Las monedas colombianas, una historia de bolsillo

Las monedas colombianas, una historia de bolsillo

Las más famosas, la creación del Banco de la República y las batallas contra los falsificadores.

Las monedas colombianas, una historia de bolsillo
21 de junio de 2012, 01:46 am

La nueva serie de monedas que puso en los bolsillos colombianos el Banco de la República la semana pasada es otra página que se le añade a la historia de la numismática nacional.

La propuesta visual de los nuevos metálicos gira en torno a la biodiversidad y no es una novedad, como podría imaginarlo el ciudadano que recibe por primera vez la moneda de 200 pesos, con el dibujo de una guacamaya, o la de 500, con una rana cristal, que simbolizan nuestra fauna.

Así lo advierte Alfonso Ujueta, coleccionista de toda una vida y propietario, desde hace 15 años, de un local dedicado al arte de las monedas en el centro comercial Avenida Chile, en el norte de Bogotá. "Para conmemorar el nacimiento del general Tomás Cipriano de Mosquera, el Banco de la República sacó al mercado tres monedas con figuras de animales", explica el numismático, luego de consultar un voluminoso libro sobre la vitrina de su negocio.

Las monedas a las que se refiere Ujueta circularon en 1978. Eran de 500 pesos, de 750 pesos y una de un valor que hoy sonaría extraño: 15.000 pesos. "En el reverso, tenían un jaguar. Las otras dos, de más baja denominación, un caimán y un colibrí, respectivamente", sostiene Ujueta.

Monedas curiosas

Si las monedas de hoy son en homenaje a la fauna, las primeras que se conocieron en el país, en 1622, tenían, únicamente, los blasones de la corona española, señala Jorge Becerra, secretario de la Fundación Numismáticos Colombianos, organización que agrupa a 50 coleccionistas nacionales y a 20 que viven en el extranjero: "Eran de dos reales y naufragaron en el Atocha, una famosa embarcación española".

Asegura también que en 1627 hubo una nueva acuñación de monedas con destino al Nuevo Reino, que llegaron a Cartagena desde Sevilla (España). "Se trataba de las macuquinas, monedas fabricadas manualmente, con un martillo, y en oro, por lo general", agrega Becerra.

De estas monedas son muy pocos los ejemplares que quedan. Tan escasas son que por una macuquina de 8 reales de 1759 los coleccionistas pueden pagar hasta 50.000 dólares en los remates semestrales que organiza Numismáticos Colombianos. Pero la más costosa, según el experto, es la de cuatro escudos, de 1755, que vale 100.000 dólares.

Antes de 1813, todos los diseños de los metálicos hacían alusión a los reyes católicos, pero ese año salió la primera moneda que marcó la era republicana. En vez de la imaginería monárquica, se ve a la India de Cundinamarca. "Se acuñó en Bogotá y se le conoce como 'libertad americana'. Allí ya aparece el nombre de la Nueva Granada", subraya Becerra.

La historia de las monedas nacionales volvió a dar un salto importante en 1892, durante el gobierno de Carlos Holguín Mallarino (1888-1892). Ese año, ve la luz la primera moneda en la que entra a jugar un personaje histórico diferente: Cristóbal Colón, el descubridor de América 400 años atrás.

Los numismáticos Ujueta y Becerra coinciden en que un paso importante en la consolidación de las monedas fue la fundación, por el capitán Alonso Turrillo de Yebra, de la Casa de la Moneda de Santafé, en 1621.

"Fue la primera casa en obtener la autorización real para acuñar oro en América", explica Becerra, y aclara que la casa donde funcionó esa primera construcción, con planos traídos de España, es exactamente la misma que existe hoy en la carrera 5a. con calle 11, en el barrio La Candelaria.

Guerra contra falsificadores

Resulta interesante saber que en el siglo XVIII las autoridades locales ya registraban la comisión de delitos contra las macuquinas, según relata la historiadora Angelina Araújo Vélez, en un artículo para la revista Credencial Historia (edición 128). "Su forma irregular permitía que, al salir a circulación, la gente les cortara pedazos para quedarse con los recortes de oro y plata", dice.

La medida más radical contra la falsificación fue el cambio de todos los diseños de monedas españolas, lo que implicó, de acuerdo con la historiadora, "grandes costos y profundos cambios en las estructuras monetarias".

El año 1923 marca un hito importante en la historia de las monedas en Colombia, pues gracias a la llamada misión Kemmerer, que integraban profesores y expertos en economía encabezados por el profesor Edwin Walter Kemmerer, fue que se llegó a la conclusión de que era necesario crear el Banco de la República, como única autoridad a cargo de la emisión de dinero.

También se le atribuyó la función de banco emisor y central y la tarea de regular la moneda y la tasa de cambio. "De esta época se recuerda que las emisiones de moneda, a partir de 1950, se hacían en níquel y acero enchapado", afirma Becerra.

El experto hace ver como una carencia nacional el que, pese a la calidad de las monedas producidas por el Banco, hoy los numismáticos en Colombia son "más bien pocos", y no como ocurre en países como Estados Unidos, Inglaterra y Francia, donde las colecciones de monedas hacen parte de la cultura de la gente.

Tanto Becerra como Ujueta se lamentan también de que el Banco de la República no haya emitido ninguna moneda conmemorativa del Bicentenario de la Independencia: "El Emisor quedó en deuda no solo con nosotros, que apreciamos las monedas, sino con la historia del país", opina Ujueta.

El futuro

La gran apuesta del banco es la nueva serie de monedas de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos, que fue presentada formalmente la semana pasada.

Las recién llegadas tienen novedades que las inscriben en un capítulo especial de la numismática criolla, por el tamaño y la reducción de costos de producción.

Según Néstor Plazas, subgerente industrial y de tesorería del Banco, la de 50 pesos es la que más llamó la atención. "Es una de las monedas más pequeñas que hemos sacado", dice para referirse al metálico de menos de un centímetro de diámetro y 2 gramos de peso.

Los diseños estuvieron a cargo de los artistas Johana Calle y José Antonio Suárez, quienes utilizaron para cada pieza animales y especies vegetales representativos del país: 50 pesos (oso de anteojos), 100 pesos (frailejón), 200 pesos (guacamaya bandera), 500 pesos (rana de cristal), 1.000 pesos (tortuga caguama). Los diseñadores reciben el desafío de entregar la imagen de la nueva pieza con una total libertad creativa.

Plazas calculó que 305 millones de monedas estarán en la calle durante este semestre. "Solo de la de 100 pesos acuñaremos 78 millones de unidades", dice. Y pidió paciencia a los ciudadanos que quieren tener en sus manos el novedoso 'tesoro'.

"En las ventanillas del Banco ya están saliendo y tenemos convenios y extensiones de bóveda con las empresas de valores para que los colombianos las usen en el menor tiempo posible", cuenta Plazas.

Así, Colombia empieza una nueva era en las monedas, sin dejar de alto cuatro siglos de una rica historia.

Cara y sello

Macuquinas: monedas acuñadas en Santafé durante 130 años. Se hacían manualmente, con un molde que se aplicaba al metal a martillo.

La más falsificada de las monedas en Colombia ha sido la de 1.000 pesos, que dejó de fabricarse en el año 2000.

La más curiosa fue la de un peso, de 1967, que no era redonda sino poligonal.

Anverso: es la cara de la moneda (no donde va la cara del prócer). Tiene el nombre del país, el valor y el escudo.

Reverso: Es el sello. Trae rostros de próceres, dibujos y alegorías.

Fabián Forero Barón
Redactor de EL TIEMPO