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'Nunca me imaginé alcanzar el éxito que alcancé': Jairo Varela

Lea la entrevista que en pasado mes de mayo, Jairo Varela concedió a la revista Bocas.

Jairo Varela es toda una institución de la música tropical en Colombia, en Latinoamérica y no es para nada descabellado si digo que en el mundo. Como creador y líder del Grupo Niche se ha encargado de llevar la salsa de Santiago de Cali a diversos rincones del planeta.

Para él, este mes de mayo no es igual a los del resto del año. Este mes puede mirar atrás, sonreír de manera serena -como lo suele hacer- y sentirse orgulloso de que su agrupación insignia cumple treinta años de carrera musical. Treinta años que "no han sido fáciles, pero gracias a Dios se han con- seguido éxitos".

Jairo Varela es un tipo de origen humilde, nació el 9 de diciembre de 1949 en Quibdó, Chocó, en una familia numerosa, cuando tenía ocho años fundó su primer grupo musical, La Timba.

Su mamá fue quizás la primera persona que se dio cuenta de que su hijo tenía un talento in- usual y reunió dinero para regalarle uno de sus primeros instrumentos: una guitarra.
Músico empírico, vino primero a Bogotá a probar suerte, pero el Grupo Niche no fue demasiado exitoso en una tierra -en ese momento- de bambucos. Por eso, Santiago de Cali siempre será su casa, porque fue allí donde surgieron aquellas canciones que lo llevaron a la cima.

Fue esta ciudad cercana al Pacífico, con tradición salsera, donde "El Maestro" -como comenzaron a decirle de un momento a otro- produjo en los años 80 "himnos" como Cali pachanguero o Del puente para allá, por nombrar solo dos canciones.

Sin darse cuenta, la fama, el dinero y el reconocimiento llegaron para ubicar- lo en la cima, conoció el mundo y se creyó imbatible... Pero no todo fue color de rosa. Varela visitó el averno.

"Su prueba de fue- go" fueron dos estadías en la cárcel, que le quitaron más de cuatro años de su vida, al verse implicado en un asunto con uno de los jefes del Cartel de Cali. Fue liberado por buena conducta, después de cumplir dos terceras partes de su condena por enrique- cimiento ilícito y no se cansa de decir que siempre fue inocente.

Hoy, a sus 62 años, desde su "oficina" Es- tudios Niche, ubicada en la calle Quinta en Cali, Varela continúa produciendo, está empeñado en ser un ejemplo para sus hijos, sus seguidores y en perpetuar el legado que ha construido -junto a un buen número de músicos- con el inigualable Grupo Niche.

¿Cómo piensa celebrar los 30 años del Grupo Niche?

El actual Grupo Niche, "La segunda generación", está liderado por unos músicos inmensos: Julio López, Eddy Saa, Mauricio Cachama y Elvis Magno, con ellos tenemos planeado hacer un buen número de presentaciones en diferentes ciudades de Colombia y otros países. Estoy organizando muchos conciertos, lo que me falta es tiempo.

¿Tiene pensado lanzar un nuevo trabajo, algún nuevo proyecto?

Trabajo en concreto como tal, no. La verdad es que yo siempre estoy produciendo, porque ahora hay una nueva forma de sacar la música. Antes se lanzaba un larga duración. Ahora uno saca dos compases de una canción y los piratas están esperando qué va a pasar con eso. Entonces decidimos sacar sencillos. Venimos trabajando de esta forma desde hace cuatro años para acá.... Sacamos Un día después, Cómo arrancar- te una sonrisa, una nueva versión de Sin palabras, y hace poco, Aprieta.

¿Cuándo surgió la idea del Grupo Niche?, ¿pensa- ba que alcanzaría tantos logros y que la agrupa- ción seguiría vigente tras tres décadas?

