Personajes coloridos en libro de Sam Kean

Personajes coloridos en libro de Sam Kean

Un recuento de 'La Cuchara Menguante' libro de Sam Kean.

Personajes coloridos en libro de Sam Kean
1 de agosto de 2012, 02:19 pm

'La Cuchara Menguante' es un libro de química. Pero, ¡no tiene una sola coma técnica ni aburrida! Al contrario. Es la más divertida colección de relatos verídicos acerca de cada uno de los elementos de la tabla periódica (esa que uno observaba con una mezcla de terror y fascinación colgada en la pared del salón de clase), y de los coloridos personajes detrás de su descubrimiento. Comenzando por el título, que alude a una broma que a veces juegan los científicos: fabrican una cuchara de galio (que se derrite a los 29 grados Celsius) y se la dan a sus amigos para que rebullan el té y vean con asombro cómo la cuchara desaparece dentro de su taza.

¿Por qué Gandhi odiaba el yodo? ¿Cómo fue que el radio casi arruina la reputación de Marie Curie? ¿Y qué de ese plan de la CIA de asesinar a Fidel Castro poniéndole talio dentro de las medias?

Las 350 páginas se van como el agua a medida que uno descubre las anécdotas y esos bocaditos de información que hacen sonar inteligentísimo a cualquiera en las fiestas. Por ejemplo, uno puede lucirse explicando cómo el elemento europium (ese ni lo conocía) hace que los billetes de Euro sean "la moneda más sofisticada jamás creada". O contar que el tungsteno era el elemento más in de la II Guerra por su uso en la fabricación de armas.  O que el elemento N. 43, ahora conocido como tecnecio, ha sido descubierto en tantas ocasiones por separado y recibido tantos nombres, que es "el monstruo Loch Ness del mundo elemental".

Este libro es el lugar para descubrir cómo la expedición transcontinental de Lewis and Clark en 1804 llevó laxantes de mercurio (por si acaso), y cómo la ruta tomada por los expedicionarios pudo ser establecida después, mapeando las letrinas untadas de mercurio.

Kean hace otra cosa que me gusta: les confiere a los elementos una personalidad colorida, irreverente y a veces poética. El mercurio es una "lenteja de plata", mientras que el carbono "se le pega a cualquier cosa, siendo notable por su promiscuidad".

El cadmio es a la vez un héroe y un villano; "héroe porque es parte de brillantes pigmentos de pintura, y villano por haber enfermado a miles de personas que tomaron de vasos con cristal pintado".

La cuchara de Sam Kean me habría salvado, sin duda, en más de un examen remedial de química. Y no porque el libro provea explicaciones acerca de cosas como los electrones en las órbitas P o S de un átomo. Sino porque me habría abierto la puerta a un mundo fascinante de historias sobre cada una de las sustancias químicas, que a su vez me habría dado la motivación para querer entender la materia. Si fuera profesora en un colegio, estaría corriendo a compartir estas historias con los chicos.

Después de todo, hay que aprovechar que los elementos de la tabla periódica son ahora más populares que nunca: desde estar plasmados en coloridas camisetas, hasta ser la atracción central de la serie televisada Breaking Bad.

Por Ángela Posada-Swafford
Miami