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Califican de 'realista' negociar bajo el fuego

Analistas sostienen que un cese de las hostilidades debe darse al final del conflicto.

Para académicos y expertos, es realista el anuncio del presidente Juan Manuel Santos de que los diálogos de paz con las Farc se den en medio del conflicto armado.

En su alocución, el mandatario señaló que "el acuerdo" alcanzado esta vez con la insurgencia "es diferente porque no tiene despejes de territorio y porque no hay cese de operaciones militares".

Para algunos académicos, esta es la mejor vía para el inicio de conversaciones ya que los diálogos no corren el riesgo de romperse ante los ataques de alguna de las partes.

En su ensayo '¿Cuándo interrumpir una guerra civil?, el mejor tiempo para un cese el fuego', la experta en resolución de conflictos Sylvie Mahieu explica que la exigencia de un cese el fuego al comienzo de un proceso ha llevado en la mayoría de los casos a que este sea violado por las partes para fortalecerse. El cese de las hostilidades, dice la autora, debe darse cuando ya está casi todo acordado para una desmovilización final.

Propuesta rechazada

De las palabras expresadas por el jefe de las Farc, Rodrigo Londoño 'Timochenko', se desprende que la guerrilla habría planteado un cese el fuego, pero que esta propuesta fue rechazada por los agentes del Gobierno.

En su discurso, el líder guerrillero afirmó que para el Gobierno posibilidades como esta son "concesiones en el terreno de la guerra".

"En su extraño parecer, cualquier posibilidad de cese el fuego, tregua, armisticio o despeje únicamente contribuye a la creación de incentivos perversos", afirmó.

Fuentes consultadas por EL TIEMPO dijeron que para el Estado es difícil ingresar a una negociación de paz dejando de lado la ofensiva militar, ya que esto provocaría un desgaste del Gobierno frente a la opinión pública.

En tal sentido, Jairo Libreros, catedrático del Externado, dice que "todo acto de violencia de las Farc va a ser debitado a la popularidad del Presidente" y que "ese es un riesgo muy alto que él asume en momentos en que sus niveles de aceptación son buenos".

Al caso colombiano parece caerle bien aquello del premio Nobel de Paz de 1994 y actual presidente de Israel, Shimon Peres: "Hay que hacer la guerra como si no hubiera diálogos de paz, y hacer los diálogos de paz como si no hubiera guerra".

Las diferencias con otros procesos de paz

Durante el anuncio, el presidente Juan Manuel Santos fue enfático en que el proceso de paz que comienza con las Farc tiene marcadas diferencias con anteriores intentos, y advirtió que uno de sus principios será "aprender de los errores y aciertos del pasado".

En palabras de Santos, una de las principales diferencias es que esta vez las conversaciones serán en el exterior "para seguir trabajando con seriedad y discreción: comenzarán en Oslo la primera quincena de octubre y luego continuarán en La Habana".

Esta decisión de dialogar por fuera del país implica reserva en las conversaciones, seguridad para los equipos negociadores y lejanía de estos de los sucesos diarios del conflicto en Colombia.

Otra diferencia es que estos diálogos, según Santos, "no tendrán un tiempo ilimitado", pues "se medirán en meses, no en años".

"Acordamos que la duración estará sujeta a que se revisen los avances cada cierto tiempo, y si no hay avances sencillamente no seguimos", agregó.

Las tres fases en que se divide el proceso también diferencian este de los otros intentos para llegar a la paz. Según lo anunciado, habrá tres etapas: la exploración -que ya se cumplió-, las negociaciones como tal y la implementación de los acuerdos alcanzados.

EL TIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
5 de septiembre de 2012
Autor
EL TIEMPO

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