Un grupo de jóvenes bogotanos hace música con la basura

Un grupo de jóvenes bogotanos hace música con la basura

La agrupación llamada Latín Latas crea instrumentos musicales a partir de desechos reciclados.

Un grupo de jóvenes bogotanos hace música con la basura
1 de agosto de 2012, 02:30 am

El grupo bogotano Latin Latas podría parecer una parodia del grupo argentino Les Luthiers, quienes exhibían instrumentos novedosos como el 'latín', es decir, un violín de lata.

Cinco mentes inquietas construyeron los instrumentos de su grupo musical escarbando entre las 6.300 toneladas de basura que se producen diariamente en Bogotá, unos 1.260 camiones llenos de residuos.

Con la firme intención de que su banda fuera una de las pocas -pero cada vez más en auge- muestras de que lo que desechamos puede hacer mucho más que pudrirse, oler mal o contaminar los ríos y los mares, Latin Latas buscó entre los elementos que la mayoría botamos a la caneca, para darles otro sentido y significado.

"Poder darse cuenta que de las cosas que para nadie tienen valor logran salir sonidos y convertirse en arte, es la enseñanza más grande", cuenta emocionada Andrea de Francisco, quien toca el bajo, canta y es la directora musical de la agrupación. "El sonido de nuestros instrumentos es tan limpio y profesional como el de cualquier otra agrupación convencional", destaca.

David Castiblanco, el  baterista del grupo, ha creado guitarras, flautas, panderetas, marimbas e instrumentos de percusión a partir de pelotas de tenis, partes de maniquíes, el marco de una ventana, tubos de PVC, barriles en los que se solía almacenar petróleo y llaves, entre muchos otros, todos ellos con una característica en común: alguien pensó que su vida útil había terminado y por eso fueron a dar al bote de la basura.

Allí, entre lo que muchos consideran inmundicia, Latin Latas indaga y, de manera creativa, reinventa nuevos usos para los desechos porque para ellos todo es reutilizable.

Se describen a sí mismos como "un grupo lleno de sabor que a través de la acción demuestra que la basura no existe" y se declaran amantes de lo que otros descartan, "de su textura, de su color y sobre todo de su sonido".

Sus escenarios de búsqueda no se agotan. Sus casas, la calle, una chatarrería, la parte trasera de un almacén de ropa y, especialmente los centros de acopio, donde los recicladores llevan el material que recogen a lo largo y ancho de Bogotá para disponer de él, hacen parte de los sitios a los que el grupo dirige sus miradas para recolectar sus insumos.

En uno de ellos, el centro de acopio La Alquería, hicieron la grabación del video de la canción , que hace parte de su primer disco EP: Dando lata.

Al tiempo les ofrecieron un concierto de primera a quienes les debemos que al menos el 30 por ciento de las miles de toneladas de basura que producimos en Bogotá puedan nuevamente hacer parte del ciclo y no contaminar, aquellos que, a pesar de que vemos a diario en las esquinas de la ciudad cubiertos de mugre, muchas veces preferimos ignorar.

Con el aire pausado que lo caracteriza, el que le da la paciencia de cumplir la función del 'lutier', David cuenta cómo un día de recolección en una chatarrería cerca a su casa encontraron una caja de herramientas roja que a él le gustó mucho y que con un palo -el eje de una bicicleta que hace las veces de puente-, las cuerdas reutilizadas de otra guitarra y un tornillo, le dieron vida a la 'herramientarra', la guitarra del grupo.

Un disco long play (LP) de tango suena al ritmo de la banda, esta vez no en una radiola, sino como parte del 'babytrash', el bajo que interpreta Andrea y al que se le regula el volumen mediante la perilla de un horno. Un barril que solía almacenar petróleo le da cuerpo al instrumento que finaliza con una parte del marco de una ventana.

"Todo, absolutamente todo es reciclado, la riata con la que lo cargo también es reciclada, hasta la que lo toca es reciclada", confiesa complacida la directora musical, para quien la reutilización también da paso a la posibilidad de reinventarse. "Además de imaginar y crear formas de hacer que las cosas que parecen no servir para nada vuelvan a ser útiles, también debemos reciclarnos a nosotros mismos porque hay mucha gente que siente que es basura", apunta.

Kiwwi es el extranjero del combo. Este español, que llegó a Colombia persiguiendo el amor y que ya es padre de familia, interpreta la 'llaverimba' hecha a partir de tubos de PVC sostenidos con amarres hechos con llaves recicladas, lo que le da su nombre.

En la propuesta de Latin Latas Kiwwi encontró una apuesta sonora "en la que la imaginación y la recursividad no tienen límites" con la que además existe la opción de "decirle a la gente que se ponga las pilas, que la Tierra es nuestra casa", concluye.

Con él coincide Diana Higuera, encargada de los vientos y coros, para quien el grupo es la posibilidad de "llevar un mensaje de conciencia ecológica cultural y de vida, a través de un canal un poco más visible".

Sebastián Hurtado, ingeniero mecatrónico, completa la banda. Toca la 'herramientarra' y también hace coros. En su carrera de ingeniería siempre estuvo interesado en las energías renovables por lo que este proyecto le vino "como anillo al dedo". "Él le mete mano a todo lo electrónico", dice Andrea como preámbulo al relato de uno de sus nuevos proyectos: el de crear instrumentos con los desechos más contaminantes y sobre los que menos idea se tiene de su tratamiento (celulares, pilas, partes de computadores, etcétera).

El tema de "llevar el mensaje" ha hecho que la banda no se case con ningún género. Así como en uno de sus coros se escucha el corrillo del juego de 'Al pín, al pon', el que dice "a la lata, al latero..." también tienen una versión de La temperatura -en la que hacen un llamado sobre el calentamiento global- de Los Hermanos Lebrón, ésta estuvo a punto de embolatarse en medio de las restricciones de la disquera, sin embargo, en cuanto los músicos puertoriqueños se enteraron del proyecto de Latin Latas no solo lo autorizaron sino que se emocionaron con el resultado.

La agrupación pertenece al colectivo Bogotá Basura Cero, que es una iniciativa ciudadana en la que participan desde empresarios hasta artistas como ellos, y que busca unir fuerzas y conocimientos para lograr un cambio real sobre el manejo de las basuras en Bogotá.

Su preocupación por el medio ambiente los llevó a ingeniarse unos talleres a los que llaman 'Reciclándonos', en los que utilizan la música y la elaboración de los instrumentos como una excusa para enseñarles a las personas a trabajar en equipo y a escuchar, según ellos, "dos grandes problemas que tenemos los seres humanos y por los cuales creemos que no logramos encontrar la armonía".

Con esta iniciativa han visitado empresas privadas, entidades públicas y grupos de niños que descubren en Latin Latas, y su música hecha de basura, no solo la opción de ver otras posibilidades en los residuos, sino también un acceso directo al arte.

Encuéntrelos en Facebook como LatinLatas y comuníquese con ellos en latinlatas@gmail.com.

Mónica Vargas León