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Van 8.000 alertas por trata de personas en el país

Trabajo forzado, matrimonio para servidumbre y robo de niños, caras de un delito que crece.

Mariana conoció a su esposo italiano por Internet. El matrimonio se celebró en Medellín, luego de que aquel hombre encantador con quien chateó por casi un año de su vida vino a pedir su mano en Colombia.

Pero poco duró el cuento de hadas. La casa prometida terminó siendo una vetusta construcción en el campo en la que la joven fue obligada a servir a una familia conformada por sus tres cuñados, su suegra de 90 años y su esposo. Los trabajos pesados -dormía solo tres horas diarias- se convirtieron en lo menos grave: por más de un año su esposo la prostituyó entre sus amigos.

El matrimonio servil es una de las modalidades de trata de personas aún no visibilizadas en el país. Este año, en la línea gratuita que abrió el Gobierno para la denuncia de casos, había recibido, hasta septiembre, unos 8.000 reportes. Son casi los mismos que se recibieron en todo el 2011.

A pesar de esto, los casos castigados por la justicia son muchísimos menos. El año pasado llegaron ante los jueces 21, y este año, solo 31. De 371 investigaciones abiertas en los últimos años, apenas hay 53 condenas.

El silencio de las víctimas, por vergüenza o por temor, blinda a los victimarios. Según Naciones Unidas, menos de uno de cada 20 casos de trata de personas llega a conocimiento de las autoridades. Mariana solo pudo regresar a Colombia tres años después, y su drama solo se conoció porque pidió ayuda sicológica.

La cara más dramática de la trata de personas es la que tiene fines de prostitución. Sin embargo, no es la única. Además, las redes no solo sacan a sus víctimas del país, sino que hay trata interna.

Una familia de Fresno (Tolima) fue condenada a 23 años por someter a una muchacha a tratos inhumanos y degradantes. Ella trabajaba en un salón de belleza, donde una cliente la convenció de aceptar un trabajo en el Tolima.

La oferta resultó ser una trampa que la convirtió en esclava. La castigaban a látigo, le quemaron partes de su cuerpo como castigo y su alimentación no era mejor que la de los animales de la finca.

"La amarraban a un palo de noche, le pegaban en las orejas con un palo y le tumbaron los dientes de un solo golpe con un cucharón", dice apartes del fallo. También indica que cuando quiso escapar rodearon la hacienda con cinco perros bravos.

El juez condenó a Olma Maren Zapata Marín; su esposo, Arcesio Villa Restrepo, y su hijo por los delitos de trata de personas, secuestro y tortura.

La semana pasada, el Ministerio del Interior lanzó en Cali una campaña para alerta sobre los riesgos y llamó la atención de las autoridades para que los casos no queden en la impunidad. Una de las estrategias apunta a proteger a extranjeros, casi todos indígenas ecuatorianos, que son traídos para ser explotados.

Alerta
Su pareja trató de vender a su hija

Lo que comenzó como una oferta de matrimonio a la madre de dos niños terminó en la captura de un capo de una mafia de trata de personas en México.

El hombre contactó a su víctima por Internet y, tras varias visitas a Colombia, se ganó su confianza.

Ella, de 25 años y madre soltera, accedió a que el hombre les diera el apellido a sus hijos. De esta manera, él pudo llevarse a la niña mayor, de 11 años, cuando la madre y el hijo menor tuvieron problemas con la visa. Desde allí la niña decía estar bien, estudiando en un buen colegio y, a diferencia de su situación en Colombia, el padrastro le estaba dando una lujosa vida.

El matrimonio y los papeles para viajar a México siguieron postergándose. La madre finalmente logró visa y en secreto viajó al país del norte. Allá se enteró de que su supuesto prometido estaba negociando a la niña con una pareja en Bélgica.

Llegó un domingo, y para el lunes tenía a la Policía en la puerta del colegio donde estudiaba la niña.

En el allanamiento de la vivienda del hombre, la Policía encontró varias identidades falsas, por lo que fue detenido y procesado por trata de personas.

Durante un proceso sicológico con la Corporación Espacios de Mujer, la niña dijo que el sujeto la obligaba a desnudarse.

Pruebas de Medicina Legal confirmaron después que la menor fue víctima de abuso.

Explotación indígena en Medellín

En Medellín, en cada fiesta de las flores, cinco indígenas cabeza de familia obligaban a varias mujeres jóvenes de su comunidad a que ofrecieran servicios sexuales durante esa celebración. Y además, forzaban a menores de edad a mendigar en las calles.

Aunque el caso fue conocido por la justicia colombiana, esta se abstuvo de intervenir, ya que estas prácticas debían ser sancionadas dentro del marco de la jurisdicción indígena. Sin embargo, en esta jurisdicción no existen sanciones para este tipo de delitos.

En Colombia también se investigan otros casos relacionados con la explotación de indígenas ecuatorianos para la mendicidad.

Trabajaron sin paga en Argentina

La primera noche que pasaron Jorge y su hijo en Argentina no tuvieron ni colchones ni cobijas para dormir. Se fueron persiguiendo el sueño de un letrero colgado en las calles de un barrio de Medellín, que ofrecía buen sueldo para carpinteros colombianos a los que les gustara el trabajo, y terminaron huyendo, sin un plato de comida en días y tocando las puertas de la embajada de Colombia en Argentina. Durante seis meses, sus 'amos' en Argentina los separaron. Mientras el hijo vendía muebles en las calles de la provincia de Córdoba, el padre trabajaba largas jornadas en la fábrica. Cuando lograron huir, intentaron una liquidación que nunca llegó. Se negaron a denunciar, creen que fue un mal trabajo.

El drama de la explotación sexual

'Que jóvenes lo piensen dos veces'

Marcela Loaiza lidera una fundación que busca prevenir la trata. Ella publicó un libro sobre su experiencia en Japón, donde estuvo 'atrapada' en una red de prostitución de la mafia Yacuza. Con la actriz Alejandra Borrero idearon una obra de teatro en la que víctimas recrean su drama para evitar que otras caigan en esas redes. "Estamos haciendo prevención. Queremos ayudar a que lo piensen dos veces", señala. (Lea: 'Que jóvenes lo piensen dos veces': Marcela Loaiza).

Tortura y aborto

A Martha se la llevaron para España con la promesa de manejar un restaurante. Durante un año, estuvo encerrada en una casa, donde fue prostituida. Aunque logró huir, solo ocho años después volvió a tocar suelo colombiano. Tiene dos hijos, pero recuerda con terror que fue sometida a torturas y obligada a abortar por una red de trata de personas. Tiene temor de denunciar.

Reunión de 19 países

En una semana, en Medellín, Migración Colombia y sus pares de 18 países buscarán medidas conjuntas contra el tráfico de personas.

justicia@eltiempo.com

Publicación
eltiempo.com
Sección
Justicia
Fecha de publicación
4 de noviembre de 2012
Autor
REDACCIÓN JUSTICIA

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