Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

'Se puede humanizar la guerra mientras llega la paz': Samper

El exmandatario y la fundación Vivamos Humanos dejan sobre la mesa su propuesta de paz.

La reciente ley de víctimas hizo el reconocimiento legal de que la confrontación que existe en Colombia no es una guerra antiterrorista, sino un conflicto armado, lo cual implica tres consecuencias: primero, que las partes enfrentadas deben acatar las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH), para proteger a la población civil inocente en medio de la guerra; segundo, que es posible negociar una salida política como la que hoy plantean el Gobierno y las Farc; finalmente, que la sociedad civil tiene el derecho de participar en el diseño de las políticas que se necesiten para pasar del conflicto al postconflicto. La propuesta para 'Humanizar el conflicto mientras llega la paz' está inspirada en estas tres consideraciones.

Salida política

Varios factores favorecen el nuevo intento por encontrar una salida pacífica del conflicto. Los avances militares conseguidos en la última década, la desmovilización de los paramilitares y el fortalecimiento tecnológico de la fuerza pública, iniciada en mi Gobierno, hacen que el balance de las fuerzas en conflicto sea muy distinto al que existía en el Caguán. Otro factor positivo es la mediación efectiva que pueden desarrollar Cuba y Venezuela. También son positivas las políticas sociales puestas en marcha por la administración Santos -la restitución de tierras y la protección de las víctimas-, que han creado un entorno favorable en materias como desarrollo rural y manejo sostenible de los proyectos minero-energéticos.

La favorabilidad expresada por la opinión pública frente a este esfuerzo, superior al 75 por ciento, se suma a este mapa auspicioso. Tenemos la esperanza de que antes de instalar las mesas de trabajo previstas en el acuerdo inicial entre las Farc y el Gobierno se pueda concretar la participación del Ejercito de Liberación Nacional (Eln), que, desde hace algunos años y durante varios gobiernos, empezando por el mío, ha venido mostrando su voluntad real de abandonar la lucha armada.

Humanizar el conflicto

Colombia ha vivido una verdadera tragedia humanitaria que afecta a más de tres millones de ciudadanos. Cuando dos partes enfrentadas no son capaces de terminarla deben hacer esfuerzos por sacar y preservar a los civiles del daño que puede ocasionarles el enfrentamiento. El DIH no nació para acabar las guerras, sino para humanizarlas. La Constitución de 1991 y las leyes que adoptaron los Protocolos I y II de los Convenios de Ginebra establecieron el DIH en Colombia. Su aplicación es una obligación para las partes, que nace de la naturaleza del conflicto.

Si se puede negociar, se tiene que humanizar. Consecuentemente, presentamos a la mesa de negociación en Cuba, que está por instalarse, esta propuesta para 'Humanizar el conflicto mientras llega la paz', que los invita a acordar, como preámbulo de sus negociaciones, unos 'mínimos humanitarios' para salvaguardar a la población civil de esta última etapa del enfrentamiento armado, que podría ser la más cruenta.

Varias experiencias internacionales (Guatemala, Filipinas, Indonesia) muestran que la suscripción de estos compromisos humanitarios es indispensable en los procesos de paz que no se inician con un cese bilateral del fuego. Las experiencias internacionales muestran que la suscripción de estos compromisos humanitarios no solo es deseable, sino que es posible en el marco de los procesos de paz que no se inician con un cese del fuego.

En el proceso de Guatemala (1996) hubo un consenso inicial sobre la necesidad de "erradicar el sufrimiento de la población mientras se firmaba el acuerdo final". En Sri Lanka (2002) se consideró indispensable, antes de empezar el diálogo, ordenar la desocupación de escuelas, iglesias y otros lugares civiles por las partes en conflicto. Los acuerdos de Filipinas (1996-2011) establecieron la liberación de rehenes y secuestrados y una coordinadora de ONG para que, durante el proceso mismo, difundiera e hiciera seguimiento del acatamiento de las partes de sus obligaciones humanitarias. En Indonesia, un Centro para el Diálogo Humanitario, de Suiza, mantuvo alrededor de los compromisos humanitarios el diálogo entre las partes, aun en los momentos más difíciles de las negociaciones.

