'Cuando llegue la democracia a Somalia las cosas pueden mejorar'

'Cuando llegue la democracia a Somalia las cosas pueden mejorar'

El colombiano Salym Fayad entrevistó al abogado de los piratas que plagian cargueros en Somalia.

'Cuando llegue la democracia a Somalia las cosas pueden mejorar'
22 de noviembre de 2012, 12:58 am

Las aguas territoriales de Somalia no se han mantenido al margen del conflicto que durante dos décadas ha vivido el país en su área continental. La costa del norte del cuerno de África es escenario del mayor índice de ataques de piratería, actividad que en el 2011 le costó 7.000 millones de dólares a la industria del transporte marítimo.

Es simple: con una decena de hombres, un par de lanchas rápidas y lanzagranadas inmovilizan un buque petrolero, que luego es desviado con su tripulación a algún punto de la costa somalí, a la espera de las millonarias recompensas que pagan sin falta las compañías navieras (160 millones de dólares en el 2011).

Según el más reciente informe de la Oficina Marítima Internacional (IMB), actualmente los piratas somalíes tienen 11 barcos secuestrados y 167 tripulantes como rehenes.

En estas aguas de nadie, toman lo que quieren no solo los piratas, sino compañías pesqueras internacionales y empresas europeas, que aprovechan la ausencia de autoridades y usan esta zona del océano Índico para verter toneladas de desechos tóxicos.

Cuando alguna de estas pandillas es capturada, los detenidos son llevados al puerto keniano de Mombasa, a donde Francis Kadima, abogado que ha representado a más de cien detenidos por piratería, desde su oficina frente a Fort Jesus, la fortaleza que protegía a la ciudad de los piratas de antaño.

"Mi objetivo principal no es que mis clientes sean liberados -dice-, sino asegurar que se les aplique el debido proceso, que se respeten sus derechos y que puedan preparar su caso."

Veinte países han procesado a personas asociadas a la piratería, y Alemania acaba de sentenciar a 10 somalíes, en el primer juicio por este delito que hace ese país en varios siglos. Kadima opina que la solución debería buscarse en la estabilidad social de Somalia y no en la militarización de sus aguas.

¿Ha tenido algún impacto la transición política de Somalia sobre el auge de la piratería?

La supuesta nueva estabilidad de Somalia no afecta el problema de la piratería en el norte del país. El nuevo gobierno es muy inestable aún. Un día después de su posesión hubo un atentado contra el Presidente, lo que muestra la fragilidad de su gobierno y que en general la gente de Somalia no acepta su legitimidad. Entre muchos somalíes hay un sentimiento de que este gobierno no ha sido elegido por la gente, sino impuesto por fuerzas externas, por otros países. Solo cuando llegue la verdadera democracia a Somalia las cosas pueden empezar a mejorar.

¿El Gobierno implementará alguna estrategia contra este problema?

Por el momento no hay nada que pueda hacer. El Gobierno no tiene presencia en la zona de piratas. Hay que entender que la piratería es en realidad un síntoma del problema interno del Estado somalí. El desempleo, la desesperanza económica, la falta de oportunidades son el verdadero problema de Somalia y de su juventud. Por eso, arrestar a estos jóvenes (piratas) no va a ayudar a resolver el problema. La gente tiene hambre, pero la comunidad internacional no se interesa por ellos. Los que son detenidos durante los ataques son juzgados por piratería, pero es evidente que hay una red organizada detrás de los ataques. Para ellos es imposible saber qué tipo de carga tiene cada barco y cuál es su valor. Pero el monto de los rescates que piden los piratas es frecuentemente cercano al valor de la carga. Muchas veces hay correlación, así que alguien está filtrando información desde las compañías navieras. Alrededor del 20 por ciento del petróleo mundial es transportado por el golfo de Adén, frente a la costa de Somalia, que es uno de los países más pobres del mundo. Por eso, para algunos de los habitantes de esta zona, la piratería es un negocio muy atractivo.

¿Hay otros actores que se estén beneficiando del desgobierno en el territorio y las aguas de Somalia?

