Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

El sombrero vueltiao de Tuchín tiene imitación 'Made in China'

Se venden más baratos, por las calles se consiguen hasta en 15 mil pesos.

A los tejedores de sombreros de Tuchín (Córdoba) les llegó una gigantesca competencia desde el otro lado del mundo.

El sombrero vueltiao, declarado como Símbolo Cultural de la Nación y cuyo tejido artesanal es exclusivo de la comunidad indígena zenú desde hace más de 3 mil años, tiene un par que en los últimos meses ha inundado las calles de las principales ciudades de la Costa Caribe, fabricado en China.

Un poco más pequeño que el auténtico de Tuchín (de la comunidad indígena de San Andrés de Sotavento), el sombrero vueltiao chino es sintético y hecho en serie, pero que puede confundir a más de un desprevenido turista.

El hecho no pasaría de ser una anécdota más en el macondiano caribe colombiano, de no ser por el peligro que reviste la masiva presencia de este producto en el mercado criollo, sobre todo para los artesanos de Tuchín, cuya principal empresa es la confección a mano de los tradicionales sombreros de vuelta.

Éder Suárez, nacido en Tuchín y quien conoce todos los secretos del típico sombrero vueltiao, pues los hace y toda su vida ha subsistido vendiéndolos, reconoce que el peligro es muy grande. Él tiene un puesto de venta de sombreros en el callejón de la Ronda en Cartagena y sufre por partida doble el advenimiento de los sombreros chinos. (Mire aquí una galería de los sombreros vueltiados)

"Tengo que darle de comer a mis hijos y me han obligado a traicionar mis principios al vender los dos tipos de sombrero, y, por desgracia, tengo que reconocer que el chino se vende más que el de nosotros", advierte el tuchinero.

Según las cifras de Suárez, las ventas de los 'clones' chinos triplican las del original. En un mes, el promedio es de 180 sombreros sintéticos, mientras que de los auténticos de caña flecha, sólo alcanza a vender unas 60 unidades.

Esto, sin contar con las llamadas 'pavas', como se conocen los sombreros de ala mucho más ancha y de uso femenino, también imitadas por los chinos y de gran comercio nacional. "Cuando los chinos no habían llegado, en el mes vendía más de 200 sombreros, la mayoría 'quinceanos', pero ahora hay días en que, incluso, nos vamos en blanco", señala Suárez.

Y si los 'quinceanos' están pasando por su mala racha, peor aún es la suerte de los 19 vueltas, así como los 21 y los 27 vueltas. "Para vender uno de esos sombreros, que son más finos que los 'quinceanos', tienen que encargarlos con anticipación, porque corremos el riesgo de 'enhuesarnos' con ellos porque son más costosos", enfatizó.

El precio, según el vendedor de sombreros, influye bastante a la hora de la compra. Mientras el chino pueden dejarlo en 15 o 20 mil pesos, el tuchinero no vale menos de 40 mil pesos. Para 'engatusar' a los desprevenidos, algunos de los vendedores les quitan la marquilla de 'Made in China' con la que vienen, y la cambian por nombres sugestivos como 'Alejo' o 'Vallenato', y agregándole la frase: 'Cien por ciento colombianos'.

En el Centro Histórico de Cartagena, según Alaín Buelvas, otro vendedor de sombreros, hay cerca de 25 personas que se dedican a la misma actividad, y todos tienen en su inventario muchos más sombreros asiáticos que los hechos a mano.

El asunto se ha puesto tan tétrico para los sombreros criollos, que en algunos puntos ya los de Tuchín no han vuelto a aparecer. Con todo y eso, Suárez dice que él nunca dejará de tener sus sombreros para la venta, porque confía que esto sea una moda pasajera.

"Cuando la gente compare la calidad de uno y otro, cuando el chino se dañe porque le cayó agua o mucho sol, entonces el sombrero vueltiao original reinará de nuevo", afirma de manera categórica.

El tuchinero, más resistente

Suárez explica que el sombrero hecho con la fibra de caña flecha está hecho para aguantar agua y sol, mientras que el chino se rompe con cualquier maltrato, por leve que sea.

Según el vendedor, hace varios años varios empresarios chinos fueron a los pueblos que conforman el resguardo indígena de San Andrés de Sotavento, observaron cómo se hacía el sombrero y se llevaron muestras de cada uno. Fue allí, según Suárez, que los orientales empezaron a fabricar el sombrero para desventura de los nativos.

No obstante, lo que no han podido entender los chinos, con toda y su tecnología a cuestas, es la simbología que representa cada una de las pintas que tienen los sombreros artesanales y que allá no han podido descifrar.

Esa simbología representada en animales, plantas y que narra actividades como la caza, la pesca, la hacienda, las escenas religiosas, tiene también una fórmula matemática en la elaboración de las trenzas, según lo investigó el erudito cordobés Benjamín Puche Villadiego, ya fallecido.

Él decía que la trenza del sombrero se da por la siguiente fórmula: 2(n+1)+1=X, donde n es el número de pares o pies. Un ejemplo para el sombrero 19 sería así: n=8 Entonces 2(8+1)+1=19.

"Esto es tan complicado que ni los chinos lo han podido entender, y es allí donde está la salvación de nuestro sombrero", subraya Suárez. 

Datos claves sobre el sombrero vueltiao

La designación del sombrero vueltiao en 7, 11,15, 19, 21, 23 y 27 vueltas, tiene su explicación y no tiene nada que ver con el número de aros que tenga en su ala.

Según lo reseña el portal de la Gobernación de Córdoba, los hay de "siete pies", de fibras muy delgadas, que los zenú las denominaban lica. 

También está el de "once pies", cuando su trenzado no es pulido en pintas, costura y elaborada con palma martinera o costera, por lo general a este sombrero se le conoce con el nombre de pacotilla.

Un sombrero quinceano es elaborado con una trenza de quince pies. El sombrero fino más comercial es el diecinueve pies. También hay 23 y 27, que son aún más finos, pero poco comerciales por su laboriosidad y costos.

El 21 es otro de los tipos de sombrero de lujo, pero su tejido no es uniforme como los anotados anteriormente y se dificulta su trenzado. También hay sombreros combinados con trenzas de diferentes pies.

 Juan Carlos Díaz M.
Corresponsal de EL TIEMPO
Cartagena.
diajua@eltiempo.com

Publicación
eltiempo.com
Sección
Colombia
Fecha de publicación
2 de enero de 2013
Autor
JUAN CARLOS DÍAZ M.

Publicidad

Paute aqu