Las Farc mandan

Las Farc mandan


15 de julio de 2012, 12:10 am

En lugar de un consejo de ministros a puerta cerrada, que lo único que generó fue enfado entre los pobladores y un platal en gastos de desplazamiento y seguridad, deberían haber reparado las casas destruidas por la chiva bomba de hace un año en Toribío. Entonces prometieron millones y entregaron migaja.

De ahí la postura de los indígenas, que tienen en Feliciano Valencia a un gran líder, de tomar en sus manos la solución a la violencia que sufren. Lógico que no quieran el búnker de la Policía en Toribío, porque los agentes no cuidan el pueblo sino a ellos mismos. Y no se les puede juzgar, bastante tienen con salir vivos de su encierro. Apenas patrullan las calles y deben pasar hacinados en su fortificación los ocho meses de destino. Ni un descanso, ni una salida para relajarse, sólo rezar e ir tachando los días que faltan para regresar a casa.

Pero si no estuvieran, me dijo un líder en Jambaló, las Farc tomarían posesión del casco urbano y eso tampoco quieren los indios. Compleja salida a un conflicto de décadas en donde Bogotá no hace sino adoptar una y otra vez las mismas medidas con idéntico fracaso.

Envían o dicen que envían batallones tras batallones -en mi correría en mayo por varias veredas de Jambaló y Toribío no vi un solo soldado-, juran que los atentados son coletazos de desespero por la ofensiva militar y las Farc los contemplan matados de risa.

Son diversos los factores que impiden una solución y varios los responsables. Los nasas, quizá la comunidad indígena mejor organizada, tienen su cuota de culpa. Es la región donde más menores de edad reclutan las Farc, sobre todo niñas, debido al maltrato y abusos sexuales que sufren en sus familias. Por tanto, mientras no mejore la convivencia en los hogares indígenas, las Farc tendrán dónde pescar nuevos miembros.

El cultivo de coca y marihuana de los indígenas se ha multiplicado al infinito con un descaro que ofende. No disimulan lo más mínimo y los invernaderos de marihuana creepy, la más rentable hoy día, son parte del paisaje.

Por eso me gustó escuchar a Valencia asegurar que los resguardos combatirán entre su propia gente esa práctica que solo les trae tragedias. Pero no será tarea fácil, porque los cultivos ilícitos han generado una bonanza desconocida en Tacueyó, por ejemplo, y tampoco son nuevos en la zona. Por algo la marihuana de Corinto tiene fama. También fue bueno que anunciara que sacarán a los milicianos de su territorio. Algunos amedrentan a la población desde hace años sin que la guardia indígena los haya detenido.

En cuanto a las Farc, ejercen un control absoluto, como demostraron en el absurdo consejo de ministros. El frente sexto lleva 41 años asentado en una zona que fue cuna de otros movimientos guerrilleros, por lo que cuenta con apoyo entre la población. Y su cabecilla, 'Sargento Pascuas', se morirá de viejo para vergüenza de nuestras autoridades. La Jacobo Arenas cumple 18 años de actividad criminal con 'Caliche' a la cabeza y con alias 'Jaime' -que no el 'Jaimito del Sexto'- como uno de sus elementos más peligrosos.

Las Fuerzas Armadas no los sacarán de allá por esa raigambre y porque les da pavor dispararles. Si matan a un indígena por error, se van 40 años a la cárcel. Por eso, si hay un lugar donde el perjuicio que causa no tener fuero militar es evidente, es en el norte del Cauca.

Pero incluso con batallones y fuero, sin contar con los nasas, tanto militares como Gobierno se estrellarán de nuevo. El medio billón de pesos de inversión puede ayudar a generar algo de confianza, si es que llegan. Y ya que adoran en Palacio crear altos asesores, ¿por qué no uno para abrir espacios de entendimiento con los indígenas y buscar entre todos salidas imaginativas?

Salud Hernández-Mora