lea: Investigan presencia de narcos mexicanos en la costa Pacífica).

Y aunque algunas autoridades colombianas aún no quieren admitir que Sinaloa está en el país, EE. UU. tiene su propio diagnóstico.

“En los últimos dos años han concluido varios casos que, junto con investigaciones bilaterales y multilaterales de la DEA, han demostrado un vínculo directo entre el cartel mexicano de Sinaloa y narcos colombianos”, aseguró un funcionario de la embajada en Colombia.

Tres factores clave

EL TIEMPO investigó y estableció que si bien los carteles mexicanos históricamente han sido socios de los colombianos, esta vez tienen la estrategia de apropiarse del negocio de manera directa.

Y hay tres factores clave que avivaron la avanzada de la organización de Joaquín Guzmán Loera, el ‘Chapo’. Uno de ellos es que la calidad de la coca que les está llegando ha disminuido.

“Debido a la guerra frontal de autoridades contra carteles locales, bandas criminales y guerrilla, es más difícil la producción y los cargamentos son ‘adelgazados’ con otros materiales para aumentar volumen y cumplir cuotas”, dice un agente de inteligencia.

Por eso, los mexicanos ahora se han involucrado en la producción y procesamiento. Eso fue lo que el presidente Santos ordenó investigar.

Ya hay evidencia de que la organización mafiosa maneja cultivos y laboratorios en la frontera con Ecuador a través de ‘Amarillo’, un exconcejal de la zona bien pago.

Además, investigadores también han establecido que los resultados de los diálogos entre el Gobierno y Farc aumentaron el interés de la mafia mexicana en Colombia.

“En Caquetá y Meta mandos medios de las Farc les están vendiendo franquicias del negocio a Sinaloa”, le aseguró a EL TIEMPO un influyente dirigente.

Y agregó que si bien esto puede significar que va en serio el desmonte del negocio por parte de las Farc, generaría una estampida criminal hacia las zonas que ocupan.

La pista sobre la venta de franquicias es ‘Pedro’, el mismo guerrillero que azota a los ganaderos con extorsiones.

En ese endoso del negocio, Norte de Santander juega un papel clave. En el Catatumbo hay cultivos y laboratorios de la guerrilla. Además es uno de los disparaderos de coca que sale por Venezuela, y el jueves quedó confirmado con el cargamento de ‘Supermán’.

“El único intermediario que mantienen allí es ‘Megateo’, en la provincia de Ocaña”, dijo el investigador.

De hecho, Sinaloa ya entró a Venezuela y se mueve en ambos lados de la frontera del Táchira, con lo que dificulta la acción de las autoridades.

El tercer factor de la avanzada, que coincide geográficamente con el anterior, fue la captura de Jorge Cifuentes Villa, en Anzoátegui (Venezuela), hace cuatro meses.

Los emisarios

Íntimos amigos del ‘Chapo’, los Cifuentes manejaban los embarques de Sinaloa. Pero, uno a uno, fueron cayendo.

Primero fue Dolly Cifuentes –extraditada en 2012 a EE. UU.–, quien, según interceptaciones, hablaba directamente con el ‘Chapo’. Su cuñada mexicana Patricia Rodríguez había caído un año antes. Y su hermano Francisco fue asesinado por la ‘Oficina de Envigado’ en el 2007.

En esa época, en asocio con ‘Macaco’, el cartel de Sinaloa se empezó a adueñar de tierras en el Bajo Cauca.

Para suplir a los Cifuentes, Sinaloa envió a Alejandro Franco, ‘Timbiriche’, quien se juntó con una hija del ‘para’ preso en EE. UU. Ramiro ‘Cuco’ Vanoy. ‘Timbiriche’, encargado de la avanzada hacia Córdoba, ofrecía protección en Colombia a otros narcos mexicanos, como ‘JJ’, quien hirió al futbolista Cabañas en un bar de México.

Pero ‘Timbiriche’ fue asesinado en Medellín, en 2012, por un heredero de la organización de los mellizos Mejía.

A pesar de las alertas, autoridades dudan de la presencia de Sinaloa: “En Medellín no hay narcotráfico, solo microtráfico. No hay evidencia de que estén por acá”, dijo el jefe de su Policía Metropolitana, general José Mendoza.

La millonaria transnacional del crimen

Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán mueve 3.000 millones de dólares al año, a través del cartel de Sinaloa. A pesar de que escasamente sabe leer y escribir, su fortuna personal está tasada en mil millones de dólares, que lo convierten no solo en el narco más buscado del mundo sino en uno de los hombres más ricos. Tan descomunales capitales se explican por las ganancias de los embarques de droga que pone en Asia, Europa y EE. UU.: cada kilo le cuesta mil dólares en los lugares de producción, y puede venderla en 100.000 dólares, por ejemplo en las calles de Nueva York.

La DEA dice que la organización mueve 1,5 toneladas mensuales de coca. Y que ha diversificado y trafica con marihuana, heroína y metanfetaminas. Esta organización criminal no solo le saca partido a su invento de hacer túneles que cruzan la frontera con EE. UU. –se calcula que tiene más de cien–, sino que cuenta con un ejército bien armado y una amplia red de funcionarios corruptos que le sirven. En los países de Centro y Suramérica han trazado alianzas con capos locales. Su presencia está comprobada en Guatemala, Colombia, Venezuela, Ecuador y Argentina. En cuanto a las operaciones de lavado, el Departamento de Justicia reveló que Sinaloa usó bancos con sedes en EE. UU. La indagación, radicada en diciembre en una Corte de Nueva York, señala a locales del HSBC, JP Morgan, Wells Fargo y Banks of America.

En el caso del HSBC se probó que, en 2008, se lavaron 1.100 millones de dólares de Sinaloa.

UNIDAD INVESTIGATIVA
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