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Jaime Tobón Villegas: el patriarca de los gremios en Antioquia

El exalcalde de Medellín y exgerente de EPM tiene 94 años y sigue compartiendo sus experiencias.

No le duele ni un dedo, y para leer no requiere lentes. Mueve su cuerpo de 1,90 de estatura con agilidad y tiene una memoria descomunal, tanto que recuerda los nombres de sus compañeros y maestros de escuela y universidad.

Todo parece menos que estuviera "marcando" los 93 años, como dice él. Aún mantiene el mismo dinamismo que a mediados de siglo le permitió desde Fenalco crear los créditos para los comerciantes arruinados por el 'bogotazo'.

Aunque ocupó los más importantes cargos gremiales en el país, vive con lo necesario en su casa en El Poblado, y está tratando de vender su pequeña finca, donde guarda el patrimonio: sus libros.

"Manejé mucho dinero, en muchas empresas y entidades, y por fortuna no tengo plata. Jamás acepté comisiones y nunca hice encuentros de negocio por fuera de la oficina. Por eso creo que aún me recuerdan", dice Tobón.

Casi siempre está de traje, sombrero 'bombín' y bastón. En el dedo meñique de su mano izquierda sobresale un anillo con una piedra opaca. Como su filosofía es que "se descansa en la otra vida", aún da asesorías, conferencias y con motivo de los 25 años de la Cámara de Comercio del Oriente -que fundo en 1987-, aceptó dirigirla este año.

El tiempo libre lo dedica a lectura, pues considera que hay que estar siempre actualizados. También escribe. Aunque ya había publicado seis libros sobre economía y educación, hace poco cumplió su sueño de darle vida a uno de poesías y de grabar dos álbumes musicales con letras suyas.

"No tengo nada de especial, solo he sido dedicado y honesto. Un liberal radical. Del grupo de primer año de derecho en la Universidad de Antioquia, en 1941, todos eran extraordinarios, excepto yo", dice.

Este patriarca paisa, que recuerda que iba al Liceo Antioqueño descalzo y de gorra, nació en El Tablazo, "una romántica vereda de Rionegro, morada de muchos escritores en aquella época".

Su padre, un agricultor y comerciante de bestias, murió cuando el tenía cuatro años. La viuda no tuvo más camino que irse para Medellín con sus cuatro hijos para subsistir.

"Era 1926. La Fundación San Vicente nos regaló una casita de tierra, de dos cuartos, en Bueno Aires, y mi mamá cosía en una singer de manubrio que aún conservo. Hice la escuela con los Hermanos Cristianos, cerca de la Placita de Flórez", recuerda Tobón.

Cuando terminó cuarto de escuela regresaron a Rionegro por enfermedad de su abuela. Allí aprendió a cultivar y ayudaba en la escuela con los niños más pequeños. Luego regresaron a Medellín, terminó el bachillerato con honores e ingresó a la universidad.

En el primer año de derecho, un amigo lo recomendó para que fuera escribiente en la Asamblea de Antioquia. Luego lo nombraron citador de la Inspección de El Poblado, en la que también fue inspector.

Cursaba tercer año de derecho y, por otra recomendación, se fue para Bogotá a trabajar en el Ministerio de Hacienda -presidido por Carlos Lleras-, como ayudante de la pagaduría. Terminó como jefe de rentas en 1947, cuando recibió su título de la Universidad Libre.

En este claustro fue desde delegado estudiantil hasta rector. Entre 1949 y 1957 trabajó en Fenalco, y allí fue director los últimos tres años. En ese rol unió a los gremios, lo que aceleró la caída de Rojas Pinilla.

Por otro lado, fue el primer presidente de Camacol y fundó una oficina de abogados, que según él, se convirtió en el consulado paisa en la capital. También trabajó para decenas de empresas y gerenció Peldar.

En 1967, por solicitud del presidente Lleras, fue nombrado alcalde de Medellín. Después manejó la Federación de Fondos Ganaderos; entre 1975 y 1976 gerenció EPM y de 1988 a 1993 estuvo al frente de la Universidad de Medellín.

Años más tarde fue director de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) y la Asociación Colombiana de Industriales de la Carne (Acinca).

"Desde muy temprano me di cuenta que yo no estaba para producir plata, sino para prestar servicio. Me entristece que muchos piensen en acumular y no quieran redistribuir nada", comenta Tobón con impotencia.

Ni un día se queda quieto y comparte la tesis de que lo único que le queda al hombre es lo aprendido: "Solo habrá paz cuando se ponga a estudiar a la gente de noche y de día, de arriba a abajo", concluye.

ÓSCAR ANDRÉS SÁNCHEZ
Redactor de EL TIEMPO
MEDELLÍN
 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Colombia
Fecha de publicación
2 de septiembre de 2012
Autor
ÓSCAR ANDRÉS SÁNCHEZ

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