Yo creo que si fuera adivino no estaría aquí. Franca- mente nunca me pasó por la cabeza alcanzar el éxito que alcancé. Lo que sí creí desde un comienzo es que lo que yo hacía era un poco distinto a la manera como trataban de expresarse los demás artistas en sus canciones. Uno sabe..., yo tenía la ventaja de haber nacido en el Chocó, una tierra de tanto lío, tanto problema, de tanta desatención por parte del gobierno, tanto problema social; pero a la vez con hermosos paisajes, una naturaleza exuberante, con una belleza única. La suma de esos elementos me dio motivos para poder expresar con mucho ahínco, con muchas ganas, todas mis vivencias personales y de la gente que me rodeaba.

¿Cómo fue su niñez en Quibdó?

En el Chocó no hay ricos. Al menos yo no he visto el primero. Vengo de una familia sencilla, mi mamá fue una educadora, escritora, madre cabeza de familia, le tocó levantar seis hijos. A mi papá lo conocí a los nueve años en Domingodó, en la región del bajo Atrato, en Chocó. Él era un hombre trabajador, reservado, seco, frío.

En ese primer encuentro me preguntó por mi mamá y mis hermanos. Nunca quiso salir de la selva. Por eso a uno le tocaba complementarse con lo que encontraba en el camino. Gracias a Dios, los principios, los cimientos, lo fundamental, fue bien puesto en la casa, bien orientado y eso dio para que yo fuera una persona de cualidades y calidades, reconocido por la sociedad como un ser servible. En Quibdó estuve hasta 1966 cuando se incendiaron cerca de 38 manzanas. De allí me fui a Bogotá, donde viví más de 14 años.

¿De dónde viene su gusto por la salsa, la música en general?

Yo creo que siempre estuvo presente en mi sangre. Mi abuelo, por parte de mamá, Eladio Martínez Vélez, fue un gran músico, un gran artista. De él aprendí y heredé muchas cosas. Yo, por ejemplo, soy primo por segundo grado de Goyo y Slow, los integrantes de Chocquibtown. Por algo llega la sangre y así va saliendo gente talentosa, personas que continúan ese legado que se lleva en el ADN.

¿Cómo fue la vida en Bogotá?

Fue dura, pasé mucho trabajo, porque desde un principio me enfoqué en la música. En Colombia no era fácil mantenerse de esta forma. Viví varios años en el barrio Santa Fe. Recuerdo que comencé grabando jingles en un estudio con Hildebrando Ortiz, en esa época productor de El Club del Clan.

Y de allí salieron las oportunidades para empezar a pensar en un pro- yecto personal. Uno mismo se da a la tarea de buscar oportunidades. Luego apareció Discos Daro, con ellos hicimos nuestra primera grabación como el Grupo Ni- che, por $120.000 nos dieron para sacar Al Pasito.

En esa época estuvieron Saulo Sánchez como cantante, Francisco García en el bajo, Nicolás Cristancho en el piano, Alí "Tarry" Garcés en el saxofón y la flauta, Alexis Lozano en el trombón y como arreglista, Luis Pacheco en las congas. Luego llegaron Álvaro del Castillo, Jorge Bassan y Héctor Viveros como cantantes.

¿Y entonces se fueron para Cali...?

Sí. Nos fuimos para Cali porque Bogotá ya no ofrecía nada, de pronto ahora sí. Además eran los años 80, la salsa estaba en su apogeo en el Valle del Cauca. Así que dije: "vámonos", pasamos mucho trabajo, esto no ha sido fácil, ocurrieron cosas malas que ni quiero recordar y es mejor dejar atrás.

Luego pasamos a Codiscos y allí hicimos en 1981 el disco Querer es poder, con nuestro primer éxito, Buenaventura y Caney. Más tarde, en 1984, Cali Pachanguero, un año después Ana Milé y nos fuimos yendo, vinieron las giras y lo demás es historia... Por eso, en este momento sin demeritar a nadie, y sin querer decir que uno es más que los demás, no miento al afirmar que el Grupo Ni- che es la orquesta latina -incluyendo a las de Puerto Rico- con mayor número de presentaciones en Es- tados Unidos. Me atrevería a decir que pasamos las 2.000.

¿Qué fue lo que encontró en Cali?

