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La última lágrima, permanente en Cementerio Calancala de Barranquilla

Alexis Coronel es un rezandero del camposanto más popular de la capital del Atlántico. Su historia.

Las personas que conocen Alexis Coronel le atribuyen el don de saber despedir a los difuntos para que partan en paz de este mundo, luego de recibir las últimas lágrimas de sus seres queridos.

Alexis no está revestido de una aureola mística, ni dice tener poderes de alguna divinidad; por el contrario, es un hombre de figura menuda, cabello largo partido por la mitad y mirada tímida, quien en los últimos 25 años ha estado presente en cientos de entierros que se realizan en el Cementerio Municipal Calancala, en el centro de Barranquilla, donde son sepultadas personas de escasos recursos, muchas de las cuales mueren por causas violentas.

Es aquí donde se ven algunos extraños entierros de pandilleros, drogadictos, jíbaros, o ladrones, cuyos amigos y familiares los despiden con música, ron, marihuana, peleas y hasta maicena como si se tratara de un carnaval, pues son personas que vivieron vidas convulsionadas y así pidieron que fueran despedidos.

Allí en medio de ese alboroto de llanto, dolor y música estridente ha estado la menuda figura de Alexis con sus oraciones y cantos religiosos, como uno de los rezanderos del campo santo, a quien la gente busca para que los acompañe en esos momentos de luto, con sus plegarias.

Los rezanderos han estado siempre presentes en la vida social y religiosa de los pueblos del Caribe colombiano. Algunos haciendo la labor de médicos del cuerpo y del alma, al igual que los chamanes. Otros, como es el caso de Alexis, despidiendo a difuntos en el Cementerio Calancala, como un medio de subsistir, un trabajo normal.

Un servicio
Antes de ser rezandero, Alexis fue chef y trabajó en varios restaurantes de Barranquilla y de manera independiente. Un día descubrió que tenía vocación y carisma entre la gente para rezar y fue así como en los velorios de amigos y familiares era quien se encargaba de los rezos. Comenzó a ser buscado y encontró en este servicio una fuente de rebusque de la que hoy vive. "Uno tiene que tener personalidad para enfrentarse a la comunidad con rezos", dice.

Desde las ocho de la mañana, Alexis se le ve caminando en silencio por las bóvedas del Calancala, esperando la llegada de un entierro para ofrecer sus servicios. También va a casas y a cementerios, y sostiene que se sabe de memoria unas 100 oraciones de la Biblia.

Por sus servicios cobra entre 3.000 y 15.000 pesos. "Eso depende, si cumple año de nacido, a la gente le gusta que se le haga algo bonito. Eso ya tiene otro precio, pues implica cantarle una rancherita o cualquier canción bonita. Trato de complacer al cliente".

Un servicio suyo en un entierro puede durar hasta media hora. Los domingos suelen ser buenos, pero no hay como el Día de los Difuntos (2 de noviembre). "Desde la mañana hasta por la noche hay trabajo, la gente me busca y paga bien. Me dicen que rezo mejor que las mujeres".

Este trabajo le ha enseñado a ser una persona más sensible y conocer el dolor que deja la muerte de un ser querido. "He despedido niños que mueren por enfermedades y es muy triste", afirma.

Lo que vive todos los días en el cementerio se lo cuenta a sus amigos, familiares y vecinos como una forma de que aprendan una lección sobre la importancia y lo bello que es la vida. Por eso no es extraño verlo derramar una lágrima cuando despide a un difunto.

Es una forma honesta de ganarse la vida': Clientes

Algunas personas que conocen el trabajo de Alexis Coronel no dudan en resaltarlo y calificarlo como una forma honesta de ganarse la vida.

El jefe de patios del Cementerio Calancala, José Valencia, explica que el trabajo de los rezanderos es respetado y solicitado por muchas personas que a diario llegan al campo santo.

"Hay personas que les gusta la forma como ora y por eso lo contratan y él se gana muy bien su dinero", dijo.

Otros, como el comerciante Víctor Romero ven este oficio el ingenio en la prestación de un servicio necesario, pues según él, los rezanderos como Alexis tienen un don especial que ayudan a despedir en paz a los difuntos.

"Con ese trabajo este hombre mantiene a su familia y de paso ayuda a otros a que despidan a sus seres queridos", manifestó.
Iguamente algunos que no quisieron dar su nombre coinciden en que para hacer el trabajo de Alexis se necesita tener personalidad.

LEONARDO HERRERA DELGHAMS

CORRESPONSAL DE EL TIEMPO

BARRANQUILLA  

Publicación
eltiempo.com
Sección
Colombia
Fecha de publicación
1 de diciembre de 2012
Autor
BARRANQUILLA

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