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Los sonidos de nuestro conflicto expuestos en Cartagena

Hoy a las 5:30 p.m. habrá un conversatorio sobre el tema de la muestra con Óscar Collazos.

Son ocho cajas negras, cargadas de memoria. Como ocho atriles en los que va sonando 'la música' de diez años de guerra en Colombia. Cada una de estas cajas, expuestas en Cartagena, en el claustro Santo Domingo hasta principios de octubre, permite al visitante escuchar, gracias a unos audífonos, una pieza de la trágica partitura del conflicto.

Ahí suenan, se oyen, los lamentos de las víctimas, la odisea de los desplazados, la crueldad de la vida en la guerrilla, la lucha de los campesinos por sus tierras, lo tragicómico de los discursos guerreros... Las voces de los campesinos, de los exsecuestrados y de los combatientes se van entrelazando con coros de ranas y ruidos de fusiles, cantos de pájaros nocturnos y explosiones de cañón. Son ocho recorridos directos, poéticos y a veces irónicos que acumulan un poco más de una hora.

Todo ha sido grabado desde 2001 por la periodista francesa Christine Renaudat, en su trabajo de corresponsal de Radio France por las diferentes regiones del país.

"Tenía los discos de archivo guardados en una caja, cuenta. Cada vez que la abría me asaltaban los recuerdos y sentimientos acumulados en los reportajes".

Decidió volver a escuchar las cerca de 120 horas de grabación y empezó un largo trabajo de edición para plasmar en estas 8 piezas, de entre 6 y 11 minutos de duración, la impresión que le dejó la guerra: la de "una violencia absurda".

El colectivo de artistas cartageneros Octavo Plástico profundizó este sentimiento al hacerle una "puesta en escena sonora" a la obra.

"Fue impactante escuchar estas historias -confiesa Roberto Pérez, uno de los tres miembros del colectivo-. A medida que trabajábamos, cambió también nuestra visión del conflicto".

Con sus dos compañeros, Ana Padilla y Emanuel Julio, jugaron con discursos presidenciales y música militar, añadieron efectos propios. El auditor termina envuelto en el ruido de la noche, siente el choque de los cargadores y el arrullo de la lluvia alrededor suyo.

Detrás de cada uno de estos sonidos, hay una historia que Christine no pudo olvidar. Está la de un campesino que le da su versión de la guerra, mientras a 30 metros de su finca el ejército dispara con cañones contra los campamentos guerrilleros de las montañas de Pradera, Valle.

"Estábamos con Vincent Taillefumier, mi compañero de reportaje, en la cocina de la finca y cada vez que disparaban, todo temblaba.
Grabé el ruido del cañón desde esta cocina, con los comentarios de la familia. Nos hicimos compañía un buen rato, con el loro Lorenzo que había dejado de cantar desde la madrugada".

También recuerda la conversación que tuvo en el 2006 con una mujer de San Onofre, madre de dos desaparecidos. "Estábamos sentadas en el antejardín, me contaba su historia, y de pronto me dice: 'Los asesinos de mis hijos creen que van a salir de la cárcel. Ni que mataran unos perros, mataron a gente humana. Y si salen, la familia de mi esposo es muy grande. Quién sabe lo que irá a pasar' ".

"En este momento suena un trueno y empieza a llover muy duro sobre el techo de zinc. Ella, muy maternal, me dice que me resguarde de la lluvia. Había un contraste fuerte entre esa extrema amabilidad y la rabia que sentía. Todo esto y la tormenta que se desata no anunciaba nada bueno".

Otros sonidos traen recuerdos más ligeros, como la llegada a un asentamiento de desplazados cerca de Magangué en 2004. "El cura que nos llevó tenía un carro destartalado con dos ventiladores pegados del parabrisas para refrescar el aire dentro. Solo lograban mecer el Jesús colgado del retrovisor. Ahí se escucha el carro, la puerta que se cierra, la gente esperando al cura en medio de un mar de carpas de plástico. Obviamente, el asentamiento se llamaba El Progreso".

Hay otros detalles sorprendentes: en una de las cajas se escucha a Lucero, excompañera del guerrillero Simón Trinidad. Christine, que dice haber dudado mucho antes de finalmente incluirla en el recorrido, grabó esta voz en el 2001, en el Caguán. Editándola, se dio cuenta de que esta mujer tenía un seseo. "Tenía frenillos. Ella tenía apenas 26 años en ese entonces, y mucha confianza en el 'triunfo de la revolución'..."

Fue abatida en el campamento del 'Mono Jojoy' en el 2010... A menos de dos metros de distancia de ella, en otra caja negra, un soldado -entrevistado en el Basán (Batallón de Sanidad) en el 2009- explica cómo una mina antipersonal acaba de cambiarle por siempre la vida.

Su relato, acompañado de una marcha militar grabada en el mismo lugar, es una profunda reflexión sobre lo absurdo de la guerra.

Entre los visitantes, los más impactados son los que aceptan ponerse el antifaz dispuesto en cada caja, para sumergirse en el ambiente y enfrentar las voces en la oscuridad.

"Es una manera de recordar también a los que se llevaron con los ojos vendados", dice Christine Renaudat.

Unos 50 pares de botas, embarradas de tierra rojiza, complementan la escena. Son botas de caucho, muy comunes en el campo, de estas que llevan tanto los civiles como los guerrilleros y los paramilitares. Ahí están, alineadas, vacías, esperando a que los combatientes vuelvan a la sociedad; representan a los ausentes. "Y también son mis botas y las de mis compañeros reporteros: imposible ir a terreno en este país sin tener por lo menos un par de esas".

La periodista espera que la exposición, llevada a cabo con el apoyo de la ONG suiza Tierra de Hombres y la cooperación española, pueda llegar a más ciudades y espacios públicos en Colombia.

Cuando le preguntan si una extranjera tiene legitimidad para tocar el tema del conflicto, acude a un amigo colombiano que escuchó la exposición y salió conmovido: "Uno de los testimonios, el de un campesino al que le arrebataron la tierra, le recordó a su abuelo.
Esto me hace pensar que estas voces le pueden llegar a cualquier otro ser humano".

Y sobre lo pertinente de trabajar una y otra vez sobre el tema de la violencia, Christine agrega: "A mí tampoco me gusta: mi hija es colombiana y le deseo un país en paz, pero esto es lo que hay.
Saben, lo que más me alegraría ahora sería cubrir un cese del fuego y ver la Selección colombiana en el Mundial".

¿Quién es Christine Renaudat?

Desde 2001 es corresponsal 'freelance' en Colombia para Radio Francia. Realizó documentales de radio sobre el conflicto con su esposo, Vincent Taillefumier, y para TV5 el documental 'Sin noticias de Elkin', sobre la familia de un secuestrado por las Farc muerto en noviembre pasado. Juntos escribieron 'Tribulations d'un gramme de Coke' (Viaje de un gramo de cocaína), sobre la lucha contra la droga, próximo a salir en español.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
20 de septiembre de 2012
Autor
REDACCIÓN EL TIEMPO

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