Su gente, sus costumbres, ahora solo tengo en mi mente que Cali fue la ciudad que nos catapultó, la ciu- dad que me dio ese impulso necesario pare creer en mí, para darme cuenta de que había cómo, y con qué, hacer las cosas. Allí surgieron otros éxitos: Cali Ají, Mi Valle del Cauca y Del puente para allá. Lo más importante es saber que aporté algo y estuvimos presentes en la época que era.

¿Está casado o se ha casado varias veces?

¿Yo? [Ríe]... He tenido la mala suerte de no tener una estabilidad por culpa de mi trabajo..., en esta vida de nosotros hay mucho sacrificio. Pero no me puedo quejar, en este momento vivo con Damaris Dediego. [Empresaria, exreina del departamento de Chocó en 1994 y primera princesa en el Reinado Nacional de la Belleza].

¿Cómo conoció a Damaris, es verdad que usted la venía siguiendo por todos los reinados?

Realmente ella fue la que me consiguió a mí [ríe], no, mentiras, nos conocimos hace quince años cuando ella vino a mi oficina a contarme sobre un proyecto que tenía con unos calendarios. Allí se dio el flechazo, ella estaba sola, yo estaba solo y desde esa época vivimos en unión libre.

¿Tiene hijos?

Tengo cinco hijos, ninguno de ellos es músico. La mayor maneja desde Miami toda la parte comercial del Grupo Niche para Estados Unidos y el mundo, está casada y me ha dado dos nietas. Otra estudia Ciencias Políticas en la Javeriana de Cali. La otra estudia contabilidad y la menor está terminando bachillerato. El único varón es el mánager de la orquesta.

Siguiendo con el tema de la música, ¿cuáles han sido sus ídolos musicales, la gente que lo ha inspirado?

Bueno..., hay muchos. A mí me gusta la balada pop latinoamericana. Lo que hacía en su momento Nino Bravo, Ricardo Montaner, Luis Miguel. Pero hablan- do de ídolos, ídolos, "superlativos", le puedo nombrar a Blanca Rosa Gil, Rubén Blades, Héctor Lavoe... Yo creo que uno es un computador que vive recibiendo información constantemente, y no es que uno copie sino que ellos le aportan elementos que inciden en tu trabajo, y automáticamente, con tu propio sello, y van tomando una fisonomía para convertirse en una propuesta.

En el género que nosotros interpretamos creo que debo nombrar a El Gran Combo, Willie Colón, La Sonora Matancera, lo que fue Fania All Stars, a Óscar de León, gente que ha dejado una huella. Con muchos de ellos compartimos escenario.

¿Qué instrumentos toca o tocaba?

Ya no toco ni a la novia [ríe]. Cuando estaba pequeñito comencé con la dulzaina, en La Timba. Tocábamos por todo el barrio Roma y a veces acompañábamos a las comparsas. Con ese mismo nombre alcanzamos a presentarnos en Bogotá. También me gusta el bongó, un poco de percusión... Incursioné en la flauta traversa en los primeros discos con el Grupo Niche. Toco un poco la guitarra para guiarme melódica- mente mientras compongo.

Los mejores cantantes o músicos que ha tenido el Grupo Niche...

Todo el mundo ha aportado a la agrupación lo que Dios le dio, pero indudablemente yo digo que un Tito Gómez no se le puede olvidar a uno. Charlie Cardona, Álvaro del Castillo, "Moncho Santana", Willy García, Javier Vásquez, ahora Elvis Magno, gran cantante. Y de los músicos que dieron su talento están César Monge -que venía de la Dimensión Latina-, Álvaro Cabarcas "Pelusa", José Aguirre, Douglas Guevara, Francisco "Pacho" Ocoró, Alexis Lozano, Nicolás Cristancho, Ostwal Serna... En toda la historia han pasado más de 110 músicos. Para muchos, el grupo fue su base, su formación, algunos se independiza- ron con éxito, otros están ahí remando como todos, a ver hasta dónde llegamos.

¿Cómo fueron los primeros conciertos?

