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David contra Goliat

Después de muchos avatares, PC Smart, joven compañía colombiana, logró que la Superindustria sancionara lo que califica como mala fe de la multinacional gringa Hewlett Packard, que olímpicamente clonó la marca Touch Smart previamente registrada por los colombianos. Contra todos los pronósticos, Fontibón le ganó a Silicon Valley, como dijo gráficamente Julio Sánchez Cristo, en la W.

Detrás de un emprendedor siempre hay un cuento de Navidad. Carlos Barahona se pagó sus estudios trabajando de mesero en Londres. Y cuando le informó a la empresa tecnológica europea para la cual trabajaba que regresaba a Colombia, no entendieron qué venía a hacer a un país donde al Presidente, recién posesionado, lo acababan de atacar a rocketazos.

Barahona arrancó en el 2003 con un capital de dos millones de pesos financiados con la tarjeta de crédito de su mamá, en una oficina prestada de dos por dos. A precios muy económicos comenzó a vender sus productos Touch Smart cubriendo las necesidades de los estratos más bajos, y de buena gana cada rato dona computadores para los programas sociales del Gobierno. Hoy genera 250 empleos directos. Pero tenía un poco más de 300, antes de que HP lograra que extrañamente la Súper le registrara la marca HP Touch Smart, desconociendo el derecho de los colombianos sobre su marca Touch Smart, de la cual también es dueña, entre otros países, en Perú y México. El superintendente de entonces, José Miguel de la Calle, me explicó que Touch Smart era un término descriptivo o genérico, sin tener en cuenta que como eso no es cierto, la propia entidad ya la había registrado como distintiva. Hoy, la ‘Súper’ ordena retirar del mercado en el término de 5 días los productos de HP con la marca clonada.

Las prácticas empresariales de HP dejan mucho que desear. En el 2003, Empresas Públicas de Medellín le compró, mediante un controvertido contrato, 200.000 computadores para que los estratos pobres los fueran pagando con las facturas de los servicios. A cambio, una cláusula obligaba a HP a construir una planta de ensamble y generación de empleo en Medellín. No solo los computadores no se vendieron (casi todos terminaron colocados entre las propias instituciones de la Alcaldía o pudriéndose), sino que HP conejeó a Medellín con la planta. (Ver Semana, 4 de enero de 2004).

HP también fue actor en la catástrofe inicial de la móvil OLA. Mediante una licitación que se abrió y cerró de manera flash, se comprometió a fabricar unos integradores de software. No cumplió.

En sus propios headquarters de EE. UU. ha protagonizado tremendos escándalos. Desde espionaje (por eso salió su antepenúltima presidenta) hasta acoso sexual (por eso salió el penúltimo) y últimamente está siendo investigada por acusaciones de doble contabilidad en una empresa que compró y de información engañosa a sus accionistas. De hecho, la acción ha bajado en el último año cerca del 46%.

Tanto tufillo me obliga a pedirle a la implacable directora de la Unidad de Contratación del Estado, la ‘Paca’ Zuleta, que investigue si es cierta la coincidencia de que los pliegos de licitación de muchas entidades del Estado aparecen curiosamente diseñados exigiendo un botón aquí, un cable acá, o una certificación allá, para que solo puedan presentarse proveedores que ofrecen exclusivamente Hewlett Packard. Doctora ‘Paca’: meta las narices en la reciente licitación de computadores del Banco Agrario, a ver si algo así ocurrió ahí.

Tranquiliza saber que la Superintendencia ahora sí está en manos de alguien que tiene el carácter, la independencia y el conocimiento jurídico para ponerle el “tatequieto” (tutaina tuturumaina) a la arrogancia de una multinacional que creyó que nunca el David criollo le puede ganar la partida al Goliat gringo.

HABÍA UNA VEZ… Si estuviera viva, Mireyita Durán habría impedido que el Papa expulsara del pesebre a la mula y al buey.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
23 de diciembre de 2012
Autor
María Isabel Rueda

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