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La guerra urbana que no le da tregua a Medellín

Disputa territorial de combos se ha intensificado en dos comunas. Promedio diario: siete homicidios.

A una semana de la captura del 'Gomelo', que les costó la vida a tres policías y dos civiles, la gente del sector de la Finquita, en la comuna 8, de Medellín, aún teme bajar hasta el sitio donde sucedió el enfrentamiento. Nuevos hombres llegaron a ocupar el espacio que dejaron el 'Gomelo' y el 'combo' de 'La cañada'. Ahora, el sector es dominado por los de 'San Antonio'.

Esta dinámica de sucesión en los mandos de los 'combos' ha acrecentado la violencia en las partes altas y marginadas de la ciudad, que se ha sentido con rigor durante las últimas dos semanas. (Lea: Anuncian la instalación de 10 puestos de control en la Comuna 13).

A esta situación, se suman las amenazas inéditas contra organizaciones culturales, el uso de armas aún más sofisticadas que las de la Fuerza Pública por parte de los 'combos' y el asesinato de cinco agentes a manos de delincuentes en menos de 20 días. (Lea: Denuncian asesinato de otro rapero en la comuna 13 de Medellín).

El promedio de muertes diarias en el área metropolitana es de siete. Se dio el caso, esta semana, del hallazgo de dos cadáveres descuartizados y un cuerpo más que fue arrojado al río. Según investigadores del conflicto en la ciudad, 'Los Urabeños' le ofrecen a cada jefe de 'banda' 35 millones de pesos por sus servicios y un arsenal cercano a los seis fusiles.

"También armamento sofisticado, como el que le incautaron al 'Gomelo' ", dijo el investigador, que pidió reserva de su nombre. Este armamento se compone desde fusiles galil hasta armas tan poderosas como el Bushmaster, fusil personal del 'Gomelo'. Para Adriana Arboleda, investigadora de la Corporación Jurídica Libertad, el fondo del problema es la disputa entre los delincuentes por el poder sobre la capital antioqueña, y señala que no basta con capturar las 'cabezas' de los 'combos' de dos o tres barrios, sino se atacan las estructuras. (Lea: Preocupa percepción de seguridad de Medellín).

"No se hace nada con estas capturas, porque los 'combos' tienen la posibilidad de reemplazar a sus líderes en un par de días", agregó. Para ella, este desborde es el resultado de un proceso que lleva más de tres años gestándose, y que solo se evidencia en zonas en disputa, como las comunas 8 y 13, en el oriente y en el occidente de la ciudad, respectivamente. "Incluso, lo que pasó en la cárcel Bellavista (enfrentamiento entre 'combos' que dejó a 30 personas heridas la semana pasada) muestra que los mandos siguen ejerciendo dominio y control sobre sus tropas desde allí", puntualizó Arboleda.

No han vuelto 14 jóvenes

Al otro lado de la ciudad, en la comuna 13, y según denuncias de la Corporación Jurídica Libertad, al menos 110 jóvenes pertenecientes a Son Batá y a la red de hip-hop La Élite están en situación de riesgo. Pese a que ellos mismos afirman que salieron de los barrios de manera preventiva y por eso regresaron esta semana, hubo 14 que no volvieron porque no están dadas las condiciones. Según el comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, general Yesid Vásquez, trabajan con los jóvenes que ya regresaron al territorio para garantizarles su seguridad.  (Lea: 'Combos' espantan a artistas de la comuna 13 de Medellín).

"Desafortunadamente, aceptan hoy que parece que cometieron un error publicando un video", dijo. El oficial se refirió a un videoclip en el que aparecen presuntos miembros de un 'combo' de la Comuna 13. Para Arboleda esta situación va más allá de un hecho coyuntural. "Contrario a lo que los muchachos dicen, nosotros sí creemos que hay una persecución al proyecto artístico que representa una propuesta diferente a aquella que busca reclutar a los jóvenes para el conflicto", precisa. De hecho, el viernes, la organización de raperos denunció la muerte de Robert Steven Barrera, de 17 años, integrante del grupo Alto Rango y a quien llamaban 'Garra'.

