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Obama y Romney: cabeza a cabeza por la Casa Blanca

Convenciones de partidos apretaron carrera electoral en Estados Unidos. Obama no la tiene fácil.

Las cartas ya están sobre la mesa. A lo largo de las últimas dos semanas, y en el marco de las convenciones nacionales, los partidos demócrata y republicano en Estados Unidos están en el preámbulo de una batalla que, de momento, se ve más apretada que nunca.

El presidente Barack Obama lo dejó claro en su discurso de este jueves: quiere cuatro años más para concretar las promesas que le han sido esquivas en este primer período.

Para su rival, el republicano Mitt Romney, esos mismos cuatro años demuestran que a Obama le quedó grande el país y ofrece una nueva dirección.

Una carrera muy apretada

Si bien Romney repuntó en las encuestas tras sus tres días de máxima exposición en la convención de Tampa, los sondeos indican que la carrera está virtualmente empatada.

Según el promedio de encuestas que produce Real Clear Politics, el exgobernador de Massachusetts, pasó de un 43 por ciento que registraba el 12 de agosto a un 46.5 por ciento esta semana.

Obama, que llevaba meses aventajando a su rival, cayó del 48 por ciento que registraba ese mismo mes a un 46,8 por ciento. Es la primera vez en casi 12 meses, vale anotar, que Romney logra equiparar al Presidente en las intenciones de voto.

La pelea está igualmente cerrada en los llamados estados indecisos, esos 8 o 10 estados del país que suelen oscilar entre uno y otro partido y en donde se definirán las elecciones. En Ohio por ejemplo, Obama le saca 1 punto a Romney, mientras que en Florida la diferencia favorece a Obama por un 0,5 por ciento. Y algo similar sucede en Wisconsin, Virginia y Iowa. A estas alturas, en otras palabras, la cosa está para cualquiera.

Dos visiones diferentes

A diferencia de otros ciclos electorales, las convenciones demostraron que entre republicanos y demócratas hay un mar de distancia a la hora de definir el país que proponen. E implica que, de ganar Romney, los cambios serían mayúsculos.

El exgobernador le apuesta a la deducción de impuestos como estrategia para reactivar la economía, generar empleos y reducir el déficit. Con lo que pretende, además, reducir el tamaño del Estado.

Así mismo, considera un fracaso la mayoría de iniciativas adelantadas por Obama en estos cuatro años y ha prometido acabar, entre otras, con la ley de reforma a la salud que se aprobó en el 2010.

El Presidente insiste en que los ricos deben pagar más impuestos y que el Estado no solo debe estimular la economía con el gasto sino proteger a los más necesitados. Y alega que si la recuperación económica tras la crisis del 2008 ha sido lenta, no es por culpa de sus políticas sino la agudeza de la recesión.

Por eso pide a los estadounidenses paciencia y otros cuatro años para dejar que florezcan las iniciativas.

Como Presidente en ejercicio, y lo que supone en materia de exposición, Obama arranca con ventaja. Después de todo, aveces es mejor malo conocido que bueno por conocer.

Pesa también su liderazgo en la recuperación de la industria automotriz estadounidense, que se daba por muerta en el 2008. Un hecho de vital importancia en Ohio y Michigan, cunas de esta industria y que como estados oscilantes, pueden por si solos dar la victoria a Obama en noviembre.

Así mismo, cuenta con impecables credenciales en política exterior pues puso fin a la guerra en Irak, le apostó con éxito a una aproximación multilateral a la crisis con Libia y se ganó la joya de la corona tras abatir el año pasado al líder de Al Queda Osama bin Laden. En este ámbito, Romney ha dado varios traspiés, como cuando llamó recientemente a Rusia el enemigo número uno. Todas cosas que Obama le sacó en cara durante su discurso en la Convención.

Pero en estas elecciones pesarán mucho más los temas domésticos, particularmente el Estado de la economía. Y allí es donde Romney se hace fuerte. El ánimo en el país es lúgubre ante el lento ritmo de la recuperación. Y el argumento republicano es que los malos resultados no son consecuencia de las circunstancias sino de las malas políticas adoptadas por la Casa Blanca.

Y en eso los números los respaldan. Obama recibió el país con un índice de desempleo del 8.3 por ciento. Hoy, 43 meses después y más de 2 billones de dólares gastados en estimulo económico, la cifra es casi idéntica (8.1 por ciento en agosto). A lo que se añade un monstruoso déficit fiscal que ya supera los 16 billones de dólares. 

(Lea también: Desempleo, la piedra en el zapato de Barack Obama)

Si bien la cifra de desempleo bajó dos centésimas en agosto, el número de trabajos que creó la economía fue inferior a lo esperado (se crearon 96 mil nuevos empleos y se esperaban 140.000). Según los expertos, si el número de desempleo bajó un poco, no fue por un aumento de nuevos empleos sino por que más gente se retiró de los listados de desempleo. Es decir, que las cosas siguen igual pese al cambio en el número.

Si esas cifras se sostienen a lo largo de estos dos meses, la elección podría terminar siendo un referendo sobre la gestión de Obama que sin duda beneficiará a Romney.

Al mandatario tampoco lo ayuda la historia. Solo un presidente, Franklin Delano Roosevelt, ha sido reelecto cuando los índices de desempleo del país están por encima del 8 por ciento.  

Los latinos pesarán, y mucho

A lo largo de los últimos 10 años los latinos han sido catalogados como 'claves' en las contiendas electorales de Estados Unidos. Y en esta ocasión, no será diferente. De hecho, dice el exasesor para las Américas del Consejo Nacional de Seguridad, Dan Restrepo, podrían pesar aún más.

Prueba de ello fue la relevancia que ambos partidos le dieron a este sector durante las Convenciones Nacionales. El senador de la Florida Marco Rubio, por ejemplo, fue el encargado de presentar a Romney durante la cita en Tampa mientras que Julián Castro, alcalde de San Antonio, Texas, hizo historia al convertirse en el primer hispano que oficia como orador principal en la apertura de la convención demócrata.

Y no es para menos. En 5 de los diez estados indecisos que definirán las elecciones (Colorado, Nuevo México, Nevada, Florida, y Virginia), representan más de un 20 por ciento de la población.

Sergio Gómez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

Publicación
eltiempo.com
Sección
Internacional
Fecha de publicación
8 de septiembre de 2012
Autor
Sergio Gómez Maseri

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