12 universitarios han sacado a siete inocentes de cárcel

12 universitarios han sacado a siete inocentes de cárcel

Se trata del Proyecto Inocencia, liderado por Mario Iguarán, decano de la Manuela Beltrán.

12 universitarios han sacado a siete inocentes de cárcel
18 de agosto de 2012, 03:02 am

En el décimo piso de un desapercibido edificio de la calle 72 con carrera 9a., en Bogotá, funciona una oficina a la que este año han entrado 578 personas con la esperanza de que un grupo de estudiantes les ayuden a sacar a familiares o amigos de la cárcel.

No es un consultorio jurídico ni un despacho judicial, y mucho menos un prestigioso bufete de abogados. Las tres oficinas, antecedidas por una pequeña recepción, han servido de búnker a un grupo de 12 principiantes de derecho y profesores que en cinco años han logrado sacar de la cárcel a siete condenados, quienes se habían resignado a un fallo injusto.

Esta cifra ha hecho conocer en las cárceles de todo el país el Proyecto Inocencia, una iniciativa de la Universidad Manuela Beltrán, que desde el 2007 se propuso reemplazar su consultorio jurídico por una estrategia en la que los estudiantes revisen expedientes en los que se evidencia que la justicia se equivocó.

Este grupo de estudiantes es hoy liderado por el exfiscal Mario Iguarán, decano de la Facultad de Derecho de esa universidad.
Gracias a esta iniciativa salió de la cárcel Fabio Buriticá, un conductor de mula que había sido condenado a 48 meses de cárcel por receptación, luego de que un compañero le regaló cinco kilos de leche en polvo, sin saber que esta había sido robada.

Juan Carlos Cárdenas, abogado, profesor y director del Proyecto
Inocencia, y sus estudiantes también lograron que René Martínez volviera a la libertad tras haber sido detenido por un supuesto pedido de extradición de Perú por narcotráfico. Pero la pena era para un homónimo.

La estrategia

El abogado Juan C. Cárdenas explicó el perfil de las per- sonas que han ayudado: no tienen plata para defenderse, el abogado de oficio que les asignan no quiere asumir una batalla jurídica y terminan aceptando cargos. Por eso los universitarios no se conforman con delitos menores sino de envergadura como homicidios y narcotráfico, en los que inocentes terminan 'salpicados' o suplantados.