El viernes, en el Concejo de Medellín se debatieron las razones del desbordamiento de la violencia, y hubo dos conclusiones, diametralmente opuestas: que el recrudecimiento del conflicto se debe a que las autoridades están 'pisándoles los talones' a las organizaciones delincuenciales y que falta autoridad para combatir al crimen organizado.

El concejal Juan Felipe Campuzano, del Partido de la U, considera que le falta coherencia a las políticas de seguridad de la Alcaldía para enfrentar el conflicto. "Eso está desencadenando que estos bandidos ya consideren que tienen el poder de Medellín; que pueden emboscar, asesinar y masacrar policías o población civil cada vez que se les antoja", denunció. Eduardo Rojas, secretario de Seguridad, dijo que no desconoce que la ciudad está viviendo una situación compleja en materia de seguridad. Para él, entre otras medidas, hacen falta cerca de 3.300 agentes de policía en Medellín. Rojas contradice la visión del Concejal y resalta que uno de los principales logros de su Secretaría es la creación del Plan Integral de Seguridad y Convivencia, que articula a más de 10 instituciones del Estado en un plan, a tres años, para combatir la delincuencia, además de garantizar la inversión para el 2013 de más de 50.000 millones de pesos en seguridad.

Para Carlos Arcila, miembro de la Mesa de Derechos Humanos del Valle de Aburrá, la Policía ha hecho una tarea importante en ganarles terreno a los ilegales. "Los policías son atacados porque los 'combos' han ganado tanto poder que ya no respetan ni a la Fuerza Pública", precisó.

Según Rojas, hasta ahora ha sido fundamental el apoyo del Gobierno nacional y del Ministerio de Defensa para el fortalecimiento de la fuerza pública. De hecho, el viernes fueron entregadas dos nuevas subestaciones de policía, y se espera que cada comuna cuente con una, para alcanzar 21 estaciones incluidos los corregimientos. "También está previsto que la Fiscalía cubra todas sus vacantes, para trabajar de manera fortalecida y contundente en esta lucha contra el crimen que libra la ciudad", concluyó Rojas.

'Gomelo', el azote de la comuna 8

El 6 de mayo, Juan Camilo Naranjo Martínez, 'Gomelo', quiso mostrar su poder y desafiar al máximo jefe de la 'Oficina de Envigado' y terminó marcando su sentencia. Ese día, para evitar ser relevado del control de la llamada organización 'Caicedo', asesinó al 'Mellizo', uno de los hombres más cercanos al hoy capturado Erikson Vargas, 'Sebastián'. Lo hizo ante la mirada de decenas de habitantes en una calle de la comuna 8. Inicialmente, Naranjo Martínez, un exinfante de marina de 34 años, solo aparecía en los expedientes como un "caletero" encargado de acondicionar automóviles para el transporte de droga en la ciudad.

Sin embargo, dentro de la banda 'Caicedo' ya había asumido, por orden de 'Diego Chamizo' -un veterano de la delincuencia en Medellín que sigue prófugo-, el manejo del cobro de extorsiones y microtráfico en la zona, que cada semana le dejaban al menos 300 millones de pesos. Además, había sido encargado de "un trabajo grande" que le significó 2 mil millones. Luego de incumplir el compromiso de pagar un porcentaje a la 'Oficina' y de asesinar al 'Mellizo', 'Sebastián' le puso precio a su cabeza. Ofrecía 100 millones a quien lo entregara vivo o muerto. En su huida, Naranjo Martínez creó un fuerte anillo de seguridad y se unió a la banda la 'Sierra', aliada con los 'Urabeños'.

Su formación militar le permitió por meses evadir no solo a las autoridades sino la cacería de la 'Oficina de Envigado', que incluso puso a circular panfletos con el nombre y foto del 'Gomelo'.

El 4 de noviembre, cuando un grupo de policías hacía un relevo de vigilancia, su escoltas reaccionaron pensando que se trataba de una operativo. El enfrentamiento, con fusil y granadas, terminó con su captura y con la muerte de dos patrulleros y un subteniente.

CARLOS MARIO CANO R.
Corresponsal de EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
11 de noviembre de 2012
Autor
CARLOS MARIO CANO R.

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