Al comienzo sentíamos cierto nerviosismo. Por ejemplo, para el primer gran concierto en el Madison Square Garden, en Nueva York, varios músicos del grupo -en esos me incluyo- no teníamos la experiencia en esta clase de eventos. Pero luego nos fuimos amoldando, nos compenetramos con el público y la verdad es que fue algo apoteósico.

El Grupo Niche fue de las primeras agrupaciones colombianas en tocar en ese escenario...

Sí, y lo hicimos muchas veces, tuvimos 17 presentaciones, si la memoria no me falla; estuvimos también en la despedida de Héctor Lavoe, y en muchos escenarios grandes y festivales panamericanos y diversas ciudades de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Recuerdo que hasta estuvimos como figuras invitadas en un evento en Disneylandia, en París. Hemos tratado de dar al máximo, por el bien de nosotros, la música y el país en general. No por nada hemos sacado más de treinta trabajos discográficos, sin contar sencillos y recopilaciones.

Usted nombró a Alexis Lozano, un músico que estuvo en los inicios del Grupo Niche, y que luego formó la legendaria Guayacán Orquesta, ¿lo consideró a él un rival o a su agrupación?

No, realmente no. A Alexis le guardo un gran cariño, lo respeto como compañero y músico, aparte de su genio, y de su pedantería -porque pedante sí es-, le repito, le guardo un gran cariño. Nos ha faltado es unión para incentivar el apoyo al artista colombiano.

Por ejemplo, al Grupo Niche le suspendieron la presentación en el Día mundial de la salsa en Puerto Rico, por las palabras que pronunció Alexis durante el concierto inaugural de la Feria de Cali en 2010, donde insultó a los músicos boricuas y cubanos. Nosotros estábamos programados para el 21 de marzo de este año. ¡Hasta acá nos cayó el latigazo!

Hablando de los integrantes del pasado, ¿cuál es el pleito que tiene con Alberto Barros (exdirector, arreglista y productor del Grupo Niche)?

Lo que pasó con él es una situación bien difícil, es prácticamente un plagio, él se está apropiando abusivamente de mis canciones. Hay un empresa que tiene la representación legal de mi trabajo, se llama Niche Business Enterprises; esta empresa nunca recibió una solicitud por parte de Alberto Barros para grabar mis canciones, hay unas que están exactamente como yo las hice, con los mismos arreglos, la misma velocidad, las mismas características sin cambiarles nada, y esto configura un delito en contra de la propiedad intelectual.

Después de que se copian ocho compases en una canción, se constituye un plagio, en mi caso no son ocho compases sino las canciones enteras, y aparte de eso, este señor con- figuró una orquesta, Tributo a la salsa colombiana, que está presentando prácticamente como el Grupo Niche. La confusión se origina más, porque ha llamado a cantantes que pasaron por el grupo. Si usted lo analiza, es algo bien planificado para hacerme daño a mí, y para que con el tiempo él quede como autor de los temas insignias de Niche.

El problema (cosa que yo no sabía) es que cuando una persona hace un popurrí -un mosaico de varios temas- como el que hizo Alberto con mis canciones, las regalías son para el autor de este "picadillo". ¡Se está adueñando de todo! Lo que me salva es que él nunca tuvo mi aval, mi autorización para poder grabar estas canciones.

¿Qué puede decir de Alberto Barros?

Yo le voy a ser sincero, Alberto es un gran músico, pero es una persona que siempre ha estado por el "lado izquierdo" de las cosas. Desde hace años pare- ce que tiene como objetivo tumbar al Grupo Niche. No sé auspiciado por quién, pero se necesita mucho dinero para hacer lo que está haciendo en Miami y México. Armar todo una orquesta, conquistar los mercados, meterse en la televisión mexicana, realizar videos, cuadrar shows...

El grupo Niche ha tenido gran repercusión en México...

Sí, pero hasta que apareció esta cuestión de Tributo a la salsa colombiana, porque la verdad es que nos ha quitado mucho trabajo, parte del mercado y ya está llegando a países como Ecuador... Por eso hay que frenar al señor Alberto Barros.

