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'Aleteo' sigue acabando con los tiburones del Pacífico

Este domingo, en Tailandia, comienza encuentro que daría primeros pasos para frenar depredación.

Sacan al tiburón, cortan sus aletas y, aún vivo, regresan el resto de su cuerpo al mar. La agonía del animal es larga y dolorosa, pero para los cazadores esto no importa. Hay mucho dinero en juego, muchas sopas por preparar con algunas de sus aletas despedazadas, platillos que se venden a precio de oro y que se sirven en bodas, cenas de lujo, eventos corporativos y en las celebraciones de Año Nuevo.

El espécimen más temido del océano termina, entonces, convertido en uno de los más preciados platos de la gastronomía asiática. Tal sobreexplotación, que ha sido bautizada como 'aleteo', ha sido una de las causas de la reducción de las poblaciones de escualos en un 30 por ciento en todo el mundo y los tiene en camino de la extinción.

De las 307 especies de tiburón evaluadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 50 sufren algún grado de amenaza y solo tres están protegidas por acuerdos internacionales. El comercio mundial de aletas puede dejarle ganancias a una sola empresa en Hong Kong (China) -el mayor importador- de 12 millones de dólares al año. Un plato de sopa de tiburón puede costar hasta 100 dólares. Y un kilo de aletas no baja de los mil dólares. Este puerto, con el 58 por ciento, es el líder del comercio mundial de esas partes, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Según esta entidad, cada año se matan 73 millones de tiburones en el mundo. Y Colombia, o las especies de estos peces que se mueven por nuestros mares, también es víctima, y está engrosando, cada vez con más frecuencia, ese comercio global.

Los tiburones son cazados en el Pacífico, sus aletas llevadas a Centroamérica y, de ahí, al Asia (ver gráfico). A comienzos de febrero, un barco identificado como Lunita K, de bandera costarricense, fue detectado por la Armada -que hace patrullajes constantes- pescando ilegalmente en el área marina protegida de Malpelo. Llevaba 700 kilogramos de tiburones martillo y más de 60 aletas de diferentes especies.

Otras seis embarcaciones, dos de ellas con bandera ecuatoriana, también han sido procesadas penalmente por Parques Nacionales Naturales luego de ser descubiertas navegando en esta área marina protegida. Pero esa vigilancia que la Fuerza Naval hace con cuatro barcos, entre ellos el ARC Sula y el ARC Monzón, no da abasto.

"La Armada tiene que cuidar, en el Pacífico, más de 300.000 kilómetros cuadrados de mar. Malpelo tiene casi 10.000 kilómetros cuadrados, que exigen patrullajes complejos y costosos", explica el teniente de fragata Diego Areiza, vocero de la Fuerza Naval del Pacífico. A ello se suma la debilidad de la legislación. Cuando una tripulación es capturada pescando ilegalmente en territorio colombiano, no puede recibir penas en el país superiores a los cuatro años, que son excarcelables. Y aunque la carga y la pesca son confiscadas, el barco puede ser recuperado tras el pago de una multa que no supera los 20 millones de pesos.

"Los pescadores ilegales deben ser procesados, por ley, en un máximo de 36 horas, y muchas veces los trayectos desde los sitios en los que son apresados hasta un lugar como Buenaventura, donde los esperaría un juez o un fiscal, duran más de 40 horas", agrega Areiza. De ahí que muchos tripulantes queden libres y regresen a sus países sin recibir mayores castigos. "Mientras las leyes internas no sean modificadas, este comercio difícilmente se detendrá", afirma.

Por el momento, los esfuerzos para detener la sobrepesca de tiburones avanzan lentamente. Hay una nueva oportunidad, que nace desde mañana, en Bangkok (Tailandia), donde se reúne la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).

Brasil, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Honduras y México presentaron una propuesta para incluir, como especies Cites, a cinco clases de tiburones, muchos de ellos afectados por el 'aleteo': el tiburón martillo común y el gigante, el tiburón martillo prieto, el tiburón oceánico de puntas blancas y el marrajo sardinero. La propuesta ha sido apoyada por los 27 países de la Unión Europea, debido a que, en el Mediterráneo, el tiburón martillo ha tenido una disminución del 99 por ciento. De ser declaradas especies Cites, estarán amparadas contra la explotación excesiva debido al comercio internacional. Y como otros productos derivados del tiburón diferentes de las aletas generalmente se exportan de un país a otro (el hígado se usa para fabricar cosméticos), el que sean incluidos dentro de la convención puede tener un impacto, al menos parcial, en su recuperación.

Vivos valen mucho más

Tiburones dejan más ganancias por turismo

Los países han reconocido que los tiburones son más valiosos vivos y que pueden ser económicamente más importantes como atractivo turístico.

El Instituto de Ciencias Marinas de Australia, durante un estudio en la república de Palaos. comprobó que si los traficantes matan 100 animales y venden sus aletas, obtienen algo más de 10.000 dólares (20 millones de pesos). Pero si se dedicaran a promover el turismo para avistarlos en jornadas de buceo, obtendrían 179.000 dólares al año (350 millones de pesos).

LAURA LINERO
JAVIER SILVA
REDACCIÓN ELTIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
2 de marzo de 2013
Autor
LAURA LINERO Y JAVIER SILVA

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