La noche en Barranquilla en la que Gustavo Cerati recordó sus inicios

La noche en Barranquilla en la que Gustavo Cerati recordó sus inicios

Hace 17 años, como parte de Soda Stéreo, ofreció un concierto en el que no fue tan aplaudido.

La noche en Barranquilla en la que Gustavo Cerati recordó sus inicios
20 de octubre de 2012, 10:40 am

Que el sonido no estuviera contratado con anticipación, ni que las luces cumplieran con la altura exigida, o que a pocos días del concierto no se supiera en dónde se iba a realizar, no fueron impedimentos para que Soda Stéreo, la agrupación argentina liderada por Gustavo Cerati, desistiera de presentarse por primera y única vez en la capital del Atlántico.

Hace 17 años, aquella noche del 14 de octubre de 1995, tampoco logró cancelar su actuación el hecho de tener que compartir cartel con la orquesta dominicana Rikarena, cuando, luego del lanzamiento de su álbum Sueño Stéreo, la banda era considerada como una de las más importantes de Latinoamérica.

Fue una noche de contrastes en la que en el pedregoso parqueadero del Estadio Romelio Martínez, en el norte de la ciudad (la Alcaldía no prestó el escenario deportivo), los acordes de canciones como Persiana Americana y La ciudad de la furia, se escucharon casi huérfanos por unas dos mil personas que, en su mayoría, se dieron cita para bailar al compás de otras más guapachosas y que también marcaron época como El Cutibilí Pachá, Te voy a hacer falta y El merengue Rico.

Lo cierto es que un par de piedras alcanzaron a golpear la tarima en la que Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charlie Alberti interpretaban sus éxitos antes del grupo merenguero, pero a los argentinos nada los sacó de sus casillas. La voz y guitarra de Soda Steréo, que permanece en estado de coma desde mayo de 2010, prefirió apartar con sus pies los objetos y seguir con el recital como si nada.

"¡Rikarena, Rikarena!", fue el coro que se confundió a ritmos de baterías, guitarras y bajos de rock en español. Sin embargo, en esos momentos de hostilidad, los que casi se mueren de la impotencia por la manera en la que eran tratados sus ídolos, fueron los integrantes y amigos de Non Santa, la banda juvenil rockera del momento en Barranquilla, quienes, en primera fila, parecían ser los únicos que coreaban a Cerati y compañía.

Carlos 'El Gato' Llinás, guitarrista de Non Santa, explica que sus puestos de privilegio fueron obtenidos en contraprestación por haber sido sacados de la programación de esa noche.

Alfredo Bendeck, jefe de prensa del evento, les ofreció colaborar con el montaje de los argentinos. "Fuimos felices de ayudar a Soda, pese a que ya no estábamos en el programa. Allí teníamos posibilidades de conocer a nuestros ídolos", comentó Llinás.

El mismo Bendeck, argentino considerado impulsor del rock local, desde su programa radial Frecuencia Pop, creado en Barranquilla en los años 90's, reiteró que el profesionalismo del grupo argentino fue ejemplar ya que a pesar de no contar con el apoyo siempre mantuvo la calma. "Gustavo, a quien conocí el jueves 13 a su llegada a la ciudad, me dijo luego que había regresado a sus comienzos cuando unos pocos coreaban sus canciones. No cancelaron porque era su primera vez en Barranquilla", subrayó Bendeck.

Gustavo y Shakira

En el concierto, en primera fila, también estuvo una Shakira todavía de cabello negro que buscaba su espacio en la música, así como los integrantes de Poligamia, la agrupación bogotana liderada por Andrés Cepeda.

-Mucho gusto, Gustavo Cerati -le contestó el argentino a Shakira luego de que Bendeck los presentara en el Hotel Puerta del Sol.

Ella no ocultó su admiración y como una fan más siempre estuvo cerca de la agrupación gaucha.

Cerati no recordó aquel encuentro años después en los que se hizo amigo de la barranquillera, pero fue esa noche la primera vez en la que esos dos astros de la música se vieron de frente.

Pasada la medianoche, los integrantes de Soda Stéreo y sus fans en la caribeña ciudad regresaron al hotel, los primeros para relajarse y los segundos para continuar cerca de sus ídolos en busca de un autógrafo o la posibilidad de intercambiar unas palabras.

De repente, del ascensor apareció Cerati con su imponente metro y 90 centímetros de estatura, luciendo bermuda y una camisa de flores ajustada que, al igual que su cabello, no paró de componerse.

