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Confesiones de un amor secreto

Eliana Garzón hace una reflexión en esta serie epistolar del Día del Amor y la Amistad.

No sabes cuántas noches he tratado de escribir esta carta, cuántas hojas han terminado en el bote de la basura, cuántos lápices se han acabado sin haber puesto un punto final. 

Aún no entiendo cómo sucedió, supongo que fue aquella tarde de diciembre en que lucías tan hombre, valiente y lleno de vida; eras tan feliz. Tus ojos color miel, esa sonrisa pecadora y ese saco vinotinto. Oh! Saco vinotinto, si supieras como lo haces ver. 

En esas noches en las que he pensado tenerte entre mis brazos, quisiera poder arrancar de tu cuerpo ese saco. He soñado con él tirado en el piso, he soñado con él en mi cuerpo desnudo. Tengo tantas fantasías con esa prenda, porque de seguro huele a ti, sin duda guarda tu calor.

Sí, tuvo que ser esa tarde en la que me enamoré de ti. Parecía un martes como cualquier otro, hasta que apareciste tú, como dice Carilda Oliver en uno de sus poemas: "A veces va una así, desamparada, como pudiendo enamorar la nada, y el milagro aparece en una acera", y he aquí tu sonrisa, el milagro eres tú.

Te he mirado desde lejos por días que parecen años. Me he sentado frente a ti durante ocho meses, siete días a la semana, nueve horas diarias y aún así creo que ni siquiera sabes que existo.

Conozco cada detalle de ti. Sé cuando eres feliz, pero también cuando parece que el mundo estuviera en tu contra; sé cuando estás lleno de valentía para enfrentarlo todo y cuando te invade el miedo. Sé de ti lo que solo los ojos del amor pueden conocer.

Por casualidad, he estado presente en tus desamores. Escuché aquella noche fría en que dijiste que el amor no estaba hecho para ti, que te sentías cansado de luchar y nunca ser correspondido. Qué tonto eres ¿acaso no te das cuenta que muero y vivo por ti? Que cada vez que me miras, incluso cuando no es a mí, esta perdida transeúnte encuentra un motivo para ser feliz.

Mira que he luchado noches enteras con este amor en silencio, que en ocasiones he despertado con ganas de decirte todo lo que siento, pero cuando lo intento, te miro y pienso: "eres tan inalcanzable, como aquella gota de agua al final del estanque".

No se si vaya a terminar esta carta o si tal vez me atreva a escribir tu nombre. Espero arrancarme este miedo del pecho, poder gritarte un día a la cara lo mucho que te amo, porque de tanto que he escondido lo que siento, a veces creo que no eres real, ¿Será que solo eres un sueño? ¿Que este amor no es más que una pesadilla? ¿Que mi mente te ha creado para tener algo perfecto? ¿Y si al querer tocarte te esfumas en el viento?

Eres mi amor secreto. Ni siquiera haces parte de mi mundo, pero eres mi mundo entero. Te detienes a morir por quien no supo amarte, mientras mi amor por ti agoniza en silencio.

Hoy he decidido que antes de seguir debo confesarte lo que siento: cuando caminas hacia mí el corazón comienza a latir un poco más fuerte, me sudan las manos, el tiempo se hace lento, los nervios me invaden. Mira, te haces deseo, de amarte y tenerte, de sentirte, de olerte, de abrazarte y nunca más soltarte.

Acabas de llegar. Me di cuenta que estaba equivocada, no fue esa tarde la que me enamoré de ti, es cada segundo que pasa que tu existencia crea un nuevo amor en mi, unas veces lujurioso, otras veces puro y tierno, pero siempre convencido que esta mujer nació para ti.

Te miro, tu devuelves la mirada y por primera vez estoy convencida que es para mí. Sonríes, una sonrisa más que picara, tímida, y elevas mi mundo; si supieras cuanto me haces feliz.

Ahora voy a ser valiente. Esta carta parece tener un punto final y espero sea el primer paso para entrar a tu vida. ¿Y si me rechazas? No, no lo puedo soportar. Esta vez lo intenté, pensé que lo podría lograr, que este sentimiento dejaría de estar escondido en mi corazón, pero creo que siendo el no una opción, quiero decirte querido residente lejano, que mi amor secreto en el silencio siempre quedará enterrado.

Eliana Garzón
Redacción ELTIEMPO.COM

Publicación
eltiempo.com
Sección
Entretenimiento
Fecha de publicación
14 de septiembre de 2012
Autor
Eliana Garzón

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