Siguiendo con el pasado, a usted se le relacionó con el Cartel de Cali y estuvo en la cárcel por este vínculo. ¿Cómo ocurrió todo esto?

¡Yo no sé de carteles! Yo estuve en la cárcel injusta- mente, en realidad hasta este momento ni sé bien por qué estuve. Ya la gente conoce la historia, pero se la voy a repetir. Realmente todo fue por un che- que de 14 millones girado por don Miguel Rodríguez [narcotraficante, exjefe del Cartel de Cali], como pago de una presentación que tuvo el Grupo Niche en un cumpleaños de una sobrina de él.

Nosotros fuimos, tocamos y nos pagaron. Me detuvieron el 8 de diciembre de 1995 en el aeropuerto de Cali, cuan- do regresábamos de una gira por los Estados Unidos. Por eso perdí cuatro años y medio de mi vida. Y ahora uno ve que ni a un guerrillero, ni a un paramilitar le meten esa cantidad de años como me tocó a mí.

¿Como fue todo este proceso?

Yo fui uno más en la cárcel. No tuve comodidades ni privilegios. En la cárcel conocí al doctor Gustavo Espinosa, al señor Armando Holguín Sarria [exsenadores implicados en el proceso 8.000], al doctor "Mao" [Mario Alfonso Escobar, abogado y comentarista deportivo], gente buena y capaz. Desconozco sus casos, o qué delitos cometieron, pero sí puedo decir que me hicieron mi vida más llevadera.

¿Se sintió derrotado?

Es muy difícil responder esa pregunta, realmente me sentía era impotente, porque quería gritar que era inocente, que no era culpable. Es más, aunque el cheque estaba girado a mi nombre, ni yo fui el que lo recibí. Nosotros nos presentamos en fiestas privadas de personas que luego fueron asociadas a los carteles de la mafia colombiana.

Pero no fuimos los únicos. En esa época estos señores contrataron también a El Gran Combo, a Óscar de León, a Julio Iglesias, a Paloma San Basilio, por nombrar tan solo algunos de los grandes artistas de la época. La persecución la hicieron contra el Grupo Niche, de pronto por ser los más representativos y porque necesitaban poner un ejemplo que causara miedo en los demás.

Durante su estancia en la cárcel, le negaron el permiso para asistir al entierro de su mamá, ¿ya perdonó a los que les impidieron este acto?

Yo eso no lo perdono. Eso que lo que perdone Dios. Específicamente fue el exfiscal Alfonso Gómez Méndez, quien dijo que yo era una persona de alta peligrosidad para la sociedad.

Lo peor es que en esa época estaba en la cárcel, en Bogotá, el señor Manuel Francisco Becerra Barney [excontralor general de la nación], a él se le murió uno de sus padres, y lo dejaron ir hasta Palmira para el sepelio. Cuando me dejaron en libertad en 1999, fui a visitar a mi mamá al cementerio.

¿Y en el asunto de la canción relacionada con el narcotraficante José "Chepe" Santacruz, hubo dinero de por medio?

¡Nunca hubo ningún acuerdo de dinero! Y déjeme le explico bien.
La esposa de Luis Santacruz, medio hermano del señor José Santacruz, me pidió que le hiciera un tema para su hijo. Yo le respondí que no podía hacerlo por- que yo no sentía nada por este niño, no teníamos un vínculo.

Pero entonces una vez en Nueva York me acordé de mi hijo, y para cumplirle a esta señora, en la canción Mi hijo y yo, hice un acróstico con el nombre del niño (José Luis Santacruz). El problema es que la gente creyó que era para su tío. Pero yo a ese señor ni lo conocí, y le repito, no hubo pago por esta canción.

¿Cuándo se dijo a sí mismo "la logré"? ¿Cuándo se sintió realmente importante?

Eso es algo que se va dando. El reconocimiento lo otorga la prensa, los medios de comunicación, las amistades. Lo que uno siente al ver todos los sitios llenos, la expectativa que genera el grupo. Por ejemplo, llegar a México y encontrarse a un centenar de personas en el aeropuerto con flores y rosas, allí uno dice "algo está pasando".