En lo relacionado con la piratería, las mafias se están aprovechando de la vulnerabilidad de los jóvenes para reclutarlos.
Por otra parte, las compañías aseguradoras están sonriendo en este momento, pues para ellas también es un negocio muy lucrativo. No es ningún secreto que las aguas territoriales de Somalia, además, son explotadas por sus recursos marítimos; hay compañías pesqueras europeas que operan sin ningún control ni licencias y usan técnicas ilegales. Todos toman lo que quieren. El trabajo y el sustento de los pescadores se ven afectados. Si esto se regulara, esos recursos podrían encauzarse para el beneficio de los somalíes. Kenia, por su parte, también ha ocupado parte del territorio y se ha anexado porciones de las aguas territoriales de Somalia. Estas fuerzas externas que vienen a intervenir en el país se benefician de la situación de desgobierno e impunidad.

¿Cuál sería la estrategia?

El apoyo internacional es clave, pero debe ser neutral y desinteresado y se debe crear un ambiente en el que el pueblo somalí pueda elegir a sus líderes, para lograr una estabilidad que resuelva el problema de tener jóvenes viviendo en la desesperanza. Debe involucrarse al gobierno tradicional (en el que consejos de ancianos son mediadores en la resolución de conflictos) y debe plantearse un intercambio humanitario entre los piratas arrestados y los rehenes de los barcos secuestrados.

La piratería nos concierne a todos. Si el comercio marítimo mundial es alterado, los precios de los productos son afectados en todas las naciones. Pero nadie está escuchando y están dejando que los somalíes se maten entre sí. La intervención militar puede ser un primer paso para expulsar a los grupos armados, pero a esto tiene que seguir una reconstrucción del país que no comprometa sus recursos.

¿El pago de estos rescates estimula esta actividad?

El altísimo monto de los rescates hace de la piratería un negocio muy lucrativo. Para detener los ataques de piratería lo primero que hay que hacer es dejar de pagar rescates. No hay garantía de que este dinero no sea usado para financiar más actos de piratería. Si se establece que el pago de rescates es ilegal, en seis meses se acabarían los ataques, cuando los piratas se den cuenta de que no está entrando más dinero.

¿Hay vínculo entre la piratería y Al-Shabaab, la milicia fundamentalista que controla el sur del país?

Los fundamentalistas han estado en Somalia desde antes de que la piratería se volviera un problema mayor. Claro que es posible que el dinero de los rescates se utilice para patrocinar más ataques de piratería u otras actividades criminales. Pero Al-Shabaab es una organización terrorista. Su razón de ser es distinta, responde a una ideología y por esta se cometen asesinatos. Pero a los piratas no les interesa matar a nadie; solo quieren el dinero. La posibilidad de que el dinero de los rescates vaya a parar a Al-Shabaab debería ser razón suficiente para dejar de pagarlos.

¿Cuál es el perfil de los arrestados?

Estos hombres son solo peones en una red. Ni siquiera pueden identificar un mando directo en la organización, y cuando son arrestados están completamente solos. No tienen identificación ni registro que diga de dónde son o quiénes son. Es gente nada sofisticada. También sus metodologías y sus equipos son primitivos. Son mano de obra barata; algunos vienen de familias muy pobres, en las que sus padres donan a sus hijos a grupos armados para que puedan traer algo de dinero a la casa. Es fácil caer en estos negocios cuando la juventud no tiene trabajo ni sistema educativo. Sentenciar a estos jóvenes no contribuye a nada mientras no se sepa quiénes están detrás de estas actividades criminales. Como abogado, quisiera poder decirles a mis clientes que no pierdan la esperanza, que al recobrar la libertad van a poder dedicarse a otras actividades, pero la realidad es que no hay alternativas.

El costo anual del problema

-Gastos en combustible necesario para que los barcos sean más veloces: 2.700 millones de dólares.

-Operaciones militares: 1.270 millones de dólares.

-Seguridad privada: 1.160 millones de dólares.

-Gastos asociados a cambio de ruta de los barcos: 680 millones de dólares.

-Pagos a aseguradoras: 635 millones de dólares.

-Pagos a organizaciones antipiratería: 21 millones de dólares.

-Gastos asociados a juicios y encarcelamientos: 16 millones de dólares.

-Pago de rescates: 160 millones (promedio de 5 millones de dólares por rescate)

Menos del 1 por ciento del costo total de la piratería se invierte en soluciones de largo plazo.

Fuente: Oceans Beyond Piracy. (Informe de la Fundación One Earth Future, 2011)

Salym Fayad
Especial para EL TIEMPO
Mombasa (Kenia).