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Los secretos del adiós de Cristóbal Américo Rivera

Luego de 56 años de leer noticias en radio, quien hizo célebre su llamado de '¡Alerta!' se jubila.

El pasado 14 de noviembre fue uno de los días más nostálgicos para Cristóbal Américo Rivera. Leyó las noticias con voz cansada.
En la despedida de sus oyentes la cabina azul rey se puso fría y una tristeza colectiva embargó el ambiente. Al salir de La Cariñosa, de RCN Radio, en medio de las expresiones de afecto de todos los empleados, casi se le quiebra la voz. Los abrazos no se hicieron esperar, especialmente el de María Santoyo, una de las vigilantes más antiguas de la empresa, que al ver partir al médico no pudo ocultar su tristeza.

De inmediato, partió a su casa, en donde espera desatrasarse de varias lecturas pendientes y escuchar radio como un oyente más.
"¡Alerrrtaaa!... Como pájaros quedaron encerrrados policías en una casa de Soacha, tras rrrealizar una operación equivocada.
Con cachetadas y chancleta los dueños de la casa los sacaron".

Queda el eco de su voz de dicción enfática, repetición de ciertas letras y timbre altisonante, que lo hizo famoso, luego de leer las noticias en las emisoras populares durante 56 años de carrera.
De su niñez, recuerda que su padre le regaló un avión de juguete que se levantaba 18 centímetros del suelo. Hoy piensa que el vuelo de aquel avioncito tuvo que ver con sus anhelos de salir adelante y que le permitieron llegar a convertirse en el campeón de la sintonía en la lectura de noticias durante tantos años.

Rivera empezó a encontrar su talento desde muy joven. En el colegio ya tenía un programa radial, los fines de semana, en la emisora Ecos del Combeima, con el que intentaba recolectar dinero para la excursión de fin de año.

Y aunque en su corazón siempre se hizo notar el bichito de la comunicación y la radio, el amor por la medicina, heredado de su padre, farmaceuta de profesión, ocupó también la otra mitad de su corazón, por lo que, años más adelante, se graduó de médico general.

No provenía de una familia adinerada, pero tuvo lo suficiente para estudiar medicina. "No teníamos holgura económica, pero no faltaban los regalitos", anota.

Nacido el 20 de octubre, Cristóbal Américo cree que fue esa proximidad con la fecha del Descubrimiento de América la que influyó en sus padres a la hora de la escogencia de su nombre.

Rivera relata que en su natal Ibagué, conoció a Libardo Restrepo Hernández, un locutor de estilo "directo, cortante, rápido y alto", característico de la época. "Comencé en Ecos del Combeima en 1952, allí tenía un programa en el que recolectábamos dinero para la excursión del colegio. Gracias a eso, Libardo escuchó mi voz y se enamoró de ella".

Entonces revela: "Muchos creen que yo inventé el estilo, pero no: me lo encontré". Allí estuvo hasta 1956.

Pero fue en la capital del país donde descolló como uno de los mejores. La Voz de Bogotá acogió a este talentoso tolimense a su llegada. 'Alerta' recuerda con suprema precisión la noche en que comenzó su largo periplo por la radio colombiana, pues estaba a prueba: "Mi primer día de trabajo fue el 16 de marzo de 1956. Tenía muchos nervios antes del noticiero de las 6:30 pm., que dirigía Alberto Galindo". Pese a que trastabilló un poco al aire, se recuperó rápidamente y al final el mismo Galindo le dijo que volviera al día siguiente para que lo acompañara, pues su estilo era el perfecto para el noticiero. En La Opinión, como se llamaba el programa, se mantuvo 14 años al lado de Galindo, una de las personas a las que más agradece, admira y respeta.

Luego de esa larga estancia en en La Voz de Bogotá, el senador Jaime Pava Camelo lo llamó para que se integrara a la Cadena Súper, donde leyó noticias durante 15 años. De ahí pasó a Melodía, a Radio Reloj y posteriormente regresó a Súper, hasta que, por último, entró a La Cariñosa de RCN Radio, donde estuvo sus últimos 15 años al aire.

Su voz tuvo gran impacto. Según Fernando Calderón España, quien fue gerente de noticias de Caracol Radio, "Cristóbal Américo siempre tuvo el estilo de la locución vieja, que se necesitaba en la época, con exceso de vocalización y un tono de voz grueso".

Y apareció 'Alerta'

Según Rivera, fue el visionario Jaime Tobón de la Roche quien decidió bautizar el noticiero con su eficaz voz de 'Alerta'. Así era como Cristóbal siempre había querido que se le llamara. "Fue la palabra que más impactó, ganándole a última hora, urgente y extra", recuerda.

Eso sí, a Rivera, que es el más imitado de los locutores radiales (incluso el humorista Ricardo Lozano acabó siendo conocido por el mote de 'Alerta') nunca le gustó que lo imitaran. "Luego comprendí que aumentaba la audiencia y me empecé a reír de la forma en que lo hacían".

