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Marion Cotillard se posiciona como la nueva diva del cine francés

Su impecable trayectoria la sitúa al lado de musas como Catherine Deneuve o Isabelle Huppert.

Nadando en nuevas aguas. Este es el caso. Marion Cotillard, 37 años, madre de un niño de un año, ganadora de un Oscar por La vida en rosa, no sabía nadar, o al menos no sabía lo suficientemente bien como para el duro papel que interpretó en Rust & Bone (De rouille et d'os), su primera película en la competencia oficial en Cannes y aún sin fecha de estreno en América Latina.

La cinta, aunque no resultó ganadora, puso a Marion Cotillard entre las favoritas al premio a la Mejor Actriz gracias a su papel de Stephanie, una entrenadora de orcas a la que le tienen que amputar las piernas, de la rodillas hacia abajo, tras un trágico accidente en medio de un show.

"Tuve que reforzar mi estilo de natación, aprender a nadar como se requería para esta película", dice susurrando en un salón de uno de los hoteles de La Croisette, en donde recibe a la prensa internacional.

Para Marion Cotillard la exigencia más grande en la playa de Cannes -donde ocurre buena parte de la cinta dirigida por Jacques Audiard-- fue nadar sin mover las piernas.

"Tuve que nadar simplemente usando mis brazos", dice esta bellísima estrella que ya goza del sitial de diva del cine galo, junto a Catherine Deneuve e Isabelle Huppert.

El infortunio y la realidad

Durante el rodaje de Rust & Bone, la actriz debió estar pendiente de su hijo Marcel de apenas un año y, por si fuera poco, debió ir y venir entre Francia y Estados Unidos porque filmó paralelamente una nueva película de Christopher Nolan: Batman, El caballero de la noche asciende (que se estrena en Latinoamérica el 27 de julio).

Pero de eso se trata la vida. De cosas impredecibles, sin control, que sólo pasan. Y cuando Stephanie, el personaje más sufrido de Marion Cotillard desde su soberbia encarnación de la cantante Edith Piaf en La vida en rosa (que le valió el Oscar en 2008 y que Hollywood y los mejores directores del mundo fijaran sus ojos en ella), queda a la deriva, encuentra consuelo, ayuda y el amor en un guardia de seguridad de una discoteca que la protege de un violento pretendiente y al que conoce cuando aún tiene piernas.

"Tengo la impresión de que estas dos personas no están muy alejadas de la vida cotidiana que vive mucha gente", reflexiona Marion Cotillard. "Tengo la impresión de que el infortunio pertenece a la triste realidad (...) y lo que compartimos todos en la Tierra es la búsqueda de la felicidad y para lograrla tenemos que pasar por dificultades y por situaciones muchas veces trágicas y dramáticas", agrega.

Algunas de las frases de Marion Cotillard sobre estos rodajes simultáneos entre América y Europa han sido "estaba muy cansada", "fue agotador", "nunca me había sentido así de fundida". Pero al momento de esta entrevista, con el sol brillando afuera del hotel y el impetuoso azul del Mediterráneo combinando con sus ojos, su hemisferio francés es el que está, por decirlo de alguna manera, ganando en esta batalla de doble personalidad, entre Hollywood y Cannes.

Cannes Vs Hollywood

Y frente a la pregunta de cómo se compara rodar en Hollywood y Francia, ella es diplomática. "Comparar películas americanas y francesas es difícil, porque cada aventura es diferente (...). Cada aventura tiene su propio capitán y ninguna aventura es lo mismo y eso es maravilloso".

Son declaraciones más políticamente correctas que las incendiarias que dio hace unos años, cuando puso en duda la versión del gobierno estadounidense sobre los atentados a las Torres Gemelas. Fue un escándalo enorme, que llevó a esta actriz a dar disculpas públicas.

No obstante, de forma más conciliadora y menos polémica, la actriz mantiene vivísima su empatía con la organización ambientalista Greenpeace. La muestra de eso es que mantuvo a raya sus creencias ecológicas cuando aceptó filmar con orcas, delfines y demás mamíferos acuáticos en cautiverio. "No me gustan los zoológicos ni los lugares donde tienen encerrados a los animales. Hice la película con Jacques sin problemas, pero sigo pensando de esa manera", dice esta mujer a las que sus padres, actores e intelectuales, le enseñaron que debía dudar. Pero ahora, en su reinado en Cannes 2012, Marion Cotillard no tiene dudas sobre su papel en el cine francés: "Nosotros quisimos retratar esta historia para que la gente pudiera verla, eso es lo que realmente importa", dice, convertida en la nueva diva del cine francés.

Una estrella en cannes

Si hay algo que dejó claro Marion Cotillard tras su paso por el pasado Festival de cine de Cannes, es que su carrera está en el mejor momento. El recibimiento no pudo ser mejor. "La verdad es que estoy tan complacida porque Cannes es un festival icónico(..), hay muchas películasy actores grandiosos" dijo.

Una carrera imparable

El personaje de la cantante francesa Edith Piaf, en 'La vida en rosa', en 2008. La película fue dirigida por Olivier Dahan.

En el 2011 tuvo el privilegio de trabajar a las órdenes del director Woody Allen en 'Medianoche en París'.

En 'Rust & Bone', interpreta a una entrenadora de ballenas que se queda paralítica tras un accidente.

ERNESTO GARRATT VIÑES
El Mercurio (Chile) - GDA

Publicación
eltiempo.com
Sección
Cultura y entretenimiento
Fecha de publicación
9 de junio de 2012
Autor
ERNESTO GARRATT VIÑES - GDA

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