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Experta analiza los discursos del presidente Santos y las Farc

Las Farc quieren legitimarse ante esa sociedad que combatieron y que hoy quieren recuperar.

Resulta interesante escudriñar qué hay detrás de los dos mensajes, el del presidente Juan Manuel Santos y el del jefe de las Farc, 'Timochenko'. Un análisis cuantitativo permite ver que ambos actores coinciden en la paz como punto central, pero mientras el Presidente enfatiza en palabras como 'conflicto', 'acuerdo', 'proceso', 'podemos', 'víctimas' y 'hoy'; 'Timochenko' se centra en 'Colombia', 'la guerra', 'la reconciliación', 'la participación' y 'el tema social'. (Lea acá: Así se preparan las grandes empresas para un proceso de reconciliación).

¿Qué nos dicen estas frecuencias? ¿La definición de paz de 'Timochenko' es la misma que la del Presidente? ¿Por qué Santos expone de manera contundente los conceptos 'hoy' y 'no repetiremos los errores del pasado', en tanto que 'Timochenko' reitera la búsqueda de la 'justicia social', las 'transformaciones económicas y sociales' y el 'desarrollo social'?

Y, más allá: ¿quién habla realmente?, ¿cuáles son sus fines al enviar estos mensajes? En el caso de las Farc, no habla 'Timochenko', habla una generación, la "generación perdida" de los comandantes que no quisieron entender que el mundo cambió en 40 años y que la lucha armada es una utopía. Habla un guerrero, un rebelde, un revolucionario que llama a la población a ponerse en pie de lucha. Llama a los desprotegidos, al desempleado, a los campesinos, a los pobres, a las víctimas del conflicto, a los desplazados, a las comunidades, a las barriadas pobres y a los ignorados. Habla también un campesino para quien "repican las campanas llamando a la plaza central". Invoca la historia, y cita a José Acevedo y Gómez, histórico revolucionario que participó en el proceso de Independencia y activamente en la Patria Boba.

'Timochenko' y el secretariado quieren legitimarse ante esa sociedad que combatieron y atacaron, y que hoy quieren recuperar. Llaman a las organizaciones inconformes como Marcha Patriótica, a los ciudadanos que se rebelan contra el orden político y social actual. Las Farc le hablan a la otra Colombia, la de abajo. (Lea también: Víctima y victimario, trabajando por la reconciliación).

Santos habla en nombre de todos los colombianos y de la comunidad internacional. De todos los que están cansados de la guerra. Sus palabras son calculadas y, como buen líder político, bien manejadas. Su discurso es pragmático. El mensaje busca legitimar su acción, el proceso mismo. Por eso sus reiterados empleos del 'podemos', 'diferente', 'este gobierno', 'hoy', y que 'no se cometerán los errores del pasado'. La visión macro del conflicto en Colombia es restrictiva. Seguramente, Colombia es una de las economías más prosperas de la región pero también uno de los países más desiguales. Estamos creciendo, pero cada vez la brecha es más grande entre los ricos y los pobres.

Los dos primeros puntos de la agenda: el tema agrario, a través de la restitución de tierras, y el derecho a disentir, mediante la participación política, son dos planteamientos históricos de las reivindicaciones de la guerrilla. Tácitamente, el Presidente le da una mano a la guerrilla y, en cierta medida, legitima su histórica lucha. (Siga este enlace para leer: 'Presupuesto militar debe mantenerse así se consiga la paz': Pinzón).

Cada actor llama a un auditorio con un fin muy claro y de manera diferente. Mientras la guerrilla busca a una sociedad que ya no cree en ella, el Presidente busca refrendar su acción y una solución definitiva a la larga lucha. Mientras Santos habla de 'conversaciones exploratorias', 'proceso', 'acuerdo', las Farc hablan de 'nosotros', 'Colombia', 'pueblo' y 'reconciliación'. La guerrilla trata de reconstruir su Ethos, es decir, de reproponer, a través del discurso, una nueva imagen que le permita convencer al auditorio, inspirar confianza y conseguir adhesiones. Tratan de dejar atrás su calificativo de grupo subversivo o agrupación terrorista. Y utilizan frases de orden afectivo: "Llamamos a Colombia a pronunciarse" y "otra Colombia es posible".

El comunicado del Presidente no busca directamente movilizar argumentos emotivos o de generación de confianza. Sus argumentos están ceñidos a informar y convencer a través de una lógica, la de una posible firma de la paz. Santos incluye en su comunicado a diferentes actores: los colombianos, las víctimas, los militares, el mundo. Pero también habla de temas concretos: las garantías, la fase, la agenda y el acuerdo.

En el 2006 presentamos en estas mismas páginas las conclusiones de un estudio en un artículo titulado 'El doble lenguaje de las Farc' (21-10-2006).

En primer lugar, demostrábamos cómo esa guerrilla usa un discurso guerrero con las tropas, incluso durante las negociaciones de paz, y cómo su discurso cambia radicalmente cuando cambia de auditorio, cuando les hablan a los colombianos y a la sociedad civil a través de los medios: las palabras 'paz' y 'acuerdo' son altamente utilizadas. En segundo lugar, mostrábamos cómo sus discursos no son dogmáticos. No se podría hablar de un discurso de doctrina marxista-leninista. No hablan de comunismo, socialismo, ni siquiera de revolución, de manera preponderante. Sin duda, entre sus planteamientos están los conceptos de rebelión o de cambio de estructuras políticas y sociales, pero a través de otro lenguaje: lucha, lucha armada y lucha política.

Así mismo, dábamos cuenta de cómo los temas centrales de sus reivindicaciones, el agrario y el de las luchas sociales, son los menos analizados en sus discursos, y cómo la reforma agraria estuvo presente principalmente en sus inicios. Frente a los ejes sociales y el eje económico, establecimos cómo la guerrilla enriqueció sus discursos en la negociación con Pastrana.

En Oslo y La Habana, el equipo negociador tiene el desafío de dar a su contraparte elementos de fondo para resolver los grandes problemas que aquejan al país. La guerrilla y el Gobierno saben que el desarrollo y la consecución de la paz pasan por la restitución de tierras, la reparación de las víctimas, la disminución de la pobreza y la solución del problema de las drogas. Cómo lograrlo es la enorme responsabilidad del equipo negociador. (Lea acá: Generales no deben estar sentados en la mesa con Farc: Uribe).

María F. González

Es Ph. D. en Ciencia Política de la Universidad de La Sorbona (París). Escribió el libro 'Hugo Chávez et Álvaro Uribe ou la Force des Mots'.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
22 de septiembre de 2012
Autor
María Fernanda González E. Especial para EL TIEMPO París.

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