En Colombia (1997), los Acuerdos de Puerta del Cielo con el Eln partieron de un reconocimiento inicial de obligaciones humanitarias. La propuesta pretende que las partes se comprometan, en los términos del artículo 3o. común de los Convenios de Ginebra, a cumplir con unos 'mínimos humanitarios' en cuatro temas:

Los niños en la guerra: las cifras (Springer) indican que existen alrededor de 18.000 niños afectados por el conflicto. Las partes deberían comprometerse a no involucrar a los menores en las filas de combate -como lo hacen las Farc hoy- y a no utilizarlos en campañas cívicas o en procedimientos de inteligencia relacionados con la guerra.

Desminado de los campos: en Colombia, las minas antipersonas -de las cuales explotan dos diarias- han ocasionado más de 10.000 víctimas. Las partes deben comprometerse, en desarrollo de la Convención de Ottawa, a desminar sus puestos de combate (como lo ha hecho el Ejército) y despejar las zonas de enfrentamiento de los mismos explosivos.

Protección de edificaciones civiles: las edificaciones civiles, como escuelas, hospitales, puestos de salud, zonas de vivienda social, centros de acopio, acueductos, redes sociales de energía, casas de cultura y centros comunitarios, según el DIH, no pueden ser bombardeadas ni utilizadas como escudo para proteger puestos de combate. Desde el 2009, el Comité Internacional de la Cruz Roja ha reportado 423 casos de destrucción y ocupación de este tipo de bienes civiles.

La verdad sobre secuestros y ejecuciones extrajudiciales: según distintas fuentes (Fondelibertad, País Libre y la Comisión Colombiana de Juristas) entre 125 y 405 personas siguen secuestradas y 1.084 fueron reportadas como desaparecidas y encontradas asesinadas. Para llegar al fondo de estos casos, las partes deberán acordar la creación de una comisión de la verdad (ley marco para la paz) que siga los compromisos adquiridos por las Farc sobre terminación de secuestros y los procesos de la investigación y juzgamiento de las ejecuciones extrajudiciales o 'falsos positivos'.

Comisión de la verdad

Pasar de la situación de conflicto al postconflicto implica aplicar la justicia transicional, que se basa en una adecuada combinación de justicia, reparación y verdad. La búsqueda de la verdad en casos como secuestros, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones es la mejor forma de comenzar a construir la paz. De lo que se trata es de llegar a la verdad de las víctimas, distinta de la verdad judicial y de la militar.

La participación de la sociedad civil en las negociaciones queda reducida en el Acuerdo de Oslo al envío de propuestas y una eventual convocatoria para un escenario más organizado que debería ser, como lo han solicitado las comisiones de paz del Congreso, el Consejo Nacional de Paz creado durante mi Gobierno para convertir la política de paz en una política de Estado. El Consejo, presidido por el Presidente de la República, integrado por los sectores más representativos de la sociedad y con presencia de delegados de la guerrilla, podría plantear propuestas de paz integral dentro del proceso, que lo enriqueciera de contenido. Las experiencias internacionales de negociación en países como Guatemala, Sudáfrica y Burma demuestran que cuanto más cercana y organizada ha estado la sociedad civil en los procesos, los acuerdos logrados han sido más permanentes.

Colombia tiene una posibilidad cierta de alcanzar la reconciliación y dejar atrás la guerra. De la orientación de los procesos para humanizar el conflicto, conocer la verdad de las víctimas y habilitar la participación social depende que consigamos avanzar en la construcción de una 'paz positiva', que nos permita reconciliarnos en medio de nuestras diferencias. Esta propuesta pretende que las víctimas sean tenidas en cuenta en las negociaciones que se inician el 17 de octubre en Oslo y que todos debemos apoyar con optimismo y esperanza.

ERNESTO SAMPER
Expresidente de Colombia y presidente de Vivamos Humanos

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
6 de octubre de 2012
Autor
ERNESTO SAMPER

Publicidad

Paute aqu�

Publicidad