La celebridad bajó para invitar a los muchachos a su habitación ubicada en el quinto piso del hotel y en la que también estaría el tecladista del grupo, Fabián 'El Tweety' González.

"Yo buscaba una cerveza frente al hotel cuando sentí que me llamaron con angustia. Pensé había pasado algo, pero era el maestro (Cerati) que nos estaba invitando", describió todavía emocionado 'El Gato' Llinás.

La petición fue bien recibida por los nuevos amigos del rockero, quienes sin pensarlo, no solo aceptaron subir, sino que también le ayudaron a acabarse la comida y el licor que el cantante tenía en su habitación. Luego de unos minutos, el propio Cerati hizo otra propuesta impensada:

-¿Sabés de algún lugar donde pueda estar cerca de la playa?-le dijo a Llinás como al oído.

-Pero claro que te tengo el lugar: nos vamos todos para Climandiaro-contestó Llinás, entonces con 22 años.

Climandiaro es una discoteca que todavía funciona en el balneario de Pradomar, ubicado en el municipio de Puerto Colombia (Atlántico).

Hasta allá, en varios taxis, el vehículo del hoy productor Pedro Vengoechea y una camioneta de chaza que conducía Shakira fueron a parar, no solo Cerati, sino el bajista Zeta Bosio, 'Tweety' González, y otros integrantes de la banda. "El baterista Charlie Alberty desistió de la idea y prefirió quedarse en el hotel con una novia", dijo Bendeck, quien también los acompañó en la prolongación de la rumba.

A regañadientes y como ya había cerrado su negocio, el propietario de la discoteca accedió a reabrirla luego de darse cuenta de quiénes eran sus clientes.

-Poné regué, o música típica del lugar, viste- exclamó Cerati con su marcado acento argentino a Bendek, pues no soportaba que el Dj quisiera homenajearlo con sus canciones.

Luego, no dudó en pedir licor típico de la ciudad, por lo que le trajeron una botella de Ron Blanco que se consumió él solo sin dejar de fumar. La noche se pasó tranquila entre los consejos que Cerati les dio a los jóvenes hasta que el sol comenzó a despuntar y el sueño a darles ganas de irse a descansar.

Regreso a lo 'Rockstar' y muy típico

Pero ya en la madrugada ¿En qué regresar a Barranquilla al hotel luego de esa noche de fiesta?, era la pregunta, pues solo había un vehículo disponible.

Solo el cacareo de las gallinas que despertaban, a eso de las 5 de la madrugada, se escuchaba en los alrededores de Climandiaro Bar. Los taxis brillaban por su ausencia y la paciencia, principalmente de Cerati, parecía llegar a su fin.

Una chiva rumbera que regresaba a Barranquilla despertó la curiosidad del músico que sin pensarlo la abordó por unos segundos hasta que Bendeck logró convencerlo de que sería él quien se devolvería en el carro disponible.

Sin embargo, Zeta Bosio y los demás miembros de Soda Stéreo sí se regresaron al mejor estilo fiestero barranquillero: con música típica de la ciudad y el mejor ambiente carnavalero.

"Sacaban sus cabezas por las ventanas como si estuvieran en un sábado de Carnaval y hasta se bajaron a orinar y fueron perseguidos por un perro que estaba muy bravo. Estaban felices y solo tenían buen recuerdo de su experiencia en la ciudad", sostuvo Farid Llinás.

Ya en el hotel, los pocos que quedaban, entre ellos Bosio, Cerati, Bendeck, Cepeda y los hermanos Llinás, se tomaron, con cámara de rollo, una de las pocas fotografías que evidencian el paso de uno de los más grandes artistas que han pisado La Arenosa.

Ese día, en una camioneta Van, Soda Stéreo partió con rumbo a otra ciudad de la Costa Caribe, con su espíritu aventurero despierto, pero más nunca se le volvió a ver por estas tierras ni cuando salieron a recorrer el continente con su gira Me verás volver, la última de Cerati en el grupo.

Frases

"Fue un placer para nosotros estar al lado de ese grupo y orgullosos porque tocó primero que nosotros".

Grupo Rikarena
Orquesta dominicana

"Es que prácticamente Soda fue la telonera de Rikarena e intratada por el público asistente".

Carlos Llinás
Músico barranquillero

ANDRÉS ARTUZ FERNÁNDEZ
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA