Las víctimas de la fe

Las víctimas de la fe

Organización mundial rescata a las personas de sectas destructivas. Colombia padece este fenómeno.

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15 de julio 2012 , 09:12 p.m.

Lo primero que pide Manuel, un hombre de 33 años y padre de dos hijos, es que su nombre no sea cambiado para este reportaje. No porque no sienta miedo, sino porque ya se acostumbró a vivir con él.

Sus apellidos -Mahecha Taborda- identifican uno al azar de los 100 registros que en promedio llegan cada semana desde Colombia a la Red de Apoyo de Víctimas de Sectas (Ravics) -con sedes en Buenos Aires y en Nueva York-.

Una organización creada en el 2007 para atender, de forma gratuita, a cualquier persona en el mundo que se considere víctima de una secta y necesite ayuda. Una especie de antídoto contra episodios de manipulación masiva como el célebre Proyecto Agrícola del Templo del Pueblo, en el que más de 900 personas se suicidaron siguiendo al líder Jim Jones, el 18 de noviembre de 1978 en Guyana.

De unos 500 casos que ha atendido la organización Ravics desde que se creó hace 5 años, la mayoría proviene de México. Le siguen, casi a la par, Argentina y Colombia. De este último, Medellín a la cabeza.

De ahí, precisamente, es Manuel. La suya, relata después, es la historia de cómo perdió a su familia. Él denuncia que el pastor de la iglesia Semilla de Mostaza, en el sector de El Poblado y a donde empezó a ir hace dos años en compañía de su esposa, logró interponerse en su matrimonio, establecer una relación amorosa con ella y, aduciendo ser el "encargado divino", llegó a golpear y a poner en régimen de ayuno a sus dos pequeños hijos, de 6 y 4 años, a quienes Manuel no ve desde hace 6 meses. Él denuncia que ha sido amenazado de muerte y que todo se hace con la anuencia de su exesposa, a la que el pastor le "lavó el cerebro", según dice. De esos hechos hay sendas denuncias en la Fiscalía. (Lea también: ¿Es la religiosidad una conveniencia genética?).

Pero el caso, por aberrante que parezca, es apenas uno de muchos que genera Colombia, dice la puertorriqueña Myrna García, radicada en New Jersey (EE. UU.) y una de las directivas de esa red, la misma que investigó y denunció esta semana el caso de 27 mujeres en Pasto (Nariño), que habrían sido abusadas sexual y sistemáticamente por el líder espiritual Álvaro Javier Gámez Torres, de la iglesia Salem, en lo que supuestamente es una forma de llegar al cielo y de acercarse a Dios.

"Colombia esta minada de sectas. Nos llaman mucho de Medellín y en casos que mayoritariamente tienen que ver con sectas de orientación pentecostal", dice esta investigadora que se ha especializado en lo que ella llama el 'síndrome de adoctrinamiento sectario', es decir, -explica- el sentimiento que desarrollan las víctimas sometidas a técnicas de persuasión coercitiva utilizadas por líderes de sectas destructivas de la personalidad. (Lea acá: El Papa está preocupado por penetración de pentecostales en Colombia).

Ese sentimiento es -quizá- el responsable de que José, otra de las víctimas contactadas por este diario, haya simulado venderle su casa a una "pastora" de la iglesia a la que asistía cuando, -según denuncia- en realidad se la estaba regalando. "Ella nos llenó la cabeza de mentiras, a mi esposa y a mí. Nos dijo que Dios había ordenado que la casa, que conseguimos durante 21 años de trabajo, tenía que ser ahora para la iglesia. En una notaria firmamos las escrituras a nombre de ella", cuenta José.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre una secta y una religión? o ¿como saber si se está siendo víctima de persuasión?

Para Myrna, hay varias claves. La primera tiene que ver con el ambiente de control extremo que facilita la provocación de experiencias traumáticas y que es propio de la secta, no de la religión. "Confundir e inducir creencias erróneas y falsas como correctas y ciertas es lo que hacen los líderes sectarios a través de las técnicas de persuasión coercitiva. Eso es lo que hace el pastor ese de Pasto; él provoca en las jóvenes profundos conflictos, que alcanzan un nivel traumático agudo, llenándolas de estrés, frustración y confusión; y cuando los niveles llegan a ese punto, el momento se vuelve propicio para ofrecerles una única alternativa, lo que ellos llaman "sujetarse", que significa la acción de aceptar someterse", sentencia.

Y es de ese conflicto traumático al que también se refiere la psiquiatra Olga Albornoz, experta en persuasión. "Sucede sobre todo en personas muy vulnerables emocionalmente, con invalidez emocional. Dándoles posibilidades de un mejor futuro se puede lograr que hagan casi cualquier cosa", dice la médica. Agrega que ese proceso no toma mucho tiempo y que puede hacerse incluso en semanas. (Siga este enlace para leer: Corte ordena sacar a Dios de fallos).

Otra de las claves que aporta la Asociación de Víctimas tiene que ver con la falsa creencia de que solo a los menos inteligentes o con escasa preparación académica se les puede manipular. "Las sectas están llenas de profesionales, médicos, abogados, productores, artistas, jueces, empresarios... la ciencia nos ha demostrado que las experiencias traumáticas poseen la capacidad de alterar la función reguladora y supresora de la corteza prefrontal sobre el cerebro emocional. Debido a que la experiencia es la causa fundamental del desarrollo de la inteligencia, inevitablemente se observan daños en el funcionamiento y desarrollo normal de la inteligencia en los adeptos", explica Myrna.

Y aunque todo parece indicar que el sometimiento emocional es una práctica muy frecuente, en Colombia no existen datos oficiales que permitan especificar a ciencia cierta que tan común es. Según la Policía Nacional hay cientos de líderes religiosos y espirituales en las cárceles por delitos que van desde fraude y estafa hasta violación y homicidio. "No tenemos una clasificación de estos delincuentes como religiosos o no. Simplemente entran en las estadísticas como homicidas, violadores o estafadores", dice un coronel que prefirió omitir su nombre.

Cinco sectas cuestionadas

Comunidad Tao. Está entre Boyacá y Santander. Aisla a sus integrantes de sus familias y les cambia el nombre. Esta secta ha sido investigada por homicidio y tráfico de armas sin que hasta la fecha se haya podido confirmar nada.

Niños de Dios. Su fundador David Berg, abusaba sexualmente de los niños y de su hija adoptiva y hacía que su segunda esposa tuviese relaciones con su hijo, a quien llamaba Davidito y quien se suicidó al volverse adulto.

El cuarto camino, también conocida como la Cuarta Vía, es una secta psicológica, cosmológica y filosófica introducida en occidente por George Gurdjieff. Esta secta aparece dentro de denunciadas por Ravics.

Ignacio González es líder de los 'Defensores de Cristo', una de las sectas más reconocidas en México. Se autoproclama Jesucristo y practica la poligamia. Varias de las mujeres de la secta deben prostituírse para financiar la iglesia.

Andrés Rosales
Redacción Domingo

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