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Habla el jefe de sicarios de Pablo Escobar, a punto de quedar libre

Alias 'Popeye', uno de los mayores criminales en la historia del país, pide 'una oportunidad'.

Hace exactamente 25 años, el cartel de Medellín ejecutó dos crímenes que dieron paso a la creación de un estatuto antiterrorista: el secuestro de Andrés Pastrana y el asesinato del procurador Carlos Mauro Hoyos. Su ejecutor fue Jhon Jairo Velásquez Vásquez, ‘Popeye’, el jefe de sicarios de Pablo Escobar.

Desde su entrega en 1991, y luego de cometer un sinnúmero de asesinatos, atentados y secuestros, ha causado polémicas, como cuando denunció que el autor intelectual del crimen de Luis Carlos Galán era el político liberal Alberto Santofimio. Ahora está a pocos meses de volver a la libertad. En entrevista con EL TIEMPO, habló de lo que le espera.

Hace 25 años usted secuestró a Andrés Pastrana y mató a Carlos Mauro Hoyos...

Sí, hace parte de mi pasado. Al doctor Pastrana lo rescataron a los 8 días, cuando yo estaba consiguiendo en Medellín un médico para el Procurador, porque había quedado herido en medio de la retención. Cuando voy donde el ‘Patrón’ (Pablo Escobar), él ya estaba desencajado y me da la orden de que lo mate. Vuelvo a donde lo teníamos, le hago el juicio y le pego tres o cuatro tiros. Busco un teléfono, llamo a Caracol Radio y digo que acabamos de ejecutar al Procurador, doy el sitio y logro centrar la atención de las autoridades para poder escaparme.

¿Y cómo fue su reencuentro con Andrés Pastrana?

Cuando me dicen que él quiere hablar conmigo fue un impacto emocional. Nos miramos a los ojos, volví al día que lo secuestré y me di cuenta de que ya estábamos viejos los dos. Él tiene su carita muy bonita porque se echa cremitas, pero yo estoy llevado del putas, porque lo mío es más delicado.

¿Es consciente de que usted tiene una deuda con Colombia?

Yo no puedo borrar el pasado. En la prisión he recapacitado que el crimen no vale la pena. Y pese a que quise participar en el programa de prevención de la cárcel, la gran prensa de este país y algunos funcionarios dijeron que era imposible que yo les hablara a los niños. Cada vez que tengo un acercamiento con la sociedad me rechazan, pero vuelvo a insistir.

Está próximo a salir de la cárcel. ¿Haría algo por los niños de Medellín?

Aquí encerrado hice el plan ‘Delinquir no vale la pena’ y las sicólogas lo avalaron. La mente criminal se edifica paso a paso. Uno no amanece pensando en que se va a levantar a matar. Yo empecé en el colegio copiando, robando cosas pequeñas sin necesidad, cargando armas blancas sin tener enemigos, haciendo matoneo. Si el Estado me da la oportunidad de ir a la Comuna 13, yo voy. Hay que desmontar la mente de los niños, porque la felicidad no está en el Mercedes Benz, la reina de belleza y la finca con piscina.

¿Qué es lo primero que va a hacer cuando salga?

Aprendí que la felicidad está en lo básico. Mi felicidad sería tener el control de la luz, porque me la apagan a las 8 de la noche. Mi felicidad será comerme una manzana verde, porque aquí no la he podido probar. Esas cosas pequeñas son las que hay que meterles en la cabeza a los niños. Hay que acabar con los antivalores, y con niños de 12 años es imposible. Hay que hacerlo de cero a 10 años.

¿Es una generación perdida?

Totalmente. La salvación de Colombia es escuchar a los que hemos cometido los errores para no repetirlos.

¿Qué va a hacer con su vida?

Me están ayudando en el área de sicología para que ese impacto de la libertad no me dé duro. Quiero buscar oportunidades, pero algunos quieren que yo salga a robar y a matar para matarme, pero yo no les voy a dar gusto. Estoy preparado para pasar 30 años más aquí, porque la libertad me asusta, pero voy a luchar por ella.

¿Qué le pide a Colombia?

Le pido a la sociedad colombiana que me dé una oportunidad. Que me permitan decirles a los niños lo que es malo y lo que no se debe hacer.

¿Usted cree que sus enemigos lo van a dejar vivo después de dejar la cárcel?

Yo tengo un problema delicado que se llama los Ochoa Vásquez. Así estén presos, ellos tienen que responder por el cartel de Medellín, porque lo financiaron. Y el otro problema es Alberto Santofimio Botero.

¿Cree que puede devolverle a la sociedad algo de todo lo que le quitó?

Devolverle la vida a la gente no lo puedo hacer. Por los secuestros no puedo hacer nada. Pero puedo decir que he sido la única persona del cartel de Medellín que ha pagado honestamente su cárcel.

‘No vi rencor en los ojos de Pastrana’

¿Qué le dijo a Andrés Pastrana?

Me dio pena con él y yo no había planeado pedirle perdón, pero ese día lo vi y me acordé de doña Nora, de los hijos, de lo que pasó ‘veintipico’ de años atrás y decidí hacerlo, porque el secuestro de él fue traumático.

Y él, ¿cómo lo trató?

El tipo tiene buena energía y yo me sentí importante de estar con él. Hablamos muy bonito y me sirvió mucho. Él tenía más detalles que yo, porque para él su secuestro fue único, en cambio para mí fue un operativo más. No vi rencor, ni que me deseara que me pudriera en la cárcel o que tenía que morirme. Nada de eso.

El prontuario de Velásquez

250 homicidios
Aunque está relacionado con cerca de 3.000 muertes ejecutadas por el cartel de Medellín, en su prontuario aparecen 250 homicidios en diferentes circunstancias.

200 carros bomba
Él mismo reconoce que coordinó la instalación y activación de por lo menos 200 carros bomba. Los casos más crueles, en Bogotá, dejaron cientos de víctimas.

Secuestros
Además del secuestro del expresidente Andrés Pastrana, en su prontuario se cuenta el plagio de otra decena de personas, entre políticos y periodistas.

jinbed@eltiempo.com

REDACCIÓN JUSTICIA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
27 de enero de 2013
Autor
REDACCIÓN JUSTICIA

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