Cuando nosotros hicimos la presentación en el Campo de Marte, en Lima, Perú, había docenas de reporteros gráficos en el aeropuerto. A mí me entrevistaron desde el avión, me llamó el capitán de la nave y me dijo que si quería hablar. Yo no entendía qué pasaba, luego me explicaron que era para un medio peruano. Así que fui a la cabina y hablé un poquito, y cuando aterrizó el avión y nos debíamos bajar, eso era impresionante, había guardias de seguridad... Esos momentos son los que se encargan de dilucidarle a uno a qué nivel ha llegado.

Y en este camino a la fama, y la "rumba pesada", ¿adquirió algún vicio?

Yo estuve metido en la marihuana por ocho años, hasta que dije ¡no más con esto! No más con una cosa que te inhibe, que te produce pena al hablarle a la gente de frente. Le repito, dije ¡no más! y la cancelé. Así como cancelé el cigarrillo. Muchos amigos me dicen: "carajo, pero la persona que más fumaba en el mundo eras tú".

Eran cuatro, cinco paquetes al día. Apagaba uno y prendía el otro. Así que también dije ¡no más! y punto, ¡se acabó!

¿Y con el licor?

¡Jamás!, jamás he sido muy aficionado al licor. Me tomo un trago social..., un traguito, o medio trago o lo dejo por ahí..., el licor no es lo mío.

¿Cuál considera que es su mayor logro?

Saber que mi trabajo fue reconocido por mis compatriotas y por toda la gente latinoamericana.

Latinoamérica es prácticamente un solo país. Cuando uno ha tenido la posibilidad de ir al exterior, se da cuenta de que casi somos uno solo. Con algunas diferencias en el modo de hablar, pero realmente somos uno solo. Y tener ese reconocimiento en esta parte del continente me reconforta, me enorgullece y me compromete para trabajar cada día más.

¿Cómo ve el futuro de la salsa? ¿Cree que se ha opacado con géneros nuevos como el reguetón?

Esos son procesos que se deben aceptar, cada género tiene su momento, pero afortunadamente la salsa es un género muy estructurado, con in- fluencias del jazz, el blues. Es algo muy complejo, por eso siempre va a estar allí debido a la riqueza rítmica que tiene: guaracha, guaguancó, chacha- chá, rumba, tiene de todo.

Hasta ahora no me he visto permeado por esos nuevos géneros, no he necesitado hacer colaboraciones ni cambiar mi estilo. Pero uno no puede decir "De esta agua no beberé", a lo mejor nos da por hacer alguna fusión, pero hasta el momento no ha habido la necesidad. El consejo que le doy a la gente, a los futuros músicos, es que se preparen, que sean originales, que allí está el secreto.

Una de sus pasiones es el fútbol, ¿y ahora que el América está en la B qué?

[Risas], no pues toca seguir apoyándolo, aunque ir al estadio hoy en día es peligroso, yo le cogí miedo, hay mucho vandalaje, toca estar preparado por si toca salir a correr.

Yo por ejemplo le hice un tema, todo un himno: "América juega para ser campeón, de la mano de Ochoa comenzó el sabor...". Toca entonces apoyar al equipo desde lejos, por televisión.

¿Se considera rico?

Ni en glóbulos rojos. Siempre he sido un hombre normal. La fama viene con el dinero, son hermanos. Pero yo no he sabido valorar eso, no le he cogido una uña a la fama, ni al dinero. Estos elementos no han sido mi prioridad, ni hacen parte de la esencia de lo que yo quiero ser. Yo vivo como una persona normal, común y corriente; no tengo grandes lujos. Solo les pido a mis hijos que estudien, que se olviden de los placeres mundanos, les digo que la vida es una sola, que la disfruten sanamente.

Daniel Vivas Barandica
Revista BOCAS

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
8 de agosto de 2012
Autor
Daniel Vivas Barandica Revista BOCAS

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