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Mineros de Buriticá (Antioquia) piden que les regresen socavones

La Continental Gold destruyó 36 minas donde trabajaban 600 mineros informales.

Metiéndose en las ruinas de un socavón y arriesgando su propia vida el minero José Neil Acevedo buscaba entre los escombros las herramientas que quedaron atrapadas, después de que la Continental Gold volara la bocamina donde el humilde hombre trabajó hasta el pasado martes.

Él es uno de los 600 mineros informales que quedaron sin trabajo después de que la multinacional realizara el operativo que terminó con la destrucción de 36 socavones.

"Solo pude recuperar un pico y la pala. Pero de qué me sirven si ya no tengo donde trabajar", se lamenta José.

La Continental Gold es la titular de más de 13 mil hectáreas en el municipio del occidente antioqueño y según el alcalde de Buriticá, Carlos Mario Varela, el operativo que se realizó en las últimas dos semanas es el resultado de unos amparos administrativos solicitados por la empresa, que lo obligaron a desalojar las minas usadas por los mineros informales.

"La Ley me obliga a desalojarlos, si no lo hago me abrirían una investigación. Ellos (la multinacional) interpusieron unos 70 y tengo que cumplirlos, pero la responsabilidad de si vuelan o no las minas es disposición de la Continental, no mía", se excusó el mandatario.

Con esto está de acuerdo el secretario de Gobierno de Antioquia, Santiago Londoño: "Las minas son de esa empresa y ellos pueden disponer del terreno", añadió el funcionario.
Aunque aparentemente todo esté dentro del marco legal, los abogados de los mineros no opinan lo mismo.

"No podían efectuar las voladuras en esos terrenos porque según la Ley 1382, las minas que tengan un proceso de legalización no pueden cerrarse y las minas que fueron destruidas tenían dos procesos de formalización", aseguró Fernando Molina, abogado de los mineros.

El jurista aclaró que lo único que piden es que la administración municipal y departamental "construya una estrategia que proteja a los mineros informales".

Pero Luis Eduardo Gómez, uno de los primeros mineros que conoció el pueblo, no entiende cómo una empresa extranjera puede adueñarse de sus terrenos, volarle la mina y no recibir ninguna retribución económica.

Él mismo, a sus 66 años, puso sus pies sobre las rocas que quedaron sobre la quebrada La Mina que linda con su finca y con nostalgia se pregunta de qué vivirá de ahora en adelante.

"Hace 40 años hago lo mismo, con mi trabajo levanté a mis cinco hijos y todos ellos cogieron este oficio. Qué van a hacer ellos", se pregunta.

Ante el reclamo el alcalde Varela le aseguró a este diario que la Continental Gold está dispuesta a entregar un área, dentro de su título, para que las asociaciones de mineros de Buriticá encuentren un trabajo digno dentro del marco legal.

"Esta semana se iniciarán las negociaciones para que las partes (pequeños mineros y la multinacional) desarrollen una propuesta que dé solución a los problemas. De hecho, Buriticá será el primer municipio con pequeña minería formal", aseguró Varela.

El hombre que mostró las minas a los extranjeros

Rondaba el año 1985 cuando Antonio María Higuita encontró uno de los primeros socavones que se conocieron en Buriticá. El hombre escuchaba historias increíbles de lo que ocurría allí adentro, en medio de la oscuridad.

Siendo aun muy joven cogió una linterna y para conocer lo que escondía esos extraños huecos se metió unos 30 metros. Con un cincel y martillo el hombre arrancó un pedazo de piedra de las entrañas de la tierra.

Cuando salió de allí, a la luz del sol se dio cuenta de que ese pedazo de roca tenía una línea gigantesca de oro, lo conocía porque barequeaba a orilla de la quebrada La Mina.

Unos extranjeros, que aparentemente estaban de turistas en el municipio preguntaban si en las montañas había oro y gracias a eso dieron con Antonio.

"Les mostré la piedra. Apenas la vieron me preguntaron que de dónde la había sacado, que les mostrara porque si encontraba más me iba a ir muy bien. Ingenuamente lo hice y al par de años llegó una empresa que tiempo después me echó de mi socavón", recuerda con tristeza el hombre de 59 años, quien luce unos zapatos viejos y una ropa sucia, tan vieja como su calzado: "Me engañaron", dice.

Después del suceso Antonio tuvo que volverse una especie de 'pillo' que llegaba a los socavones cuando la luz del día se iba, para tratar de sacar el oro que, según él, empresas extranjeras se están llevando, dejando a su municipio nada más que la pobreza y el hambre: "Nos dejaron sin nada", dice el hombre.

Reunión con la Nación fue improductiva     

El pasado jueves el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo se reunió con el ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas, para entablar el diálogo con respecto a la decisión de quitarle la competencia al gobierno departamental de la titulación minera.

Sin embargo, según le comentaron a este diario fuentes de alto nivel, ese encuentro fue improductivo y generaron más dudas que soluciones.

Según lo planeado por la Gobernación, Buriticá sería el piloto para llegar a la legalización de los mineros informales, pero la decisión del Ministerio de Minas tiende a frenar ese proceso. 

"Es que la minería es una tradición nuestra de siglos, eso hace parte de la identidad del departamento. La minería está en la base del desarrollo industrial (...) A mí no me gusta utilizar este concepto, pero desde Bogotá no se entiende lo que ocurre en el territorio", ha dicho Fajardo.     

Yeison Gualdrón
Enviado especial de EL TIEMPO
Buriticá (Antioquia) 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
22 de julio de 2012
Autor
Yeison Gualdrón

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