Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

Buscan nueva cumbre para conjurar riesgo de guerra esmeraldera

Iglesia sigue en gestiones para evitar que termine la paz firmada en 1990.

Por quinta vez en poco más de un año, los esmeralderos más poderosos del país planean verse las caras para hablar de una amenaza que asusta por igual en el occidente de Boyacá y las calles bogotanas: que reviva la guerra entre los señores de las minas. El que está moviendo esta nueva cumbre es el sector de Víctor Carranza, el 'zar' de las esmeraldas.

Una confusa incursión armada contra uno de sus socavones en Boyacá, el atentado que tiene entre la vida y la muerte a Hernando Sánchez -su principal socio en Cunas, la mina más grande del país- y un atentado en los Llanos contra uno de sus hombres de confianza, todo en menos de 15 días, han agitado de nuevo el fantasma de la 'guerra verde'. (Lea: el porqué del atentado contra el esmeraldero Jesús Sánchez en Bogotá).

Y aunque oficialmente se asegura que no existe el riesgo de que se rompa la paz que en 1990 detuvo la sangría que les costó la vida a por lo menos 2.500 personas, en la región y en esas citas de los 'patrones', como lo reveló EL TIEMPO hace dos meses, el tema está candente. (Lea: una llamada llevó al esmeraldero Jesús Sánchez al sitio del atentado).

En las investigaciones por el atentado contra Sánchez se ha descubierto que había en Bogotá varios grupos de sicarios haciéndole seguimientos desde semanas antes del ataque. Se indaga si el asesinato de un reconocido gatillero de la zona esmeraldífera, hace unos días, buscaba cortar cabos sueltos en el caso del empresario.

Otra de las puntas que están por explorarse son las grabaciones que hizo Juan Escárraga, el mismo hombre que reconoció en una cumbre de esmeralderos que le habían pagado para atentar contra Carranza y señaló al controvertido Pedro Rincón, 'Pedro Orejas', de estar detrás del supuesto plan. Rincón ha negado reiteradamente que haya atacado a Carranza.

"Ahora tengo unos h. p. comprándome unas pistolas para ver si le hago la vuelta al viejo Hernando", dijo Escárraga en esa conversación, que grabó subrepticiamente y que, según anunció en la reunión en la que habló del plan contra Carranza, era parte de un paquete de grabaciones que pensaba utilizar como 'seguro de vida' para que no atentaran en su contra. Fue asesinado por sicarios pocos meses después.

Falsas denuncias y señalamientos sobre la responsabilidad en la entrada de los grupos paramilitares en la región, a finales de los 90, también hacen parte de las acusaciones mutuas entre los 'patrones'.

En Boyacá se dice que se pagaron $ 2.000 millones para golpear a varias de las cabezas del negocio, entre ellas Mercedes Chaparro, empleada de Carranza asesinada a tiros de fusil a finales de julio. Este fin de semana, en Bogotá fueron detenidos varios sujetos que rondaban la casa de otro empresario. Sus armas tenían silenciadores.

Autoridades registran al menos 19 asesinatos y atentados en los últimos meses. Además de personajes reconocidos, como Sánchez y Chaparro, han sido atacados trabajadores y gente de seguridad de las minas. "Nos están matando a las personas cercanas, a los amigos. Yo estoy desplazado de la región desde el 2007 por las amenazas de Pedro Rincón", dice Maximiliano Cañón, uno de los líderes esmeralderos y asistente a varios de los cónclaves entre 'patrones'.

En todo caso, advierte el coronel Miguel Fernando Roa, comandante de la Policía en Boyacá, estos hechos de violencia no necesariamente indican la llegada de una nueva 'guerra verde': "Considerando los antecedentes, ahora no pasa nada. Los homicidios son cuatro veces menos que hace 12 años".

Pero sí se han tomado medidas preventivas. Además de un aumento del pie de fuerza en la zona, organismos de inteligencia y Fiscalía trabajan para sacar adelante los procesos penales que hay contra varios de los poderosos de la región y que han sido vinculados a procesos por paramilitarismo y narcotráfico. Y discretamente, en Bogotá y en la zona, la Iglesia trabaja para 'desactivar' el riesgo.

Monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, exobispo de Chiquinquirá que sacó adelante la paz, advierte que no se trata solo de defender el pacto de 1990, sino de que el Estado haga presencia real en una región que dejó a la mano de los poderes locales y en la que la mayoría de los mineros, que a pico y pala le arrancan a la montaña piedras que pueden valer 400 millones, vive en la miseria.

Señalan a 'Pedro Orejas'

Maximiliano Cañón, uno de los líderes de la zona, dice que hay una escalada de Pedro Rincón para hacerse al control del negocio. En una de las cumbres de 'patrones', Cañón señaló a 'Orejas' de amenazas y ataques en su contra y de la muerte de sus trabajadores: "Yo lo denuncié, pero el juez me trató de mentiroso. En ese caso Pedro no necesitaba abogado".

'Hemos roto desconfianzas': monseñor Gutiérrez

A pesar de que completa varios años en Bogotá, la de monseñor Héctor Gutiérrez Pabón sigue siendo una de las voces más respetadas en la zona esmeraldífera. Él, uno de los arquitectos del pacto de paz de 1990 y quien ha estado en varios de los encuentros entre 'patrones', confía en que "la paz no se va a resquebrajar".

¿Qué está pasando en la zona esmeraldífera?

Estamos viviendo momentos difíciles; no podemos desconocer que los crímenes que han sucedido son delicados y dolorosos, pero creo que no afectan el proceso de paz. En 1990 se tomó la decisión de que no volveríamos a la destrucción de vidas y bienes que se vivió en el occidente de Boyacá, y ese es un pueblo que ama la paz.

¿Si no está en riesgo la paz, por qué se ha hablado tan fuerte en las reuniones entre los empresarios de las esmeraldas?

Creo que el gran logro de esas reuniones es que hemos roto desconfianzas. Yo he participado en muchas de ellas, para tocar esos temas. Hemos hablado de las amenazas, y le hemos bajado la temperatura ante lo que podría ser una desavenencia grande. Hay mucho chisme, mucho rumor, pero todos los atentados que ellos han tenido habrían sido ocasión para la guerra, y el logro es que no ha pasado.

¿Al Gobierno le ha faltado presencia en la zona?

Hace 20 años, la guerra por las esmeraldas fue a espaldas del Gobierno, el Gobierno permaneció indiferente a los muertos. Por las carreteras de Chiquinquirá, de Muzo y de Pauna han pasado las esmeraldas más bellas del mundo, que hoy están en los collares más valiosos. Pero no tenemos vías con puentes. A uno le da dolor cuando va a las minas y ve la miseria, la indigencia de los guaqueros, completamente abandonados de las manos de Dios y del Estado.

¿Qué le diría usted a Pedro Rincón, cuyo nombre genera tanta polémica en la zona?

Yo conozco a la familia Rincón y soy su amigo, les tengo aprecio como pastor, como a todos allá. Siempre le digo a Pedro: 'Pensémoslo. ¿Qué estás haciendo? Busquemos una solución al problema'. Es el mismo mensaje del actual obispo de Chiquinquirá y de los sacerdotes que están allí, en la zona, ahora.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
29 de octubre de 2012
Autor
REDACCIÓN JUSTICIA

Publicidad

Paute aqu