La cosa llegó al extremo de que, cuando salió de Radio Reloj, los directivos tuvieron que contratar, para que lo imitara, al joven comunicador Pedro González (más tarde conocido como 'Don Jediondo'), a quien habían escuchado en los pasillos remedándolo. "Yo no lo hice humorísticamente, sino por temas profesionales, lo sucedí y muchos decían que era el hijo, por el parecido de la voz. Tanto que el cambio no lo notaron rápidamente. Fue fácil remedarlo, porque mi madre lo escuchaba en Sutamarchán".

Años más tarde, en Radio Capital, 'Don Jediondo' y Cristóbal trabajaron juntos: "Él leía la primera parte de la noticia y yo la segunda", comenta. Por ejemplo Cristóbal decía: "Insólito, policía lo cogieron a piedra en Soacha". Y 'Don Jediondo' acotaba: "Lo peor es que la madre del verde ayudó a que le cascaran".

Una de las grandes virtudes de Rivera según Calderón España, "fue mantener su estilo, no cambiarlo pese a la modernidad".
Gustavo Niño Mendoza, otra de las grandes voces de la radio, también cree que su liderazgo en las noticias se debe al estilo popular, a sostener una característica que fue exitosa.

El "locutor del pueblo", como lo define 'Don Jediondo' tuvo éxito "gracias a una voz que en el discurso acentuaba la r y alargaba las vocales. Tiene un tono agudo que parece grave. Esa es la razón que lo hizo sobresalir", dice.

Gustavo Gómez, representante de la nueva generación de periodistas radiales, subraya, "Américo descubrió una entonación y unas palabras efectivas a la hora de llegarle, cual puñalada certera, al corazón del pueblo. Puso a bailar en su lengua la crónica roja y nos convenció de que podíamos hablar como sentíamos y de que, en la radio, a veces las palabras efectivas ni siquiera han sido descubiertas por la Real Academia de la Lengua. Si se me permite comprimir la vida de este descubridor en un puñado de palabras: Américo le sacó a la Academia de la Lengua unas cuantas leguas de ventaja con su lengua".

Américo cree que su estilo siempre se mantuvo vigente en el gusto del público "por la buena vocalización y por ceñirse a la verdad".
Aunque acepta los cambios del tiempo. "Las nuevas voces son más familiares, por eso no es necesario tener un gran 'tubo', hay que ser cercano a la gente".

En cuanto al lenguaje, no se le escapaba nada. Cuenta que hace
un tiempo, antes de salir al aire, alcanzó a corregir un libreto y le salvó el pellejo a un periodista (y se salvó él mismo de leer tremenda barbaridad) que había escrito: "el occiso dijo...".

Última casa

En 1996 empezó a pertenecer a La Cariñosa de RCN Radio, donde alcanzó un nivel de audiencia que "a los de publicidad les hacía agua la boca". Allí conoció a Francisco Romero Dorado, quien más que un jefe, fue su amigo y compinche. Romero recuerda que a Cristóbal no le gustaba la fama, por eso siempre llevaba una gorra, para no ser reconocido. "Cuando le preguntaban su nombre se presentaba como Cristóbal Rivera", dice.

Esa sencillez es de las virtudes que más admiran sus compañeros. Niño Mendoza, rememora que siempre le sorprendió gratamente ese bajo perfil.

Otra particularidad de Américo es el gusto por coleccionar cosas. Pero, por sobre todo, ama el repertorio de sus anécdotas, que atesora en su memoria. "Una vez un oyente me preguntó, en mi sección 'El consultorio de Cristóbal', si podía aplicarse Dolorán en el pompis 'para el ardor' ".

Lo cierto es que Rivera, muchas veces, sacaba su carrera de médico a relucir con los empleados de RCN Radio. Incluso, alguna vez se perdió de leer una emisión de 'Alerta Bogotá' por estar aplicándole una inyección en el baño de hombres a uno de sus colegas.

Los recuerdos vuelan en su cabeza luego del retiro, como el de la pomada Dolorán, creada por un hermano suyo, que le pidió hacer la voz de la cuña radial y más tarde televisiva. Así nació el inolvidable eslogan: "¡El dolor le tiene miedo a Dolorán!".

Su vida de éxitos casi llega a su fin el 8 de junio del 2010 -se acuerda de que comenzaba el mundial de Sudáfrica- a causa de una embolia pulmonar.

"Ese día no fui capaz de ir a leer noticias. Me internaron en una clínica y pensé que mi carrera se iba a terminar ahí. La tristeza me embargaba", anota. Pasó cerca de un año fuera del aire, recuperándose en Estados Unidos junto a sus hijos.

Por eso afirma que su "familia fue el gran motor". Llora cuando piensa en Olga Lucía, Cristóbal Andrés y Felipe y advierte que se siente tranquilo, "pues ya toda la familia está bien organizada".

Entre sus planes, además de leer y escuchar las noticias, está visitar a nietos y bisnietos en Estados Unidos, y volar por el mundo con ellos, como en el avión aquel que su padre le regaló cuando era un niño. Quizás a ellos también ese recuerdo se les convierta en una meta para la vida.

Andrés Felipe Vanegas Carmona
Periodista de Citytv

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
29 de noviembre de 2012
Autor
Andrés Felipe Vanegas Carmona

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