La suerte del cosmos

La suerte del cosmos

Cuenta esta historia alucinante, una carrera entre científicos para descubrir la suerte del cosmos.

La suerte del cosmos
31 de mayo de 2012, 05:37 am

Robert Kirshner es capaz de cualquier cosa con tal de que sus estudiantes de Harvard se entusiasmen por la astronomía. Durante sus inolvidables sesiones de clase, el célebre profesor se deleitaba torturando al dinosaurio de peluche púrpura Barney en un intento por explicar las teorías de Einstein, y se convertía en una estrella púlsar sentándose en una silla giratoria con un casco de minero en la cabeza.

Mucho ha sucedido en la astronomía desde mi última clase en 2001. Pero más le ha sucedido a Kirshner: embarcados en la más grande aventura intelectual de sus vidas, él y su grupo de estudiantes de posgrado (uno de los cuales, Adam Reiss, ganó el Nobel de Física en 2011 por esta investigación) contribuyeron al descubrimiento, contra todo lo que dictaban el sentido común y las investigaciones del momento, que la ya conocida expansión del universo se está acelerando, y que lo hace de forma tan estrambótica, que desafía nuestro limitado conocimiento de las leyes de la física.

Su libro 'El Universo Extravagante: estrellas explosivas, energía oscura y cosmos acelerado' cuenta esta historia alucinante de descubrimiento anecdótico y personal, una carrera entre científicos para descubrir la suerte del cosmos. Kishner es un escritor talentoso, y tanto expertos como lectores casuales interesados en los temas más calientes de la astrofísica lo leerán con interés. Es el tipo de libro que inspira a la próxima generación de astrónomos.

"Hace 5 mil millones de años, la expansión se había desacelerado. Pero entonces alguien le quitó el freno, y ahora esa aceleración está desbocada. Si antes ganaba la gravedad, ahora va ganando la presión hacia afuera; esa extraña propiedad del vacío que no sabemos qué es, y a falta de lo cual llamamos energía oscura.

Es como un tejido que se hincha exponencialmente, sin obedecer las leyes de la conservación de la energía; una masa de pastel en el horno que al crecer separa cada vez más a las pasas. Llámelo la Constante Cosmológica de Einstein, o una partícula fantasma, o una onda rara, o un campo. Puede ser algo que cambie con el tiempo. Puede ser muchas cosas. Lo cierto es que entre más grande se pone, más rápido va y más poderoso es. Nos puede parecer algo poco razonable, pero ¿sabes qué? no estamos al timón. Ni siquiera nos lo consultan... Nuestros datos nos decían que la supernova más lejana se estaba alejando de nosotros a velocidades endemoniadas.

Cuando mi estudiante Adam Riess me lo dijo, yo no le presté mucha atención. Asumí que había olvidado dividir la raíz cuadrada de pi o algo así, y que hallaría su error. Pero el error no se fue. Además, tuvimos que ir en contra de lo que Einstein había dicho, eso de que la constante cosmológica había sido su más grande error. -¿Pretendes ser más sabio que Einstein?' me increpó mi madre. -No, mamá... Eso fue terrible porque tuvimos que cerrar los ojos y hacer el anuncio. Fue una experiencia aterradora. ¿Y si estuviéramos equivocados?" Pero no lo estaban.

Por Ángela Posada-Swafford