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La dura radiografía de la prostitución infantil en Medellín

De acuerdo con la Secretaría de Inclusión Social en la ciudad explotan sexualmente a 274 menores.

Si un cliente no le paga, Elizabeth (*) saca la navaja que esconde en su ropa y le cobra con puñaladas. 

Cuando cumplió 13 años escapó de su casa dejando en el pasado, y sobre su cama, los muñecos con los que jugó al papá y la mamá y de un día para el otro, ella pasó a ser el juguete sexual de hombres que llegan al centro de Medellín a alquilar el amor de jovencitas. Hoy tiene 17 años y parece conocer como nadie la manera de ganarse la vida en la calle.

“Cobro 20.000 por el rato y ellos pagan la pieza que vale 11.000”, dice sin tapujos.

Todos los días se para entre Bolívar con Perú, debajo de la estación de la línea del metro, llega a eso de las 10 de la mañana y, si le ha ido mal, se queda hasta las dos de la madrugada. 

Pocas veces se va sin nada para la residencia donde paga 15.000 pesos por noche, su belleza, que sobresale entre las feas y malolientes calles de ese sector del Centro, la hace ‘exitosa’. 

Sus ojos son negros como su cabello, las faldas y pantalones cortos dejan ver la hermosura de sus piernas y los atributos que cualquiera con dinero puede tener sin el más mínimo cortejo.

“Lo maluco de aquí es que me toca ‘pichar’ (relaciones sexuales) con cualquiera: viejitos, gringos, jóvenes. Lo hago para sobrevivir, necesito la plata”, manifiesta.

Pero esa no es la única manera de ganarse la vida. También le ha tocado hacer de ‘carrito’ (cargar armas o droga), y ‘campaniar’ para alertar –con señas o silbidos– ante la presencia de la policía.

‘Cartel de hoteles’

Investigadores de la policía le revelaron a EL TIEMPO la existencia de un ‘cartel de hoteles’ y residencias donde permiten que niños y niñas presten servicios sexuales. Solamente en el Centro existen por lo menos 20.

“Los dueños de estos lugares obligan a las menores a acostarse con ellos a cambio de dejarlas trabajar allí. Por una pieza, como la llaman, cobran entre 8 y 15 mil pesos”, aseguran.

Las ‘Convivir’ también sacan su tajada. A diferencia de las extorsiones que les cobran a comerciantes formales e informales, los niños y niñas también deben pagar por su seguridad, pero con sexo, al igual que por el permiso para trabajar en la calle. “Si no lo hacen los desplazan”, agrega el investigador.

Otra de las situaciones preocupantes es el turismo sexual de extranjeros que llegan a la Plaza de Botero a preguntar por los ‘pokemones’ (niñas entre 10 y 12 años): “Si es de otro país le cobran más y pueden llegar hasta ocho niñas para que él escoja”.

No hay proxenetas

De acuerdo con el secretario de Inclusión Social y Familia de Medellín, Héctor Fabián Betancur, en el Centro no existe ninguna red de prostitución infantil y mucho menos proxenetas que se beneficien con los menores.

“En un alto porcentaje es un miembro de la familia el que permite o abre los espacios para que los niños y niñas sean explotados, casi siempre son ellos los que los inducen a esto”, asegura.

Las características de los menores sexualmente explotados coinciden: son de comunas marginadas donde pulula la pobreza y la mayoría son maltratados en sus hogares.

Para Blasina Hurtado, trabajadora Social del Grupo de Prevención del Icbf, el mayor problema que tienen para enfrentar el fenómeno es la falta de denuncia y la impunidad en casos de explotación sexual infantil.

“La dificultad es que el adulto que está detrás de ellos les hace creer que les están haciendo un favor (...)”, explica.

Hasta agosto de este año el Icbf recibió 47 denuncias en Antioquia –26 de estas en Medellín–, en 2011 la cifra llegó a los 58, lo que indica que podría incrementarse.

Pero Elizabeth no está dispuesta a engrosar la cifra ni a denunciar a nadie, ya se acostumbró a la calle pues dice que ahí está su familia: ladrones, drogadictos, extorsionistas y su brillante navaja con la que cobra de vez en vez.

Aumentó explotación sexual infantil 

De acuerdo con un informe de la Secretaría de Inclusión Social y Familia en Medellín son explotados sexualmente 261 niñas, de estas 139 están entre 11 y los 15 años, 114 entre los 16 y los 17. Pero lo más preocupante son los 4 casos que tienen entre los 6 y los 10 años, a los que califican como aberrantes.

En los niños el fenómeno es menor. Tienen identificados a 13, de ellos 7 están entre los 11 y 15 años y el resto de 16 a 17 años.

El sector donde más menores de edad prestan servicios sexuales es el viaducto de Prado (Centro) con 102 niñas y 1 niño, seguido por el parque Bolívar, con 38 niñas y 9 niños. 

En la Veracruz y parque Berrío hay 30 niñas, en el sector de San Diego, 27 y 2 niños, en Barbacoas 22, al igual que en la plaza Rojas Pinilla, en parque Berrío 9, en Raudal 4 y otros sin dato del sector. 

Sin embargo, las autoridades municipales aclaran que cualquier niño en situación de calle es una potencial víctima de la explotación sexual infantil, por lo que las cifras podrían ser mayores.

Entre el 2010 y el 2011 Inclusión Social identificó a 950 menores de edad en situación de calle y en calle, de estos 507 son niños y 443 niñas.

La forma de explotación más común en ellos fue la situación de calle con 229 casos seguida por la explotación laboral (mendicidad) con 111. En las niñas fue la sexual con 157 casos seguida por la laboral con 115.

Aunque las cifras en el 2012 disminuyeron ostensiblemente (hay 390 menores en la calle) aumentó la explotación sexual infantil en los dos géneros.

Para hacerle frente al problema, la Alcaldía tiene varios proyectos como Hogares de Paso y Crecer con dignidad donde han atendido, este año, a 427 menores. 

Un plan que acabaría con explotación sexual

El Plan Piloto de Vida, Seguridad y Convivencia para el Centro de la ciudad, con el que la alcaldía de Medellín pretende disminuir los delitos en la comuna 10, tiene un componente importante para erradicar explotación sexual infantil.

Sin embargo, ese Plan tiene grandes enemigos, como los expendedores de drogas y las redes de prostitución a los que no les conviene que llegue la seguridad a esa zona de la ciudad, lo que provocó, a principios de octubre, disturbios sin precedentes en Medellín.

De acuerdo con el concejal Luis Bernardo Vélez las autoridades tendrán que luchar contra fenómenos que hacen que los menores de edad sean explotados sexualmente, así como con 10.000 hombres y mujeres que ejercen la prostitución, 3.200 habitantes de calle, y los 16.000 vendedores informales que invaden las aceras. 

(*) Nombre cambiado por código del menor

Yeison Gualdrón
Redactor de EL TIEMPO
Medellín

Publicación
eltiempo.com
Sección
Colombia
Fecha de publicación
21 de octubre de 2012
Autor
Yeison Gualdrón

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