'No quiero que digan: ahí va el CEO gay de Linux': Jon 'Maddog' Hall

'No quiero que digan: ahí va el CEO gay de Linux': Jon 'Maddog' Hall

el genio detrás de este sistema operativo, habló de su homosexualidad y sobre Apple y Microsoft.

'No quiero que digan: ahí va el CEO gay de Linux': Jon 'Maddog' Hall
29 de junio de 2012, 02:51 am

Paseándose sin afán, conversando ameno y disfrutando de la feria como cualquier campusero,  así apareció en Corferias Jhon ‘maddog´ Hall, director ejecutivo de Linux.

El gurú del sistema operativo del ‘pingüino’, que además tiene tatuado en su antebrazo, ofreció este jueves una conferencia sobre ‘software libre’ en el Campus Party, la fiesta tecnológica más importante del año en Colombia.

Con su llamativo ‘look’ de Santa Claus, ‘maddog’ (‘perro furioso’), como lo apodaron para siempre sus estudiantes del Hatford State Technical College, camina por la arena de Campus y se toma fotos con sus fanáticos, ofrece entrevistas y recibe saludos, abrazos y hasta uno que otro beso.

Es todo un personaje de culto para los ‘geeks’, representa el sistema operativo de la minoría, el de los entendidos, lejos de las mil y un versiones de Windows y de IOS, la plataforma de moda que ha venido imponiendo Apple.

John Hall sabe qué lleva a cuestas con su presencia y por eso no se va a un hotel, prefiere disfrutar el Campus, respirar esa atmósfera que le pertenece.

“Vengo al Campus Party a hablar con los ‘impuros’”

Con esa frase resumió su labor en Bogotá, quiere decir que el Campus Party aún es un espacio donde la gran mayoría debe pagar por los programas que usa, y que eso debe reprocharse. “El software libre va más allá de Linux”, dijo ‘maddog’.

De hecho, una de sus principales labores como ejecutivo de la marca es ofrecerles herramientas a las multinacionales y a los gobiernos del mundo con una sola premisa: “paguen solo por lo que necesiten”. Ahora, en Corferias, lo hará a pequeña escala.

Su conferencia, este jueves a las tres de la tarde, tiene como objetivo enseñarles a los jóvenes a aprovechar los recursos del software libre, pero con un tono cercano y ameno.

“Yo me la paso hablando en conferencias sobre este tema y es como el cura hablándole al coro, pero Dios nos pide que vayamos a hablar con los ‘pecadores’ en la calle”, bromea.

“La plata que gasta Colombia para comprar software se la podría estar pagando a colombianos para que programen aquí. Si no hay programadores buenos en Colombia, las empresas del exterior no van a venir”, explica.

Además, recuerda que el más grave error de las compañías que desarrollan software es que confunden el precio con el valor, y por ello buscan afuera lo que podrían encontrar con los ingenieros de su misma ciudad. “Linux habla español”, nos recuerda ‘maddog’, y pregunta: ¿eso que valor tiene para usted?…El costo de un programa no es lo importante, lo importante es el valor del programa”.

Frente al conocido rezago mediático y económico de Linux frente a las gigantes Apple y Microsoft, ‘maddog’ conoce muy bien origen del problema pero, por la naturaleza de su compañía, está lejos de luchar contra él.

Lo resume con simpatía en esta frase: “La mayoría de los almacenes de tecnología no venden computadores sino el espacio para ser remplazado por otra máquina. En realidad ya existen computadores con Linux instalado, solo que los venden por internet, donde la estantería es infinita”.

“Soy más que un homosexual”

“Es solo una pequeña parte de lo que soy, de lo que siempre he sido. Nadie le pregunta a otro ¿por qué eres heterosexual?”. Así se refirió ‘maddog a la entrada de su blog en Linux Magazine, hace un par de días, en la que se declaró abiertamente homosexual como un homenaje a Alan Turing, el ‘padre’ de la informática y quien en 1954 se envenenó con cianuro ante las repetidas persecuciones por ser gay.

“Si eres homofóbico, probablemente querrás dejar de leer ahora. Anda al siguiente blog o enciende Fox News, porque el resto de esta entrada no te será satisfactoria”, posteó Hall.

Para él la libertad que promueve no es solo virtual, se trata de toda una filosofía de diversidad y tolerancia. Hace dos días, sintió que debía contar su verdad.

“Tomé la decisión de hacerlo ahora porque EE. UU está viviendo otra época, hace 20 años el mundo era distinto. No quería que los enemigos de Linux asociaran la liberación del software con la homosexualidad”, confesó.

Hall explicó que hoy ‘salir del closet’ no tendría por qué señalarse en una verdadera comunidad digital. “No quiero que digan: Él es el CEO homosexual de Linux. Yo soy muchas cosas, esa es solo una pequeña parte. También el software libre va más allá de Internet, por naturaleza personas como yo somos incluyentes”, resaltó con tranquilidad.

Advirtió que en pleno siglo XXI hay países como Irán en los que cuesta la vida declararse gay, y buena parte del continente africano donde la homosexualidad es considerada un delito, por lo que decidió hacer pública su condición.

La decisión de Hall, según explicó, viene acompañada de un mensaje de apoyo a los jóvenes, muchos de los cuales hoy en día no se sienten aceptados por su condición sexual. Aunque advirtió que su confesión no debe desviar ni el motivo de su visita ni su conferencia en Campus Party, se mostró complacido con poder ayudarle a quienes se acerquen a él buscando consejos.

‘Maddog’, antes de cerrar el tema, dejó un mensaje de “diversidad virtual-real”, como él lo llama: “En una comunidad como a la que pertenezco no nos interesa cuál es tu color, tu raza, tu creencia o tu dinero, solo queremos conocer tu código. ¡Muéstranos el código!”.

[Windows vs. IOS] vs. Linux

Apple es para John Hall un sistema operativo “bonito y coherente”, lo que en principio sería de admirar. Sin embargo, explica, esa uniformidad convierte a la compañía de la manzanita en una especie de isla antipática, desde ”donde no es posible soportar aplicaciones ni herramientas de otras plataformas”.

En cuanto a Windows, criticó el hecho de que nadie escoge ese sistema operativo para su equipo, sino que ya viene con él. “Una persona nunca le instala Windows a su portátil. Lo máximo que hacen es restaurarlo”, protestó.

También contó, a manera de sátira, que atribuye su calvicie a que un día trató de instalarle Windows a un portátil desde cero.

Él, con un máster de Ingeniería y décadas de experiencia en el mundo de la tecnología nunca lo consiguió. Hall se refiere a los millones de computadores que se venden en el mundo con este sistema operativo preinstalado, razón por la cual el modelo de negocios de Microsoft es mucho más rentable y ha venido habituando a la gente al punto de comprar ciegamente cualquiera de sus actualizaciones.

No solo cree que países como Cuba despertarían tecnológicamente si accedieran a programas gratuitos, también está convencido de que “si millones compraran ‘laptops’ que vienen ‘vírgenes’ o con Linux, no habría por qué usar Windows. He visto incluso a un niño de tres años usándolo”, concluye.

ANDRÉS G. BORGES
Para EL TIEMPO